LO QUE SIGUE A CONTINUACÍON NO ES DE MI AUTORIA. PERO SI LO ES DE UN MUY BUEN AMIGO QUE ADEMAS ME HA DADO EL HONOR DE DEDICARMELO. A TUS ÁNGELES Y A TU PERSONA…GRACIAS. SIEMPRE BUSCO INSPIRACIÓN EN LOS DEMAS, EN LO QUE VEO, VIVO O SIENTO ES RARO ES INSPIRACIÓN…HOY SERÉ ESO…SERÉ INSPIRACIÓN…GRACIAS AMIGO




Ángel Nocturno

Vienes con religiosa calma, a esta tormenta de luz que en deshora, deshabitúa tu acostumbrada estadía. Carezco de titulo que avale lo propio, mas no frena el convite que con gozo celebro.

Hay luna que vive de día, luz que atraviesa esas alas, cielo de estrellas opacas, desvanecidas. Calor hermoso que abraza, lento suave, artífice de vida.

Soy quien vela en discreto talante tu insospechada lucidez, alberga y resguarda los sueños que despiertos se avivan, vuelan revoloteando y vuelven en pronunciada picada provocando de conciencia estimulo.

De imágenes traviesas, perturbadas o malsanas, bajo juramento por extraordinarias, he armado del navío una tripulación sensata, que tranquilidad inspira, ayuda, insta, desata. Que asombro ahuyenta en los años correr. No hay recelo o perjuicio que vago atormente al del aventurero su alma.

Calma y delicia, en quimeras baso, al descanso o silencio siempre en ellas hospedo, en afables noches la luz escapa, oportuno momento de prestados ingenios en alas tomar… Ángel Nocturno, tu momento es… será










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Él camina en mis sueños.
Me devuelve a la realidad.
Le quita las piedras a mi camino
Y me empuja a despertar
¿Es un sueño o es realidad?
No lo sé…pero cuando amanece él ya no esta.



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Si la noche es el tormento que me acerca a tu presencia.
Y el día la calidez, que de ella me aleja.
Bendito tormento, que hace que te tenga.
Maldita calidez que de mi te roba.
No creo en el pecado de amarte
pero siento la condena de no tenerte.
Que el Hades me reciba en sus brazos,
si es el pago por una de tus caricias.
Pago con mi destino por sentir tus labios en los míos.
Dejo los sueños que me prometieron se harían realidad.
Por una de tus miradas.
Y aún después de dar todo
Hado poseería mi alma,
solo si pronunciara tu nombre una vez más
Y aún así lo repetiría una y otra vez…mi amor.






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*Nacer de nuevo
Quisiera nacer de nuevo.
Recorrer el universo
Basto de destinos inescrutables dominio del sin fin del sin saber.
Noches plutónicas
de personas que como yo buscan un…¡quién sabe que!
Corazones colmados de dolores incomprensibles
Mentes brillantes
llenas de palabras que naufragan sin encontrar un destino
manos vacías
que queman cuerpos cubiertos de besos sin sentimientos
tristezas agónicas que parten el alma en dos
y en mi noche soy el ángel que por ti vela
¿Pero quien vela por mí?
Preguntas incoherentes
que se pierden en el hueco de un frío corazón
quisiera esta vez no sentir el dolor de un nuevo amanecer
que no hubo en el universo
quien me ayude a comprender.
En qué momento caí al infierno, en que momento volveré a nacer.




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Cuando te dije -¡Hola!
Cambié mi destino.
Cuando te dije- ¡amor!
Perdí mi corazón.
Cuando te dije - ¡te quiero!
Partí mi alma en dos.
Ahora que te digo-¡te amo!
Me estoy condenando
Aún así.
Cada día te digo…-¡Hola amor, te quiero, te amo!
Y cada día sé…me pierdo.







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Reiré mientras pueda hacerlo.
Sé que luego pagaré cada risa con dos de mis lágrimas
Te oiré mientras pronuncies palabra
Sé que un silencio eterno me envolverá cuando partas.
Te acariciaré
Con cada segundo de mi respiración
Te amaré con cada latido de mi corazón.
Es que estas cosas son efímeras.
Ecepto el amor nace de mí, para ti.
Lloraré si no hay mas remedio
Pero solo si me arrancan los ojos.
Y me condenan así a no verte más.
Pagaré con mis manos una de tus caricias
Y con mis labios uno de tus besos.
Pagaré con mi voz.
Si pronuncias mi nombre una vez más
Y si me quedara solo mi alma y una última gota de aliento.
Daría ambas sin dudarlo a cambio de tu paz.







