Hola como están, espero les guste esto que escribí. Como siempre gracias por coincidir. Marisol

Una vez más leía su carta.

Él la dejaba. Pero no era solo el abandono lo que dolía en ese momento (aunque sí ardía su corazón), su traición fue lo que terminó por dejarla sin razón. Las lágrimas caían una tras otra y ella solo estaba ahí. Sentada en la banca de la plaza. Bajo esos árboles desprovistos de hojas como ella se sentía desprovista de fe.

La había engañado, había jugado con ella.

Con todo ese amor que había guardado, para entregarlo cuando se enamorara de verdad. Cuando encontrara a ese alguien que se sintiera igual a ella. Y creyó en sus palabras. En sus besos. En sus caricias. Aún lloraba.

Recordaba una a una sus palabras, trataba de entender en que momento comenzó a mentirle, en que momento dejó de quererla.

¿La había querido? Y si no fue a sí ¿por que mentirle? ¿Por qué enamorarla para luego abandonarla, engañarla?

¿Qué le decía esa carta? No pudo leerla de nuevo. Trato apretó el papel en sus manos pero sus ojos se negaron a leerla.

El amor que ella le dio jamás había llegado a su corazón, sus caricias nunca lo conmovieron no como ella pensaba, que además de sentir su piel, lograba sentir su alma.

Seguramente fue una broma del destino cruzarla con alguien al que ella amara tanto solo para ser herida de ésta manera.

Recordaba las veces que habían amanecido con sus cuerpos enredados y comenzar otra vez con la pasión.

Ya no quedaba nada del papel. Las fuerzas de sus manos lo habían destrozado por completo. Como sentía en ese momento su corazón. Quería ponerse de pie salir corriendo. Pero su cuerpo no respondía.

Deseaba gritar. Maldita voz que se negaba a salir. Los miles de castillos que había construido junto a él se derrumbaron en un segundo, todos los sueños que habían juntado en las noches de pasión y en los días de amor se acababan de ir con el viento.

Secaba sus lágrimas.

Sonreía. Tenía que pensar. ¿Qué haría? ¿Cómo lo llamaría?

¿Qué le diría cuando preguntara por su padre?

Demasiadas cosas en las que pensar.

Demasiado por lo que ponerse en pie. Tenia tiempo, siete para protegerlo en ella, y el resto de la vida para protegerlo en éste mundo.

No todo había sido tan malo. No todo se iría con él.

Pobre, tonto…cobarde y sin corazón tenes idea de lo que te perdés.

Por fin se puso de pie, y se alejo. El viento terminó por llevarse los trozos de papel que ella soltó.

“Ya no tengo nada que decirte, piensa lo que quieras”…solo se leía eso mientras caía en el agua y sus letras se borraban una a una.


2 Responses
  1. Maxi Aranda Says:

    es triste no sentirse valorado por la persona que amas, pero bueh lleva un tiempo enteder que es todo parte del camino y que es un riesgo que se tiene que aceptar correr a la hora de sentir
    De todas manera lo verdaderamente importante a la hora de amar, es no esperar que nos den amor, sino saber darlo nosotros, si ese amor nos corresponde el amor nos sera devuelto y sino llega, es solo cuestion de seguir y aprovechar las segundas oportunidades, que por suerte siempre son mas de una


  2. marisol Says:

    es un hermoso riesgo el amor, el cual vale la pena enfrentar dando todo de uno, sino es al cinto por ciento mejor no. Es glorioso liberarse de esas miles de palabras de amor que se amontonan en el corazón y de esos cientos de besos y caricias que se pelean por llegar primero al destinatario...nunca más de acuerdo contigo mi querido amigo que ahora.


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