capitulo X




Muy temprano llegaban al aeropuerto.
Clara como siempre era la encargada de resolver todo lo referente a los papeles para abordar el avión. Alguien más se encargaba de llevar las maletas. Daniel besaba a su hijo y a su mujer.
- los voy a extrañar mucho. – y besaba en la frente al niño. Que solo sonreía- te quiero le decía luego. Por favor Ángela en cuanto llegues no dejes de llamarme.- también la besaba.
- Amor tranquilo.- y lo miraba a los ojos- firmo éste contrato y en unos días regresamos- ahora acariciaba el rostro delgado y cansado de su esposo-
- Si amor, estaré bien. Es solo que te necesito. Cuando todas estas citaciones pasen vamos a viajar los tres muy lejos. Se los prometo.- quitaba el cabello de los ojos de su esposa, su rostro se veía bello como siempre, sus ojos…aún no comprendía porque su mirada se veía siempre tan triste. Pero todo en ella era perfecto para él.
- Lo sé. No te preocupes. Bueno ya tenemos que irnos.- y acercaba la carita del niño para que sea besado nuevamente por su padre.






- ¿Esta segura que no esta registrada en ese hotel?
- Si señor, ya el he dicho que la persona que usted busca no esta aquí, ni en ninguna de nuestras sucursales de éste país. Lo ciento disculpe.
- No. esta bien. – la voz masculina se oía apagada, confundida- es que la persona que busco debía alojarse ahí desde hace tres días y aún no tengo noticias de ella. No se preocupe de seguro esta en otro hotel y me he confundido.
- Si señor de seguro es eso. Como le dije ya la he buscado varias veces en todas nuestras sucursales y no logramos hallar a quien busca. Pero de seguro es como usted dice.
- Bien gracias y colgó.



Sonó el timbre, la empleada abrió la puerta. Era Nicolás. Entró enseguida tomó asiento en el sillón mas cercano a Daniel.
- Tengo noticias de tu asistente.
- ¡¿Qué; es ella la que esta detrás de todo esto?!
- No…- y se desprendía su lujoso saco.- y realmente agoté todos mis recursos.
- Eso no me importa en este momento.- tomaba nuevamente el teléfono marcaba esperaba que sonara pero al parecer nadie respondía. Volvía a colgar. Dejaba el teléfono en la mesa, se servía algo para tomar. De pronto con toda la furia el vaso que estaba en sus manos segundos antes termina estrellado contra la pared. Nicolás que se pone de pie. Acostumbrado a los excesos de violencia de su cliente pero aún sorprendiéndose de todos modos.
- Tranquilo – le decía mientras se acercaba a Daniel.
- ¡Tengo que ocuparme de mi familia! ¿No entendés?
- ¿Todavía no te llamó Ángela?
- No. Y estoy desesperado. Tengo miedo que el loco que esta detrás de todo esto los haya secuestrado para hacerme daño.- respiró hondo, le puso una mano en el hombro del que al parecer era el único amigo que le quedaba.- Te tengo que pedir un favor. Viaja a España y trata de localizar a Ángela. Por favor.- su voz casi se quebraba pero su orgullo fue mas fuerte y solo contuvo la mirada esperando una respuesta favorable.
- ¡No te preocupes hombre!- Nicolás ni hizo esperar su respuesta- ya mismo viajo- el abogado que ahora demostraba que también era un amigo se dirigió hacia la puerta, se despidió de su amigo con un apretón de mano. Cuando abrieron la puerta para que éste pudiera marcharse, se encontraron de pie con la mano en el timbre a un cartero.
- Te buscan Daniel.
- Si gracias Nico, en cuanto llegues llámame por favor.
- No te preocupes, la vamos a encontrar bien. De seguro la mandaron a otro hotel y no ha podido comunicarse por tantas entrevistas.- las palabras sonaban muy seguras pero sus ojos no decían lo mismo, se marchó sin sostener la mirada.
- Señor esta carta es para Daniel Meier.
- Soy yo- recibía el sobre, cerraba la puerta tras él. Mientras abría con suma curiosidad se dirigía al sillón que daba a la ventana por donde se podía ver el mar.
Comenzó a leer. Algo llamó su atención y comenzó a leer la carta nuevamente ahora en voz alta.