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Estas en mis sueños y eres mi cielo.
Estas en mis sueños y eres mi infierno.
Y aún así deseo seguir soñándote.
Tantas veces, como mis ojos se cierren en la eternidad.
No moriré de dolor si un día ya no sintiera tu calor.
Solo despertaré a la realidad de mi soledad.
Y sabré así que se rompe un corazón con tan solo un adiós.
Oscuridades irreales, de sueños irrisorios
Navegantes de ríos ausentes de voz.
Cielo e infierno intangibles
que condenan mi alma, ofreciendo tu hilo a mi destino unir.




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Quien regala una sonrisa, merece de recompensa una flor.
Quien ofrece sueños, se gana sin saberlo una estrella.
Quien da desamor, es merecedor sin duda del olvido.
Quien libera sus palabras de amor,
obtendrá como ganancia un corazón.
Quien devuelva con ternura un beso, a la boca que buscó encontrará.
Quien responda con indiferencia a las caricias y la pasión de quien lo amó, sin condición.
De piedra como recompensa se volverá su corazón.







MI MUNDO EN LAS ESTRELLAS




Si me robo una estrella. ¿Alguien se dará cuenta?

Continuó mirando hacia el cielo. Definitivamente creía que no.

Mirándolo bien, pensó que se veía muy misterioso esta noche.

Continuó caminando. El hecho de que no hiciera frío hacía que el caminar fuera más placentero. Se sentó en un banco libre de una plaza cualquiera.

Solo deseaba estar solo. Y tratar de comprender. ¡Cielos comprender! ¿Era eso posible? La luna daba una luz tan intensa que nada se le escapaba a su vista.

Se tiró hacia atrás, acomodó su cabeza en el resplandor del banco. Así le era más fácil observar el cielo.

- ¿Cuántas estrellas habrá?- no se dio cuenta que la pregunta no la había hecho solo en su cabeza.

- ¡Demasiadas!- escuchó que le respondieron.- ¿Te molesta si me siento?- y señalaba el espacio vació junto a él.

- ¡No claro que, no!- decidió moverse un poco para hacerle mas lugar a la recién llegada.

- ¡Qué bueno…gracias!...toma- con mucha naturalidad le pasaba el helado que llevaba en la mano mientras se sentaba.

- No gracias- dijo él. Mirándola confundido. Es que le sorprendía la naturalidad con la que esa chica lo trataba. Por un momento creyó conocerla de alguna parte. Es que no es normal que alguien se comporte de esa manera con un desconocido y menos por la noche. Pero no. Se sonrió. No la conocía.

- Dale…no me digas que sos de esas personas raras a las que no les gusta el helado…desde ya te digo que no te voy a creer.- y continuaba con el helado extendido frente a su cara. Ahora sentada a su lado. Se había acomodado con las piernas cruzadas como “indio”. Él continuaba sonriendo. No entendía, si lo que le estaba ocurriendo era real o no. Su alma estaba destrozada y esta chica se lo hecho olvidar de la manera mas irrisoria.

- ¡No...no para nada!... ¡Sí me gusta el helado!

- ¿ y entonces?- se lo acercaba más aún

- Bueno esta bien- comprendió que sería inútil seguir rechazándoselo.- ¡Gracias!

- De nada- apoyando la cabeza en el respaldo del banco.- Ayer me robé una.- continuó diciendo-

- ¿Qué?- ahora sí creía que estaba totalmente perdido, en la conversación y en todo.

- Una estrella- dijo. Y señalo el cielo- anoche me robé una. Pero nadie se dio cuenta. Es que como te decía hay demasiadas. Nadie lo nota si falta una.

- ¡Ah! – no lograba salir de su asombro. Comía el helado pero miraba para todos lados. Por un momento creó que sus amigos le estaban jugando una broma. Esa chica no podía ser real. Es que además de parecer un ángel por lo bella, le resultaba exquisitamente loca.

- Anoche el cielo estaba más hermosos que hoy. Tanto que te invitaba a mirarlo de continua. Las estrellas te desafiaban con su belleza. Así que extendí mi mano, tomé una y me la guardé en un bolsillo. Hoy vine aquí para devolverla. No quiero que este triste.- mientras decía todo esto no dejaba de mirar al cielo seriamente. El hombre no lograba decir palabra alguna, pero parecía que tampoco podía dejar de mirarla.

