Conozco las voces que el olvido dejo en mi. Y recuerdo las miradas sin alma de aquellos que ya no están. Su sonrisa esta de continuo grabada en mi retina y mi alma no consigue apagar su calor. Una vez amé…lo recuerdo. ¿Amé?...Hoy solo nada queda en ese corazón donde habitó lo que llaman amor. Creo que viene a mí la imagen de un beso. Sí. Eso fue. El calor quema mis labios al rozarlos con las yemas de mis dedos, mi respiración se acelera, mi cuerpo tiembla…nace el deseo. Oscuros sentimientos, confusas situaciones. ¡Nació tan hondo en mí la pasión por él! Y quebró una a una las esperanzas que había puesto en su ser. Se despojó de su armadura, dejó atrás las batallas ganadas, me cubrió de tinieblas y ensordeció a la trompeta. ¡Desee tanto ser su estrella!... y solo fui la sombra, del brillo que anhelaba.



La noche ha venido avanzando y llenado de espinas el camino por mi transitado. Luces invisibles y sonidos que cortan la hiel del destino. Piedras que son puñales que clava la vida en un vacío corazón. Las nubes que el viento no traslada se posan ante el sol. Absorbiendo su calor y marchitando así su luminosidad. El infierno de mi alma, cuyos aullidos ensordecen las voces dentro de mi ser y atormentan los recuerdos de un pasado que apenas se ha convertido en ayer. Y el “por qué” sin respuesta. La incomprensión de los laureles que desaparecen, una gota que nace en mi pupila, recorre mi mejilla y es arrancada de mí por el viento. La sentí nacer y la veo morir sin lograr retenerla, como no han logrado retenerme. Esta soledad en el pecho, que se acrecienta junto con el dolor infinito del no resistir el calor del día, ni el silencio de la noche sin luna. Es que unos han dejado de tener sol en ellos y las otras ya no dejan brillar sus estrellas en ellas. El mar nace sin olas y el viento sin perfume. Mis suspiros que son el vaivén de un erial sombrío que nace de lo amargo en mi interior. Y aún no consigo respirar.




Las palabras vienen a mí, con intervalo de emociones. Llegan con sus cinco minutos de descanso y sus manos llenas de dulces que no saben compartir. Las palabras suelen aproximarse sigilosamente, cuando ya no las espero, cuando creo que no tendrán contacto con ésta débil mortal. Ellas son diosas dignas del mayor de los respetos, las venero, tanto que a veces temo pronunciarlas inapropiadamente, o hacer que nazca esa que ofende y lastima a otro mortal. Suelo meditar en ellas o consultarles si es que acaso no logro comprenderas. ¡Son tan sabias! ... a veces demasiado para mi simple pensar, o mi apocado sentir. Unas veces creo que ya las he visto todas , haberles entendido y leído. Seguramente (pienso) ya las he pronunciado todas y no hay mas que decir...pero no es así. Un torrente fresco lleno de nuevas letras nace en mi ser. ¿De dónde o por qué? no sabría decirlo. Solo sé que cada vez que nace una nueva palabra o cuando ellas comienzan a llegan como tropel a mi. Todo se ilumina alrededor...mi sed es saciada, mi frío mengua y el dolor de mi alma desaparece...¡benditas, benditas ellas que vienen a sostenerme! Aunque no siempre, logre darles el significado que ellas desean.

Ha robado mi corazón y dejado sin sentido mi razonamiento.


