Mundos reales

Los hijos que en brazos de su madre vuelven a soñar
Aunque sean hombres.

La mujer que en brazos de su amor
Se siente frágil, ya que se sabe segura.

El amante que sonríe al ver el cuerpo
Que tibio yace dormido junto a él
Y la piel suave que bajo sus manos se estremeció,
el aroma de quien es su mujer que lo colma por cada poro.

El solo que tímido entra por la ventana y besa con ternura.
Los labios que jamás beso el amor.

La luna que cándida mira, al novio
que confiesa su amor a la futura madre de sus hijos.

El anciano que solo;
Ve el techo de un hospital.
Que sonríe y llora por que creyó ayer, no lo vería más.

Son testigos en éste mundo
de una llovizna de ternura
de un atardecer que plasmó el pintor
y de palabras que supo el poeta atrapar
construyen sueños de papel en un mundo casi real.
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