- Si yo tomara una estrella, no creo que pudiera regresarla. Me cuesta deshacerme de las cosas.

Entonces como salida de un transe, lo miró parecía como si lo hiciera por primera vez. Continuaron mirando las estrellas. Le devolvió lo que quedaba del helado. Ella no protestó para tomarlo.

- Deberíamos ir a visitarlas. En lugar de traerlas para acá.

- ¿Te parece? ¿Y si te reconocen como las que se las roba?- no dejaba de sonreír mientras lo decía.

- No creo que me hagan daño saben que lo hago por una buena causa.

- ¿¡ha si!? ¿Cuál?- la voz masculina sonó desafiante.

Entonces ella se sentó frente a él aún mas desafiante, lo miró a los ojos, y con un leve cambio en el tono de voz (que él no supo interpretar), dijo- ¿De verdad keres que te cuente? Puede ser una historia aburrida.

- Contame. Tengo toda la noche para escuchar.

- Bien entonces. Comienzo, no me interrumpas por favor- se acomodaba en su sitio…carraspeaba su garganta para que su voz se escuchara mejor. Todo un rito que hacia que él no pudiera dejar de reír. Hace unos minutos creía que nada en el mundo lo haría olvidar su tristeza y ahora ésta chica loca salida de quien sabe donde. Lo invitaba con su helado favorito. Y lograba que se olvidara de todo lo malo

- No interrumpo tranquila.- le respondía con la seriedad que toda aquella ceremonia merecía, pero sin dejar de sonreír. Estaba feliz.

- Te contare. Trabajo en una heladería cerca de donde estamos. Hace poco más de un mes comenzó a ir una pareja. Una como tantas, como todas…supongo. Una compañera que los atendía, comentó un día en que hablábamos de algunos clientes recurrentes comentó que al parecer no eran novios, sino solo amigos. ¡Qué pena! “pensé”. Hacen una linda pareja. Él nunca me vio. Es que no atiendo al público pero sí noté a que hora venía. A veces solo, otras con su amiga. No sé bien como o porque pero comenzó a gustarme. Claro que él no veía a nadie más que no fuera su “sol”. Realmente lo notaba muy enamorado de su amiga. Hace dos semanas, una noche cuando salía del trabajo. Los ví. En ésta misma plaza, parecían discutir. Creo que por fin él se declaró y ella lo rechazó. Entonces se quedó solo, sentado en éste mismo banco. Mirando hacia el cielo, buscando una respuesta en las estrellas talvez. Quise acercarme, hablarle, abrazarlo, decirle que todo estaría bien. Pero cuando lo vi llorar…simplemente no pude. – él no la interrumpía, la escuchaba pero sus ojos miraban el cielo.- Lo veo llegar a ésta plaza cada noche, sentarse en éste banco y mirar las estrellas. Claro que él nunca me ve. Pero yo a él si. Así que anoche mientras lo miraba desde lejos (como siempre). Me robé una estrella y le dije que si él me veía la devolvería.

¿Sabes qué es lo raro?

- ¿Qué?- preguntó aún sin mirarla.

- Nunca me había fijado en las estrellas hasta que vi que él lo hacía. Comencé a preguntarme como sería su mundo cuando estaba en las estrellas. Llegué a la conclusión que no lo sabría hasta que no me parara frente a él, me presentara y se lo preguntara.- Hubo un silencio. La noche había avanzado sin que ellos lo notaran. Las parejas que estaban caminando al principio había desaparecido casi todas. El transito también era menor. Entonces se puso de pie.

- ¡Hola!...me llamo Vanesa.- interrumpió el silencio que pareció no incomodarla. Nuevamente apareció la sonrisa en el rostro masculino.

- ¡Soy Maxi!... ¡Mucho gusto Vanesa!

- El gusto es mío Maxi- y le plantó un beso en la mejilla.

Maxi llevó una de sus manos hacia su mejilla, pero no dijo nada. Parecía menos asombrado ya.

- ¿Cómo es tu mundo cuando estás en las estrellas?- preguntó muy seria pero con un brillo en los ojos que llenó de ternura el corazón del hombre.

- Ven te muestro- la tomó de la mano, tan tiernamente. Que hizo que instantáneamente Vanesa cerrara sus ojos y se dispusiera a viajar. Las personas continuaron pasando por la plaza, junto a ese mismo banco. Pero nadie los veía. Que ahora ellos estaban en su propio mundo. Uno que solo ellos podían ver.