Llenó mi vida de sentimientos apocados y de ilusiones ya marchitas que renacieron a la esperanza de un amor olvidado. Tristezas agónicas, de sonidos que acallan lo que grita a viva voz el corazón. Se yuxtapusieron dos corazones en la eternidad del olvido, en el titilar de una estrella, en la hermosura de una flor, en lo calmo de una noche de verano y en la sonrisa de un niño. Para nacer en el perenne de que es, fue y será. Como gotas de agua nacidas del rocío de la mañana, que seca el sol por la tarde y caen nuevamente en la madrugada. Se posa mi mirada en la tuya y mi boca en tus labios. Para marchitarse luego con el desamor de un vacío corazón que no logra de amores pasados guardar luto y decir por fin “adiós”. Son incontables los días que pretende el olvido avanzar, esfuerzo vano para un simple mortal que nada sabe de prendarse del alma que lo busca y vaga sin sentido por la oscuridad relegada tan solo a unos minutos de su observación. Nacida en el aroma de jazmín, que busca su destino donde nada hay. Insisto en recorrer tu piel en mi imaginación, enredarme en tu cabello, bajar por tu rostro, recorro así tu cuello, me pierdo en tu pecho, desciendo a tus pies, mi yo inexistente te venera. Y tú ni te enteras. Arrebatas de Morfeo a quien no podrás sostener en tus brazos. Vendedor de fantasías que no has dejado ni una sola para mí. Aún así nuestro momento fue ayer, es hoy…¿Habrá un mañana?









Me inserto en una realidad que no es la mía. Una que es alterna, llena de caprichos de alguien más y controversias acordes a un futuro que ni siquiera he llegado a imaginar. Suelo pensar que es el resultado, de noches de tormento y días de insomnio. Ascender y descender de alegrías y tristezas es algo natural que rara vez logro descifrar “el como” o el “por qué”. Comprendo que vienes de un mundo diferente al que habito, uno distante con idiomas no reconocidos y costumbres que no logro comprender. De todos modos intento pertenecer a él. No hay nada absoluto, ni el odio, el olvido y ni siquiera el amor. Necesito saber que estarás ahí mañana, al salir el sol, al ocultarse la luna. Quiero comprender éste sitio al que mi alma ha caído. Saber que no soy la única que tiene sus manos llenas de quimeras que se escurren como arena entre sus dedos. Amanece, debo ocupar nuevamente mi lugar, en esto (que llaman) una realidad absoluta. Llenarme de palabras, que me transporten a esa parte del universo a donde nadie más sabe llegar. Ahogarme entre estrellas y navegar sobre nubes. Contemplar el infinito y abrazar lo inexistente. Nacer nuevamente para refugiarme en los brazos del destino, permitir que me arrulle y abra nuevos caminos ante mí. Quiero llegar a tus sueños, perderme en tus pensamientos, recorrer el mundo en tu aliento y permanecer un segundo en tus labios. Aceptar todas las realidades si perteneces a ellas o no vivir en ninguna si no formas parte de esos sueños furtivos. Creo enloquecer, arlequines vestidos con trajes grises se presentan ante mí, llevan rostros sombríos y aunque mueven sus labios, de sus bocas no nace ningún sonido. Pretendo marcharme mas atraen hacía sí. Incultos seres que no entienden a do mi alma pertenece. (Aunque a veces tampoco lo sé yo) Prefiero refugiarme en el silencio de tu voz, a permanecer en el bullicio del gentío que no sabe de mí existir. Voy descubriendo que las letras no siempre son bien leídas y que rara vez las palabras son comprendidas. Y aunque muchos leen, pocos son los que ven lo que dice la escritura. Imaginan que pueden ser parte de un mundo al que no saben entrar y aunque la puerta suelen empujar con gran brutalidad, no podrán por ella pasar. No es la mano mortal lo que suele la entrada a éste mundo abrir. Lo hace la imaginación. Algo que aunque todos tienen la mayoría ha olvidado como utilizar. A veces pertenezco a realidades que no son las mías…son tuyas, por que eres, mi única realidad.

Solo contemplamos el futuro cuando nos encontramos conformes con nuestro presente. Todo lo que vemos en el horizonte frente a nosotros son caminos que estamos dispuestos a recorrer y experiencias que nos animamos a vivir. Afortunadamente cada puesta de sol es distinta y cada amanecer totalmente diferente al anterior. Es entonces que por el hecho de ser curiosos nos atrevemos a quedarnos hasta el final de un ocaso difícil, o esperamos con ansias la llegada de una nueva luz en la que ignoramos que podremos hallar. Tal vez, con suerte caminemos hasta el final de un arco iris y encontremos esa olla llena de riquezas. A cada día le basta su propio mal…así que por el momento los dejaremos donde deben estar, justo en el pasado. Debemos hacer que desaparezca el terror a lo desconocido ya que no podemos alterar, lo que vendrá. Perdemos valiosísimo tiempo pensando en cosas que no tienen solución en lugar de concentrarnos en aquellas que pueden expandir nuestras vidas. Y vemos así que tenemos la oportunidad que estábamos esperando.


