CAP. VI


- ¿Usted es nueva?
- Si señorita Ángela.- si bien hablaba tímidamente, la joven se comportaba en forma muy segura.
- Perdone; no vengo mucho a éstas oficinas y me cuesta conocer a todos. No creí conocerla poroso se lo pregunte.
- Si claro; no se preocupe no tiene porque darme explicaciones. Todos sabemos quien es usted.- se ponía de pie con una mueca en su rostro que seguramente trataba de ser una sonrisa- es un honor para m conocerla personalmente.
- ¡ Gracias! Es muy amable.- Ángela ya no la miraba a los ojos buscaba algo o alguien.- ¿El señor Daniel se encuentra?
- Si, si pase por favor.- y la acompaño por un pasillo, hasta la puerta de una oficina que la secretaria se apresuro en abrir. Por supuesto Ángela agradeció con una sonrisa.
- ¡hola!... ¿interrumpo?...- su voz serena. Como si pensara muy bien cada palabra antes de decirla. Hablaba con una sonrisa, calida, dulce. No era como la mayoría de las actrices. Si era bonita, muy buena en lo que hacia, pero no egocéntrica tal vez era eso lo que le gustaba a su público. O simplemente esa aura serena y de seguridad que siempre parecía rodearla. Caminaba erguida, miraba a los ojos a quienes le hablaban, no se la veía de mal humor o responder de mala manera. Su cabello era negro, su cutis blanco, alta delgada…joven. Lo único que parecía incomodar a Daniel, era la juventud de Ángela.
- No mi amor, claro que no- al sonido de la voz femenina, el hombre salio de detrás de su escritorio y se dirigió hasta ella con los brazos en alto. La abrazo, la besó.
- Te extrañe- dijo ella dulcificando aún mas su voz.
- Yo también. – le respondió él. Y se sentaron en un sofá, de color negro. Iba acorde con el resto de los muebles en la amplia y lujosa oficina. Todo ahí combinaba perfectamente.
- Tu secretaria es muy amable y joven.- dijo apenas acomodada, pero sin perder la serenidad que la caracterizaba.
- Si lo es- respondió él con una sonrisa de victoria que incomodó a Ángela.- no tenes que ponerte celosa, tengo ojos solo para vos.- y la beso en el cuello, luego en la boca. Estaba feliz.
- Me llamo la atención su cabello tan rojo. Hace mucho que no veía un cabello tan llamativo, bonito y sobre todo natural… (sonreía), las mujeres nos fijamos en esas cosas.
- A mi solo me gusta el negro de tu cabello.- nuevamente dejaron de hablar. No podían. Ahora se besaban, se acariciaban
- Mañana regresa mi esposa.
- Lo sé; ya pasó un mes desde que sos solo mío.- le desacomodaba cabello. Lo tomaba por la corbata y empujaba nuevamente junto a ella.- y como ésta es la última noche de tu soltería quiero que la paces conmigo.
- Te aseguro que voy a solucionar todo. Solo quiero estar con vos para siempre.- Ángela no respondió. Tal vez le costaba creer a las palabras del hombre. Después de un momento solo se marcho. Tan serena y sonriente como había llegado.
Daniel nuevamente se hundió en sus papeles y en el monitor de la computadora. Solo quitó los ojos del monitor para pedirle unos papeles a su secretaria. Revisaba varios que tenia sobre el escritorio, todo era una maraña de papeles.
Al cabo de unos minutos, la joven pelirroja abrió la puerta llevando una carpeta en sus manos, la dejó en el único hueco vacío sobre el escritorio.
- aquí se los dejo señor…otra cosa…llamó su abogado cuando estaba con la señorita Ángela.-
- Muy bien gracias…comuníqueme por favor con él.- serio, tosco, frío. Como solía serlo con todas las personas, sobre todo con sus empleados. Es que según Daniel, había que dejar marcada la distancia, y cada lugar para llevar al frente una empresa.




Abrió la puerta y entró. El departamento estaba iluminado en su totalidad por velas, la mesa elegantemente puesta, solo para dos, una música suave le daba un toque de calma y romanticismo.
Ángela más hermosa que nunca. Su cabello suelto largo, le caía por la espalda. Llevaba puesto un vestido de un color rosa claro, que le llegaba hasta las rodillas, la hacia ver aún mas delgada.
- Te ves cansado amor.- lo ayudaba a quitarse el saco.
- No. No es eso, no te preocupes.
- ¿Qué problemas con Carmen?- pregunto mientras le acercaba una copa de vino-
- En realidad tengo problemas con los negocios. Acciones que bajan y suben. No te preocupes cosas que pasan siempre
- Bueno…no te preocupes, seguro todo tiene solución. Olvídate de todo por un rato y disfruta de la cena que te prepare.- Daniel se acomodo para cenar, flores y velas era lo que menos faltaba. Ángela se sentó frente a él. Realmente se veía bella esa noche. Bella y joven. Si no fuera tan joven pensaba Daniel. Como fuera ya era tarde. Estaba perdidamente enamorado de ella.-
- Estoy embarazada- interrumpió los pensamientos del hombre -¿Qué dijo?
- ¡¿Qué?!- dijo ahora en voz alta. Voz muy alta.
- Estoy embarazada.- repitió ella con la serenidad que la caracterizaba. Llevo un bocado a su boca. Luego continuó hablando.- voy a tener un hijo tuyo.
De un salto Daniel ya estaba de pie. Llegó hasta ella, la abrazó, la besó. Tantas veces como Ángela se lo permitió.
- ¡Es la mejor noticia que me podías llegar a dar!… ¡que llegar a dar! ¡Es la mejor noticia que me han dado en toda mi vida!... deseaba tanto tener un hijo.- su voz era mas calma, peinaba su cabello hacia atrás con sus manos, parecía no salir de su asombro.
El sonido del teléfono interrumpió las risas y los festejos. Ángela contesto escucho la voz del otro lado por unos segundos luego le paso el aparato a Daniel.
- Es para vos. Tu secretaria. Parece que esa mujer conoce todos tus movimientos.
- Le dije que iba a estar acá por si se presentaba algo urgente. Soy yo.- dijo en cuanto puso el tubo en su oído.- ¿qué pasa?- silencio durante unos minutos- bien gracias; no se preocupe yo me encargo.- colgó- tengo que irme Carmen regresó y está haciendo un escándalo en la oficina. – tomo su saco, la beso.- te amo.- dijo mientras acariciaba su rostro, y se marcho.



Ángela se quedó de pie en medio de la sala. Aún varios minutos después de la partida de Daniel ella seguía en la misma posición.
Luego muy lentamente comenzó a apagar una a una las velas.
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