Hay situaciones que son mágicas por naturaleza, otras que las personas las hacen mágicas. Hay lugares que cuentan historias maravillosas de personas increíbles. Están ahí solo hay que saber mirar. Personas únicas…con mundos exquisitos, mundos que solo con parten con quienes tienen la dicha de sabes escuchar… a veces los pobres que no saben comprender. Confunden esa magia…con locura, con inmadurez. Conozco gente que decide no madurar, no hoy, no como la mayoría del gentío. A todas esas personas, que viajan seguido a las estrellas, que comparten sus mundos, que sienten que cualquier cosa bella es posible…gracias por coincidir. Marisol A.









Se cruzaron por accidente.
Se reconocieron al instante, se miraron sorprendidos, se sonrieron y se saludaron.
Ella iba a darle un beso en la mejilla pero él puso la mano.
Ella sorprendida iba a tomar su mano y entonces, él puso la mejilla. Estaban nerviosos.
Se sonrieron ya sin saludarse, ni el beso ni la mano. Una larga mirada.
Una sonrisa, una pausa un silencio que pareció eterno.
-Cómo has estado? se preguntaron al unísono.
Nuevamente la sonrisa.
-vos primero- dijo él.
- no esta bien, contame vos dale.- insistió ella
- bueno... nada importante, todo igual ya sabes como es mi vida.- sonrió el hombre al terminar la frase. Pero sin dejar de mirarla. Ella no se dio cuenta que lo hacía. Es que lo veía a él.Lo notaba tan seguro de si mismo como siempre... como lo recordaba. ¿Estaba más viejo? ¿Cuánto tiempo había pasado?... vaya había sido mucho. Pero ahora estaba de pie frente a ella, lo miró a los ojos.
Recordó cuantas veces había mirado sus pupilas mientras lo besaba. Miró su boca, sus labios se movían; pero ella no escuchaba lo que decía. Sintió unos desos enormes de besarlo...pero no, que locura.
- si claro- respondió para salir por fin de sus pensamientos.
- y a vos ¿como te ha ido? ¿Qué has hecho?
- bueno- comenzó diciendo la mujer- hice el viaje aquel que estaba planeando ¿te acordas? Fue un lío nada salio como lo planee.
Ella continuaba hablando, él solo sonreía y afirmaba con la cabeza.
¡Cuanto había extrañado su voz, su forma de mover las manos al expresarse! la forma en que lo miraba a los ojos cuando le hablaba, la forma en que mordía su labio inferior cuando quería decir algo y no se animaba. Justo como lo hacia en ese instante.
¿Qué sería lo que deseaba preguntarle y no se animaba?
Estaba tan hermosa como la recordaba. Si parecía que el tiempo no hubiera transcurrido en ella. ¡Cielos... cuanto la había amado!... ¿cuánto la había amado? cuanto la amaba.
Siempre supo que no podría dejar de quererla, de amarla, de pensarla, de soñarla... de besarla.
¿Por qué se habían separado? A si... ya lo recordaba.
La veía sonreír, y mover sus manos al hablar, de esa forma que a él le encantaba. Miró su boca.¡cuanto desaba besarla! Pero no... Prefería verla de vez en cuando y poder hablar con ella, escuchar su voz, mirarla a los ojos. A que se alejara de él definitivamente.
La vio morder su labio inferior nuevamente, se sonrío no pudo evitarlo. Pensaba en que sería lo que deseaba decir y no se animaba. Él se moría por saberlo.
- ¿Queres preguntar algo?-dijo por fin
Ella se sorprendió, como un niño cuando se ve descubierto en algo que no debía. Se quedó unos segundos en silencio, no dejaba de morderse.
- No, no - dijo por fin. -Es que como estamos aquí de pie en medio de la calle me preguntaba si no seria bueno ir a tomar algo para hablar más tranquilos.
Él bajó la vista... miró su reloj.
Ella tocó su mano.
- No ... no, no te preocupes igual, acabo de recordar que ya estoy atrasada llegaré tarde a un lugar. Lo dejamos para otro día.