Un nuevo comienzo. Las cartas que se reparten nuevamente y siempre esperamos que ésta vez, nos hayan tocado mejores que en la mano anterior. No importa el juego que nos toque, sino lo que somos capaces de hacer con lo que tenemos en nuestras manos. ¿Quién reparte los naipes? ¿Por qué nos tocan de esa manera? Pérdida de tiempo el hacer preguntas, que rara vez obtienen respuestas. Aprendemos entonces, que los errores son aquello que no aceptamos como parte de un aprendizaje. Sabemos lo que de debemos y corregimos de lo aprendido. Nuestra mente se transforma en un ser hambriento que no se sacia, siempre maquina nuevas formas para alimentarse. Nuestro espíritu crece impetuoso, incapaz de conformarse con lo que éstos simples ojos mortales pueden mostrarle del mundo que lo rodea. Damos pasos seguros, es entonces que quitamos las piedras que encontramos en el camino, avanzamos en forma rápida, ligera. Convirtiéndonos, en un simple átomo, o trasmutando hasta abarcar el universo. Lo que decidamos, depende de nosotros mismos. Y entender que cuando la luz se apaga en nuestro interior, las cosas que hayamos dichos, escrito o hecho son lo que nos hará eternos. Si permanezco en estas palabras por más tiempo, entonces lo seré todo. Si pronuncias mi nombre al viento, éste lo llevará a través del tiempo. Y te hallaré en cada nuevo amanecer. El infinito o tan solo en un suspiro… ¿Sabes quién soy?


Acariciaba la rosa, mientras construía un refugio para el caos que había fuera. Conocía la noche junto con sus demonios y oscuridad. Sabía de mentiras que parecían singulares y de inventivas que solían rescatarlo de eso que lo atormentaba en sus pesadillas. Como catapulta alejaba la dicha de si, y gemidos indecibles nacían de su piel. Ese cuerpo que la había sentido, que la había amado y deseado, ahora se contorsionaba en el infierno de haberla perdido. Amargas lágrimas que no conseguían aliviar su alma, melodías silenciosas cuyas palabras solo le recordaban su boca, sus labios, su piel y con la pasión que la había elegido. La necesitaba más que a la gloria infinita de seres irreconocibles, voces huecas que le hablaban de palabras que no conseguía discernir. La anhelaba, deseaba hallarse en su mirada, fortalecerse en su pecho y reposar en su calor. Pero la había perdido. Por la amargura de su alma, la estupidez de su corazón y el orgullo que no lo había dejado verla como lo único que había valido la pena en toda su vida. Ahora veía la rosa en su mano, se había marchitado, no era más que algo muerto.





12/12/2011

Los cristales cayeron uno a uno, sonaron como campanas a lo lejos. Pero nadie escuchó ese tintineo. Y no vieron la sangre que había quedado esparcida. Alguien los había golpeado y al hacerlos su mano se quebró junto con ellos, al suelo gota a gota comenzaron a caer, nadie las noto. El sonido no causó efecto, las pequeñas estrellas esparcidas por el suelo no hayan luna que las ilumine, y el río rojo que se expande por la mano no consigue su cause. Y ella llora, intenta recoger los vidrios del suelo con la mano que continúa intacta, mientras la otra permanece inmóvil (inútil trozo de cuerpo). Recoge unos pocos, lava su mano, enjuga sus lágrimas, intenta que sus pies descalzos no caigan en el mismo mal y terminen cortados también. Creía que debía actuar como siempre (fingir que todo estaba bien), pero su mente no podía hacerlo. Su cuerpo estaba tieso, aunque le daba órdenes a sus miembros para que se movieran. Decidió acostarse, su vista aún era turbia por el llanto. Tenía recuerdos que deseaba redactar, las palabras estaban en su mente, pero al ver su mano, notó que eso sería imposible. Sintió impotencia y fastidio, al parecer el día de hoy nada le saldría bien. (Como tantas otras veces). Suspiró, mientras cerraba sus ojos una manta la cubrió, la oscuridad la rodeó, el silencio fue absoluto, y fue cuando cayó en un profundo sueño. Al hacerlo el dolor se mitigó, el físico y el otro, del que no se veía rasgo, el que con una sonrisa desaparecía ante la vista de los demás. Todo estaba bien, es que cuando lograba dormir todo lo estaba.



