Hace muchos años, tantos que nadie recuerda cuantos con exactitud. Hubo una niña. Por supuesto esta pequeña no era igual a las demás sino no estaríamos hablando sobre ella.
Esta pequeña, cuyo nombre no revelaremos por ahora, soñaba; pero no ese tipo de sueños normales que todos tenemos cuando dormimos. Esta niña parecía vivir en un mundo de ensueños y tenía la facilidad de transportar a quienes la escuchaban contar sus historias a ese mismo mundo.
Aún en los mementos más difíciles la pequeña lograba que todos se sintieran mejor.
Con el tiempo la niña le dio paso a la mujer. Como es la ley de la vida. Pero ella no dejaba de soñar, de reír, de cantar y de contagiar esa peculiar forma de ver la vida a todo aquel que tuviera la fortuna de encontrarla en su camino.- si sueñas muy fuerte tu sueño se puede hacer realidad.- les decía a sus amigos sonriendo y confiando en que de verdad así sería.
- En todo el mundo será así, las personas reirán y soñaran y sus sueños se harán realidad siempre comentaba a sus amigos, mientras no dejaba de construir castillos en el aire.
- ¿Pero si no puedes? – le dijo uno de ellos un día.
- ¿Cómo que si no puedo?- pregunto asustada y llena de incertidumbre.
- Claro ¡el mundo es muy grande! Y en él hay muchas personas tal vez a todos no les gusten tus cuentos, tus historias y tu forma de hacer que todos se sienta bien sin importar la circunstancia que este viviendo. Mi padre dice que aveces las personas necesitan vivir su dolor para después seguir. Que no es bueno evitar la realidad siempre.
- Eso no es verdad, todos prefieren reír a llorar. – Contesto la joven totalmente convencida de lo que decía.
Paso el tiempo y ella continúa creciendo, y supo entonces que el mundo era realmente grande. Y ella aunque ya era una mujer, era sumamente pequeña dentro de él.
Y por más que ponga mucha esperanza en sus sueños. Estos, muy pero muy pocas veces se hacen realidad.
Supo con dolor, que sus sueños estaban aún, muy lejos de ella.
Que no siempre de lo vivido se obtiene una bella moraleja. Y tampoco un buen final.
Que en la realidad el príncipe no aparece en el momento justo para salvar a la doncella. Es más… descubrió con mucho dolor que es más probable que la doncella debiera salvarse sola, (si es que lo lograba) y que los príncipes en la actualidad son muy escasos, tanto que el de ella jamás apareció.
Que los malos no siempre son castigados y las buenas obras raras veces son recompensadas.
Que muy a su pesar querer no siempre es poder.
Descubrió con mucho dolor que en la vida real ésta nos da lecciones y nos obliga a aprenderlas de la pero manera.
Supongo que todo esto debe haber sido muy difícil para Nina, (que así se llamaba) ya que la encontraron un día. Sucia casi irreconocible con su cabello enredado y el hermoso rostro que había tenido una vez, se encontraba marchito casi sin rastro de la que una vez fue la niña más bella, dulce y soñadora del lugar.
Aferrada a un montón de libros de cuentos, bailaba sin cesar, diciendo una y otra vez que sería una gran bailarina, que el mundo entero la aplaudiría.
Los hombres que intentaban calmarla olvidando quien había sido una vez casi burlándose le decían- si señorita la llevará a bailar a un lugar muy importante.
Algunos aún recordaban lo bien y felices que se habían sentido con las historias de Nina, trataban de calmarla y de que la trataran con respeto.
Nina no dejaba de reír, solo cuando le quitaron sus libros de cuentos y los tiraron en el barro pareció volver a la realidad, a su dura realidad.
Puesta de rodillas en la tierra húmeda, con sus manos tapando su rostro, comenzó a llorar.
Jamás antes había visto a Nina llorar. Y mientras lloraba oí su voz clara y firme diciendo.- solo quería que tan solo una de mis historias volviera a ser feliz a alguien… que uno de mis sueños , se hiciera realidad… solo uno aunque sea uno. Y luego grito con furia tanta como no había visto antes en alguien ¡Pero todo fue mentira… los sueños son solo eso sueños y deben esfumarse al despertar!- y se la llevaron, así sin más con el tiempo todos se olvidaron de ella y de las historias que solía contarle a las personas para que éstas se sintieran felices. Olvidaron su sonrisa contagiosa su mirada llena de luz. Olvidaron todo de ella, la olvidaron a ella, talvez por no reconocer que ellos también se sintieron engañados y estafados. Por eso que dicen… que solo basta desearlo, o soñarlo para lograrlo.
Tal vez no quisieron aceptar que Nina había sido más valiente que ellos por no darse por vencida, por seguir intentándolo, por querer realmente alcanzar un sueño.
La encerraron ahí; donde nadie la ve, ni la oye, ni siquiera ellos, junto a esos que según dicen también desvarían.
Nina ríe, baila y aún cuenta de vez en cuando alguna de sus historias fantásticas. Pero algo a cambió de sus historias… ahora nunca tienen un final. Alguien le pregunto -¿porqué no contaba el final de sus historias?
-el final lo escoge cada uno bueno o malo quien soy yo para decir tu final,
Vos elegí el tuyo que yo elijo el mio.- y continuo bailando mientras sus nuevos compañeros de vida aplaudían y reían junto a ella.
Quien sabe tal vez el mundo fue mucho para ella o... ella fue mucho para el mundo. Como sea, en él aún hay gente que corre apurada de un lugar a otro controlada por su reloj. Están los que ven la realidad y la aceptan sin más. Hay aquellos que se revelan por un corto período y juegan, ríen y sueñan pero después de un tiempo deciden unirse al reloj. También los hay resignados, que sueñan mientras pueden hacerlo, y se conforman con lo que les toca, el tiempo que les toque.
Pero están aquellos que llorando se sienten estafados y continúan tratando de alcanzar un sueño que saben jamás se hará realidad y continúan tratando en vano de alcanzar un sueño… quien sabe, tal vez Nina se a su modo lo alcanzó.




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