¡Que vergüenza sentía!... claro que no quería tomar nada con ella.Si apenas la saludaba cuando la veía.
Tantas veces que haciendo el amor le juró que siempre la quería, la amaría, la pensaría, la soñaría; que siempre la desearía. Y ahora cuando se veían le daba la mano. A ella... que tantas veces se había dormido exhausta junto a él. Luego de que ambos se hicieran el amor.
Era solo un café. Aunque moría de ganas de decirle que aún lo amaba que no dejaba de pensar en él, que era imposible para ella olvidarlo. No soportaba el dolor, miraba su reloj para inventar una excusa así que mejor diría una ella.
-Ya se me hizo tarde que tonta lo siento... lo dejamos para otro día.- y acomodaba sus cosas en la cartera. No podía mirarlo a los ojos las ganas de llorar que sentía eran demasiado fuertes, si lo veía a los ojos olvidaría todo su orgullos y dignidad. Olvidaría todo, con solo mirarlo a los ojos, le diría todo lo que realmente sentía.

Él miró su reloj.
Tomar algo con ella, hablar de lo que fuimos de lo que aún podemos ser.
Pero claro recordó que no puede. Sintió su mano sobre la de él. ¡Cuánto extrañaba ese calor! No podía evitar sentirse tonto junto a ella. ¿Por qué le había dado la mano? si lo que deseaba era estamparle un beso en su hermosa boca.Sentir esos labios cálidos y húmedos aunque sea una sola vez mas. Pero no. ¡La mano... que tonto!
¿Cuántas veces la había acariciado? ¿Cuántas veces había recorrido su cuerpos? llenándola de besos y caricias. ¡Que torpe se sintió!
No podía mirarla a los ojos, así que prefirió disimular mirando su reloj. Luego ella le toco la mano. Y el fuego dentro de él despertó. Levantó la vista buscó los ojos de ella. Le diría que aún la amaba que jamás la había olvidado que olvidarán el pasado. Y se dieran una nueva oportunidad.
Pero no, ella no lo miraba, necesitaba su mirada para sentir que había una oportunidad.
Es que por alguna razón, ella solo acomodaba cosas en su cartera. ¡Santos cielos! ¿Qué tanto tiene que acomodar? ¿por que no lo mira a los ojos? definitivamente ya no le importaba. Ya lo había olvidado.

Él ya me olvidó. Definitivamente ya no significo nada para él.
Moría de ganas de besarlo

Moria de ganas de besarla.
- si otro día no hay problema. Yo también ando un poco apurado hoy.
- si claro entiendo me pasa igual.- por fin encontró los anteojos de sol.Se los colocó. No quería que él se diera cuenta de cuanto deseaba llorar.

Esos estúpidos anteojos, no me dejan verla a los ojos. Si pudiera verla, si pudiera mirarla a los ojos y ver en ellos esa mirada que una vez vi cuando decía que me amaba. Pero no . Esta muy apurada, es mejor así.

Él esta muy apurado. Es mejor así.
Se saludaron, esta vez ambos coincidieron y lo hicieron en las mejillas.
- Que este bien.
- Si claro... vos también.

Quien diría que alguna vez se amaron tanto.
Quien diría que aún se amaban tanto.
Caminaron en direcciones contrarias y ninguno de los dos miró hacia atrás.
Ella secó sus lágrimas.
Él ahogó el nudo que sentía en su garganta y solo siguieron caminando.



MARISOL









Adivina...que trae la noche adivina...que nos dejan las estrellas adivina...que nos regala una flor que es lo que nos esconde el mar, o por que hay silencio en tu corazón adivina si puedes...lo que quiero decirte ... ¿hoy me viste? hoy estas en esos días de sol ya se que es de noche, pero es tu día de sol llegas con todas la pilas, tiras las cosas por ahí te cuelgas de una en la línea con ganas de jugar no hace falta ni escucharte, ya se lo que dirás hoy






Claro que te vi, pero no me saludaste
pensé en tocarte el hombro
pensé en regalarte una flor
pensé en vocear tu nombre
pero me conforme con mirar
sos tan bonita que duele mirar
debiste tocarme...quise que lo hicieras
pero vi que te alejabas, y temí llamarte
regalarme una flor?...bastaba con tu mirada
te busque...busque tus ojos...fue la noche... o demasiada luz
>pero no te vi...te sentí, pero no te vi
>¡cielos...como duele esperarte!...sin saber si ahí estas
una idea cruel solo para imaginar
tu llamando a la noche, solo silencio
tu llamando a la noche y soledad
tu llamando a la noche y el no esta
será que se olvido?
será que otros brazos pueden con el?
será que el teléfono, no pago él