Al despertar la habitación continuaba a oscuras, debía entrar luz por la ventana, pero supuso que había dormido varias horas (las suficientes como para que el sol se marchara). Su cabeza daba vueltas, se sentó en la cama, puso sus pies en el suelo, quiso apoyar una de sus manos en la cama para ayudarse a ponerse de pie y entonces lo recordó. El dolor en su mano, luego al verla, vio los cortes. Caminó hacia la cocina, la ventana continuaba rota, algunos vidrios estaban esparcidos por el suelo. Temió pisarlos, o en realidad temía recordar los sentimientos que la empujaron a tal acto. Deseaba olvidar, el dolor el físico y el otro. El de la mano y el del alma. Estaba vez, no lloraba, se arrodilló frente a los trozos, los recogió uno por uno y arrojó a la basura. Sonrió, ojala así de fácil fuera deshacerse de todo lo que nos causa daño. Fue al baño, quitó sus vendas, puso nuevas. Lo abstracto era parte de su vida, la energía que la rodeaba a veces era increiblemente hermosa y otras, parecía ahogarla. Sobrevivió ese día, en su mente comenzó ha hacer planes para el día siguiente. ¡Había tanto que hacer!



La mano dolía, pero el alma…ese dolor iba y venía. Pensaba que si llenaba su mente de palabras desaparecería, y así era. Esas letras en ella se convertían en el mejor bálsamo para su ser, luego exorcizarlas y dejarlas en el papel. Ponerlas en una botella y enviarlas lejos para que tuvieran la dicha de ser encontraras por quien supiera lo que deseaban decir. Es que aunque eran suyas, a veces no lograba comprenderlas. Eran fruto de un dolor confuso y las rarezas de su mente. Sabía que solo alguien con las mismas ideas que a ella la rodeaban podría entenderlas. Y solo así, al mirarse al espejo, sonreía. Y enviaba a su dolor lejos, junto con todas esas palabras. Llegarían a buen puerto…o al menos eso esperaba.



06/11/2011




Aún no abro los ojos, pero sé, que el día ha llegado. Siento el calor del sol recorriendo la habitación, inmiscuyéndose entre mis sábanas y refugiándose en mi cuerpo. Puedo percibir esta calidez, recorriendo cada una de mis células. Estiro los brazos, despertar es placentero (salir de la cama no). Intento recordar si soñé y con qué fue. Es fácil sonrío…tú eres mi sueño. Con el sonido de la tormenta nocturna me perdí en Morfeo y en él, te hallé. Recostado junto a mi calor, narrando historias llenas de color, entonando melodías de piratas y surcando mares, para llegar a esa isla donde ocultas innumerables tesoros. Todos ellos valiosísimos y que (según dijiste) compartirías con ésta, tu mujer del Río de la Plata. Amanezco feliz, estás en mí, pero eso es algo que ya sabes, conoces de mis seños en donde tú eres el actor principal. Permaneces en mis horas, en las que necesito crear diálogos los cuales pueda protagonizar. A veces intento darme cuenta que el dolor pasa y la felicidad es como una suave llovizna de verano, aparece cuando menos lo esperas, alivia el alma y desaparece antes de que puedas disfrutarla todo cuanto deseabas. Así de fácil, comienza mi día, viéndome al espejo, intentando hallarme, descubriendo en mis facciones a una mujer que no estaba allí ayer. Es difícil reconocerme en ella, cuando me ve con esos tan apagados, con esa mirada que parece estar llorando de continúo…no soy ella…no. Mi yo anterior, reía, jugaba, soñada… ¡Despertar, soñar, vivir, reír…existir tal vez! (no es como lo recuerdo, pero es como lo siento en este segundo). Un pie en el frío suelo y luego el otro, estoy en la realidad… ¡caminar, avanzar, luchar, conquistar y otras veces perder! Intentar ser quien nació en éste universo…Perderte, hallarte, despertar para reír, crear fantasías para conseguir vivir…y siempre, siempre necesitar más. Luchar por ser quien no soy, no encontrarme, querer rescatarme del infierno al que caí, en el cual mi alma se consume sin conseguir rescatarte. Saber que te extingues, que desapareces de mí, que ya no eres lo que eras y no lograr asirte. Dulce néctar que de tus labios nace, mágico veneno que de tu amor mana…y una vez mas…mi día comienza… ¿Qué haré?








