No puedo evitar sentirme triste cuando veo su mirada ausente de luz y amor.
Creo que la soledad lo invade como a mí y no sé como alejarlo de su demonios y cómo apartarlo de ellos sin que salga lastimado como lo he sido yo.
Navega en sueños que se transforman en pesadillas y se halla luchando solo contra la tempestad.
Ya es hora que dejes de envejecer y seas el niño que siempre has deseado ser.
Eres tú, no soy yo, quien sigue jugando a ser feliz mientras la canción deja de sonar y la luna de brillar.
Anímate si te sumerges te sostengo, si lloras te consuelo, no me decepciones y tampoco me digas adiós ... que yo aquí estoy.

Sintiendo la tristeza que reflejas en tu mirada.



Viendo con mis ojos verías esa tristeza que inunda, ahoga y quema.
Que consume poco a poco tu alma y te deja marchito.
Una tristeza que aturde con tanto dolor, que nos hace callar de un solo golpe, arrojándonos a un abismo del cual nos es imposible resurgir.
Mi tristeza se marcha contigo y no pretendo mirar atrás. Solo suspirar con profundidad e intentar continuar en ese camino profano, donde el bien no ha pisado y la angustia ruega clemencia.
El orgullo es mitigado al descubrirnos intentandolo, por querer ver más allá de un horizonte sin luz, sobre un tiempo que se nos escapa una y otra vez



No ríes ni rio 
ni das un paso atrás
como tampoco lo doy.
Censuradas son nuestras acciones,
impuestas por lo que no podemos decir.
Y el olvido
duele cuando no llega,
igual que duele el amor
cuando no se marcha.
El orgullo y el prejuicio
pueden más
que la pasión y el cariño.


La existencia parece desaparecer cuando te nombro. 
"Silencio" eres nombre de poesía.
"Soledad" nos llenas de narraciones. 
No quisiera darle la espalda a la imagen que de la música brota pero el llanto son coplas que el viento susurra, notas que se pierden en el blanco de la arena y lo infructuoso del mar.
"Suspiro" tu nombre se pierde y pretende desvanecerme junto con las estrellas fugaces que nadie noto.
La foto con amigos cuyo amarillo los rostros el tiempo de mi memoria borró.
Los barcos de papel que no lograron zarpar y la vida que tenía delante busca aún la felicidad. Mirando al rededor de las ilusiones que en el bosque alguien sin alas enterró.
Continúo sabiendo la realidad pero escogiendo la ensoñación.
Eres parte de mi ser en cada una de las palabras que dejo navegar en el universo de lo eterno... y logras así, tan solo en ese suspiro que atraviesa en un segundo la inmensidad de ésta tibieza que nace en mi corazón cada vez que te veo sonreír... es simple y fabuloso éste amor que abarca cada instante como un secreto entre tú y yo.