-¡ANGEL SOÑADOR!- fue lo primero que se le escuchó decir.- esa fue la última y gran novela que escribió mi hermano. ¿Te acordás de él? Se llamaba Juan Dimas. Tenes que recordarlo ya que yo no he dejado de pensar en vos ni un solo día desde entonces. Él creía que esa novela era la mejor que había escrito hasta ese momento. ¿Y lo fue no? Fue la mejor. Por eso se la robaste. Sabía que esa novela iba a ser un éxito. Y lo fue. Se hizo muy famosa tanto que la hicieron película y vos obtuviste más fama de la que ya tenías. Hasta el día de hoy me pregunto. ¿Por que? Tenías un buen puesto en la editorial de tu suegro algo de reconocimiento y algunos libros de popularidad. No como lo fue “Ángel soñador” pero tenías algo. Mi hermano no tenía nada. Solo sus sueños que quedaron impresos en esas palabras que el mundo cree, son tuyas.
Cuando supo lo que habías hecho. Fue insoportable para él. Intentó pedirte explicaciones pero no… el gran Daniel no da explicaciones. No solo no se las diste si no que también lo humillaste y avergonzaste delante de tus empleados. Llamándolo mentiroso y oportunista. A él, que era el hombre más honrado que conocí en mi vida. Eso fue lo último que soportó. Lo empujaste a la muerte con todo lo que le hiciste. Y cuando lo mataste a él me lo hiciste a mi también. Desde entonces muero un poco cada día. Deseando que el que muera seas vos, deseando que pagues uno a uno tus robos y tus crímenes. ¿Cuántos sueños robaste? ¿Cuántas ilusiones asesinaste? Lo que era mío me lo arrebataste. Ahora yo tengo lo que fue tuyo, lo que por derecho siempre debió pertenecerme. Tengo tu empresa, tu orgullo todo lo que obtuviste con la sangre de mi hermano, te quité el respeto de la gente que obtuviste con su locura. Tengo tu dinero y sobre todo tengo lo que mas deseaste…a tu hijo. No te digo que también tengo a Ángela porque ella jamás te perteneció. Tus besos le daban asco y tus caricias solo le causaban repulsión. Me gusta la ironía, un “ángel” te dio más éxito y una “Ángela” te lo quita todo. Jamás van a volver a vos. No los busques; así como Ángela apareció de la nada en tu vida, del mismo modo desaparecerá. Tienen otro nombre, otros documentos y con tu dinero tendrán una mejor vida. Le quitaste un hermano, ella te quita un hijo. Creo que es lo justo, ojo por ojo. Ahora que Ángela va a descansar tal vez Sofía pueda comenzar a vivir. Es que por fin tiene a alguien por quien hacerlo.
Espero que al contrario de mi hermano sigas viviendo. Si es que podes.
Siempre supe que era buena actriz, me sirvió para ganar dinero el mismo que utilicé para destruirte, ahora la actriz desaparecerá también. Solo seré yo.
Ángela Hamid
Sofía Dimas

La mujer sentada frente al mar leía el periódico, mientras cubría al niño del sol.


- ¿Estas bien Sofía?- le preguntaba mientras acariciaba su rojo cabello y le sonreía al bebe sentado en una sillita ajeno a todo a su alrededor.
- Si claro. Pero ya no soy Sofía en realidad hace mucho que no lo soy, tampoco soy Ángela. No lo olvides. Ahora soy Zoe. Ya no soy sabia, tampoco un ángel vengador. Ahora solo quiero vivir y que mi hijo sea todo lo feliz que pueda.
Por favor Ana llévalo para que duerma.
- Sí no te preocupes. Todo estará bien.- tomaba al niño en sus brazos y besaba en la frente a la muchacha.
Zoe se puso de pie, dejaba el periódico sobre una mesa de plástico y comenzó a caminar por la horilla del mar.
- vida.- dijo suavemente- por fin estoy viva. Sin su amor, pero viva.


En el papel se leía en letras muy grandes.

“El conocido escritor Daniel Meier, murió ayer en sus país. Tras un confuso episodio. Se dice que el escritor habría caído en un profundo poso depresivo.
Tras la quiebra de su editorial, un profundo fracaso de su último libro y el reciente abandono de su esposa. Quien se encuentra con paradero desconocido junto al hijo de ambos.”



Sopló el viento. Se llevó consigo las hojas que cayeron al mar y una tras una comenzó a disolverse.
Zoe secaba sus lágrimas.
- No voy a llorar. No voy a amar... nuca más.
Fin
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