Estoy en un círculo al que no logro ponerle principio ni final. Donde es tanta la oscuridad que me rodea que no puedo ver más allá. Permanezco oculta, en el silencio de la nada…y vuelo a donde logro alcanzar la luz. Y ella me llena, ahora lo comprendo. Las navajas que caen como hojas marchitas sobre el alma del infortunado que no consigue amar, mata las ilusiones que intenté en él sembrar. Camino buscando…lo que ya no hallaré lo que jamás existió, lo que tan solo me empeciné en soñar. Aventuras Babilónicas, que desaparecen, al igual que las batallas que no he sabido luchar. Pretendo perdurar, y solo soy un suspiro, quiero sentir y muto en una pequeñísima lágrima. Me ahogaría en un instante, con todo éste oxigeno, que no es capáz por sí solo, de encontrar el camino hasta mí. Se confunde, se eleva, forma espirales para descender, aún así se pierde y continúo sin conseguir respirar. Escucho tu voz, que se pierde entre el murmullo del mar, y deseo estar a tu vera, en tu boca, en tu mirada, en tus manos en tu corazón. Morir en tu llanto, nacer en tus sonrisas. Deseo ser para ti lo que eres para mí. Mi sombra, cada uno de los latidos que mi corazón da, y el suspiro que dejo escapar.




Ya no logro distinguir entre la fantasía y la realidad. Me queman las llamas de un fuego que quiero extinguir simplemente porque tú, estas en él. Ven siéntate a mi lado, toma mi mano, piérdete en mi aliento, vive en mi mirada… No pretendo ser nada más, que lo que te haga falta. Y caminar tu camino, ya que el mío lo he perdido. Navego en círculos y no consigo a tierra firme llegar. No sé quien soy, ni donde debería estar. No puedo pensar o razonar, estoy desaparecida, encuéntrame…que solo sé de ti…de tu voz, de tu aroma, de tu piel… Noches entras esperándote, solo para descubrir que eres niebla y desapareces, dejándome con las manos vacías y un hueco en el alma imposible de llenar. Mata mi dolor, conquista mi ser, intenta sanar mi espíritu que ha sido quebrado. Piensa, siente no hay nadie como yo para ti, ni en mi quimeras alguien que logre pelear mis batallas como lo haces. Canta mi canción, duerme en el silencio de mi gola y piérdete en el llanto que al amanecer nace. Ríos de cristal que se han secado, estrellas que no alumbran el universo dice que ahora eres nada en lo que antes eras mi todo. Hora de partir, de volver a comenzar, un paso luego otro y el camino se recorre casi sin mirar. Ahora tú… ¿Dónde estas? Que éstas palabras desgastan mi alma y no consiguen do llegar, ni mitigarse o extinguirse. No estoy en el cielo, debo hacerme a la idea, no eres a quien buscaba.






