Estoy exorcizarme de mis demonios. 
Los alejo y encierro en el pozo más profundo que hallo en mi alma.
Pero encuentran como resurgir para atormentarme.
Contemplo por las ventanas de mi habitación un destino que no tendré, un olvido que no llega
y un silencio que no cesa.

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Somos seres huecos, con un corazón que late pero poco siente.
Nos olvidamos con prontitud de las promesas realizadas o de las palabras que soltamos.
Intentamos aliviar el peso que traemos en nuestras almas sin pensar en el resultado al exponernos.
Nos convertimos en prisioneros de sentimientos que duran, lo que un suspiro.
Exhalamos amor a cambio de fidelidad. ¡Estúpidas criaturas!... No damos más que sobras.
Reclamando una eternidad que no sabríamos administrar.
Nos ocultamos del mundo, tras mascaras de sonrisas falsas.
Somos títeres de un creador que nos abandonó a nuestra suerte
 y no sabemos como  encontrarnos a nosotros mismos.
¿Cómo deshacernos de ésta melancolía de la que no queremos ser dueños?
Estamos solos
en un mundo con millones de individuos igualmente solos. Nacemos junto a una sombra
que rara vez se cruza en nuestro camino para hacernos compañía. 
Nos duelen las injurias, pero no dejamos de decirlas,
nos lastima el abandono y continuamos dejando al otro solo.
¡Triste realidad ésta de ser humano!
Con tantos defectos como inmensas virtudes. Buscando sin hallar lo que llaman dicha y amor.
Sin saber que habitan ambas en nuestro interior, intentando resurgir junto con la soledad.


No puedo evitar sentirme triste cuando veo su mirada ausente de luz y amor.
Creo que la soledad lo invade como a mí y no sé como alejarlo de su demonios y cómo apartarlo de ellos sin que salga lastimado como lo he sido yo.
Navega en sueños que se transforman en pesadillas y se halla luchando solo contra la tempestad.
Ya es hora que dejes de envejecer y seas el niño que siempre has deseado ser.
Eres tú, no soy yo, quien sigue jugando a ser feliz mientras la canción deja de sonar y la luna de brillar.
Anímate si te sumerges te sostengo, si lloras te consuelo, no me decepciones y tampoco me digas adiós ... que yo aquí estoy.

Sintiendo la tristeza que reflejas en tu mirada.



Viendo con mis ojos verías esa tristeza que inunda, ahoga y quema.
Que consume poco a poco tu alma y te deja marchito.
Una tristeza que aturde con tanto dolor, que nos hace callar de un solo golpe, arrojándonos a un abismo del cual nos es imposible resurgir.
Mi tristeza se marcha contigo y no pretendo mirar atrás. Solo suspirar con profundidad e intentar continuar en ese camino profano, donde el bien no ha pisado y la angustia ruega clemencia.
El orgullo es mitigado al descubrirnos intentandolo, por querer ver más allá de un horizonte sin luz, sobre un tiempo que se nos escapa una y otra vez



No ríes ni rio 
ni das un paso atrás
como tampoco lo doy.
Censuradas son nuestras acciones,
impuestas por lo que no podemos decir.
Y el olvido
duele cuando no llega,
igual que duele el amor
cuando no se marcha.
El orgullo y el prejuicio
pueden más
que la pasión y el cariño.


La existencia parece desaparecer cuando te nombro. 
"Silencio" eres nombre de poesía.
"Soledad" nos llenas de narraciones. 
No quisiera darle la espalda a la imagen que de la música brota pero el llanto son coplas que el viento susurra, notas que se pierden en el blanco de la arena y lo infructuoso del mar.
"Suspiro" tu nombre se pierde y pretende desvanecerme junto con las estrellas fugaces que nadie noto.
La foto con amigos cuyo amarillo los rostros el tiempo de mi memoria borró.
Los barcos de papel que no lograron zarpar y la vida que tenía delante busca aún la felicidad. Mirando al rededor de las ilusiones que en el bosque alguien sin alas enterró.
Continúo sabiendo la realidad pero escogiendo la ensoñación.