Si el dolor vuelve nuevamente una mañana mi puerta tocar

¿Le abriré? ¿Lo dejaré entrar?

Fue una bendición encontrarlo en mi camino, que se aferrara a mi forma de ser, sin juzgar, sin temor.

Fue una coincidencia, encontrarlo sin saber que estaría ahí, pero sabiendo en demasía que existía en algún lugar de éste basto mundo.

Me recordó que se puede soñar, me enseño mundos sin igual

Ruego que no se aleje, que se quede aquí aunque no sepa pedírselo.

Que me regale una estrella, o navegue con migo a mundos que ambos desconocemos.

A veces no sucede lo que queremos…suceden cosas mejores.

Otras creemos que podremos defendernos, que nuestro corazón estará a salvo de sentimientos que creímos olvidados. Muertos tal vez. Pero no.

Algo sucede y nos despierta, y así sin más recordamos lo que era “sentir”.

Volteamos y buscamos la fuente de tanta inspiración, ¡sorpresa! Es otro corazón tan loco como el nuestro, tan soñador, como nuestra imaginación.

Construimos mundos en simultaneo, espejos de doble visión, noches con dos lunas, ángeles que entran en silencio a nuestra habitación, acomodan nuestros sueño, nos besan en la frente y nos invitan a volar.

Y en rincón de mi corazón hay una parte de él y aunque el tiempo pase lento, sé que hay una parte de mí en su corazón.

Solo así por coincidencia, por azar.

Y ya por favor, le ruego una vez mas…no te vallas sin decirme donde vas.



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