Estoy dispuesta a vivir, en esa gota de sudor que baja por tu espalda, a ser el cofre que guarde todos tus secretos. Quiero ser la guardiana de tu corazón y lograr así que nadie le haga daño. Lucharé para convertirme en tu luna, me rendiré para morir en tu aliento y sé, que podré resucitar con tus besos. Me arriesgaré para transformarme en tus dulces recuerdos, la más cálida de tus mañanas, el mejor de todos los detalles. Pretendo perderme en las palpitaciones de tu corazón, fundirme en tu cuerpo por la eternidad y ser feliz, si lo tú lo eres. En tus noches oscuras seré la estrella que te ilumine, cuando el sol queme la flor que te de sombra, en el frío te daré mi calor y tu sed la apagaré con mis lágrimas. Pelearé tus batallas, combatiré tus demonios, cantaré tus canciones, descenderé al infierno si de él debo rescatarte. Y serás mi cielo si permaneces a mi lado. Seré el mejor de todos tus atardeceres, la ola serena que en el mar te mece. Estoy dispuesta ...a ser... para ti.




30/11/2011


Tengo un desierto en la palma de la mano, un grano de tiempo en el corazón y una oscuridad en mis ojos. Vaga un alma vestida de fantasma entre artilugios del destino y átomos de la nada. Me descubro en tu mirada en la que nazco mitigando la distancia y evadiendo lo que algunos llaman destino. Eres el sueño que deseo observar mientras duermo y la ola en la que me gusta viajar al sentir que te pierdo. La yaga que arde en el corazón es la que me obliga a olvidar el color azul del mar que en tus ojos puedo ver. Conducimos sin tener mapa, buscando solo el camino que me lleve a ti. Diálogos afables, de escenas aprobadas por el “qué dirán”. Todo lo que he soñado se ha hecho realidad en ti. Las huellas que la vida ha dejado en tu alma ojala las pudiera borrar con uno de mis mas cálidos besos, la mas tierna de mis caricias, el gemido que de mi alma nazca, el temblar de mi cuerpo bajo el tuyo, un suspiro o con una de mis lágrimas… pero borrarlas todas. No puedo olvidar que estoy atrapada en tu propio corazón, y que en el mío habitas tú. Te he buscado en un millón de estrellas y siempre has estado a mi lado. Eres justo lo que quiero, en el tiempo y lugar equivocado. Inspiras las leyendas de lo que es perfecto, peleas por lo que crees y creas lo que sueñas. Marcas espacioso mi sendero, el que atravieso sobre espinas para llegar a tu boca. Duele el alma al brillo de la primera estrella y me quedo sin aliento, por entregártelo, en mi último suspiro. Es tu rostro lo que recorren mis ojos cerrados y en mi memoria guardo cada uno de tus surcos, me pierdo en tus labios, se confunde mi lengua con la tuya y tus manos se pierden en mi piel. En tu llanto me sumerjo en el infierno, en tu agonía muero, en tu dolor se marchita mi ser. Eres lo que siempre, busqué lo que por fin hallé… justo eso, que no logro hacer sonreír, lo que se desvanece entre la niebla que se esparce sobre una ruta solitaria.


30/11/2011



Se escapa un último suspiro, al amor que de tu voz nace. Y cae una lágrima tras otra, al llanto que de tus pupilas mi ser hizo verter. ¿Qué soy sin ti? Lo mismo que era antes de hallarte…solo una historia sin final, una flor en la arena, una melodía sin músico. No hay más, sin ti no hay más. Noches de luna llena ya no, estrellas en el firmamento, ni atardeceres de la mano. No quedan mas, palabras de amor que suelen acariciar sin que deban los dedos la piel rozar. No encontrarán, la paz en tu voz, el latir de un corazón en sueños de mañanas sin final. No quedan ya, primaveras con olor a jazmín. No veo, colores en el firmamento, ni otoños con hojas de oro, no hay un día luego de otro. No despierto al encontrar tu calidez junto a mí, ni se pierden mis besos en ti. El tiempo pasa y en tu memoria no hay un rastro de cómo era yo. Suenan viejas voces que confundes sin hallar la que una vez me perteneció. No ves las luces de mi mirada que se apagan al verte partir











Por qué será que el tiempo cambia los sentimientos?Una vez amé…lo recuerdo bien y estoy segura, fue amor.Y se confunden en el vaivén la oscuridad de la noche con el bullicio ensordecedor de un furioso mar. Es cuando lo infinito alcanza su máximo esplendor para desaparecer como algo que jamás fue.Esperar una sonrisa, cuando es el llanto lo único que acude. El árbol marchito del amor y la brisa fresca de verano que trae la paz (¡bendito sea!) que el tiempo en nuestros corazones siembra. Cosechar olvido y preparase para renacer a un nuevo sueño sostener con firmeza un ramillete de esperanzas. La hora justa en que nos descubrimos nuevamente en la imagen que está de pie frente a nosotros. En ese espejo cómplice, de lo que fue y ya no es. Juegan como niños caprichosos, la lejanía, el adiós y la no memoria. Ahora soy sin ti, soy el principio que ha perdido su final, un cóncavo sin su convexo. Soy la serenidad de una mañana de verano y la brisa en una tarde de calor. Deja el olvido un vacío, que suele el reloj llenar. Campanas que anuncian …el principio de un final.




24/11/2011



Voy a cambiar el mundo, destruiré mitos y construiré donde los demás derribaron.Sembraré en el desierto y respiraré donde no haya oxigeno.Comenzaré por ti, cambiaré tu sentir para que logres verme, combatiré tus temores y alumbraré en la oscuridad de tus noches. Flotará mi isla sobre el cielo gris, y saldrá el sol junto con la luna. Nadie sabrá lo que es el dolor, ni habrá llanto de soledad. La maldad será solo una palabra cuyo significado nadie recuerde. Será fácil amar a la distancia y todos sentirán que no hay tiempo, si te entregas con el corazón. Evolucionará el universo, tanto que todo cabrá en un grano de arena, la nada será atrapada en tus manos y el vacío colmado de amor. Volaremos sin alas, soñaremos las realidades y lo imposible será inexistente.Que sea lo que deba ser, pero decidido está…voy a cambiar el mundo.









Cuándo fue la primera vez que le dije “te amo?
No recuerdo bien. Solo sé que ahora no puedo dejar de decirlo, de sentirlo.
¿Cómo fue que comenzamos ha sentir amor? ¿Ese fue el sentimiento?
Es difícil decirlo. Abruman a veces los sentimientos, las cesaciones, o necesidad de compañía, que tal vez, se confunde con ese que tanto deseamos todos.
No recuerdo bien esa primera vez en que mi cuerpo lo deseo, lo sintió…si corrí a sus brazos o fueron los besos que llenaron su cara lo que vino primero. Es extraño, es como si esas cosas siempre hubieran estado ahí. Pero sé que no es así. Hubo un primer “te quiero”, luego un “te amo”.
Una noche no podía dormir de tanto pensar en él y la cara me dolía por sonreír de felicidad. Y hubo muchas otras en que me dormí en una almohada mojada y con mis ojos hinchados.
Son raras las cosas que vivimos y como luego las recordamos…como nuestra mente las acomoda de modo que ya no duelan. Al menos no tanto. No como esa primera vez, en que el dolor era tan intenso que no podíamos respirar y sentíamos que el corazón se desgarraba literalmente, dentro de nosotros.
Sé que no siempre estuvo en mi vida. Aunque así lo sienta. También comprendo que estará, (aunque eso no ocurra) permanecerá, en los recuerdos de los momentos agradables, de las risas, las caricias, y lo besos que aprendimos a darnos.
¿Cómo fue que le dije adiós? ¿Cómo hice para no detenerlo?
¿Cómo hago para seguir viva sin él? ¿Cómo se hace para olvidar un amor?


Dime como piensas, explícame tu forma de sentir, háblame de tus deseos, cuéntame de tus sueños, y nárrame lo que calles, convérsame de lo que nadie conoce de tu persona. Tal vez así logre acercarme a tu ser, acariciar tu alma, sentir tu aliento, palpitar con tu corazón…saber de ti.
Entiende que por cada “te quiero” que salen de tu boca, miles de los míos han muerto sin llegar a la orilla.
Es tan exultante sentir tus caricias fingiendo ser rayo de sol, o tus besos cuando juegas a ser luz de luna. Eres tú quien trasmuta, para llegar al centro del universo y convertirte así en lo que haga falta para acortar distancias, desaparecer el tiempo, y vivir en un solo punto. Hoy eres viento, y despeina mis pensamientos arrojándome al refugio, que encuentro en tus brazos, en tus noches, mis días, en tus días, mis noches y entre ambos un tiempo inexistente, una distancia que la atraviesa un suspiro, un beso, un abrazo o el más débil de los “te quiero.”
Cuéntame de ti, dime quien eres. ¿Ángel, demonio, o el más irrisorio de mis sueños?
Eres nada, eres todo, mi sueño y mi realidad. Mi otro yo, ese que me ve a través de un espejo el cual, ya se quebró.
No logro reflexionar ante el destino que me niega a ti, o la suerte de una vida que me puso ante tu camino. Paradojas quiméricas, del ser y no estar. De existir sin lograr tocar.
De besar tu boca, sin sentir tu aliento. O que me acaricies sin que tus manos logren recorrer mi cuerpo. Nada es suficiente, y todo es absolutamente perfecto.
Y entre tú y yo, un mundo que nos llena de complicaciones, de dudas, miedos, quebrantos. La belleza, que habiendo tantos mundos, tantos siglos, tantos espacio… tú y yo…logramos COINCIDIR…

¿Aun así te atreves a preguntar si te acompaño?


Necesito respirar, convertirme en aire, ser huracán, torbellino fugaz, que no deja rastro de dolor


Quiero ser primavera, y nacer rojo como el fuego, en la fragancia de una flor que se marchitará con la luz del sol.


Comenzar a soñar entre pensamientos y aromas. Entre nubes y rocío. Correr por las mañanas en los asfaltos que queman, descalza, despojada de toda atadura, ser libre.


Zambullirme en el mar y perder en él mis amarguras, quitarme las lágrimas y regalárselas, que las conserve entre las muchas que ha derramado por mí.


Comprender lo que soy capaz de hacer por ti, evaluar lo incomprendido del tiempo, marcharme a donde no es existente y perdurar así, blanca, como un beso, un poema, o en el final de un gran amor.


No todo es principio, y no recuerdo si una vez lo fue, pero presiento que el día se desvanece… y en su muerte me hallo.


Piensa que estoy buscándote, en el inmenso universo, en el diminuto átomo en el ayer de mis recuerdos, donde naufragan y se queman en mi memoria. Logro dormirme en el lecho que construyó para mí el dolor, donde susurra canciones mi corazón. Donde se extingue, la casualidad, las coincidencias y todas esas cosas que no me salen bien.


Esta condenada ésta mi alma por soñar con lo que nunca llegó, por inventar paraísos que no llegó a realizar. Aunque lo diga y repita, no hay nada sencillo que logre conquistar.


Las cosas no suelen ser como parecen, y las atrapo, las conservo y guardo. Junto con las caricias que di pero que ya no me regresaron, con esos besos que solté y nadie respondió. Nazco hoy, en las palabras, vivo en las frases y construyo mi vida en ese libro que tanto te gusta leer. Por que ahora, me impregno de ti. Por que en éste momento soy todo eso que respiras, lo que tanto te importa, el refugio en una tarde de tormenta y la brisa del sol en las mañanas que te besa.


Camino hacia el futuro y comienzo ya…por que aún me queda mucho camino por recorrer… ¿me acompañas?

















www.hervasluthier.com

09/11/2011


¿Es la realidad de mis sueños o mis sueños hechos realidad?
Convócame a Hado, reclamaré por ti.
No quiero ser así, batallar en causas inconclusas y herir a quien más amo.
Necesito ser el bálsamo que te sane.
Sincronizar tu camino y el mío. Y que su recorrido, sea siempre uno.
Ser ese pensamiento en el segundo, en que permaneces en silencio.
Entrar por tu ventana fingiendo ser rayo de sol, convertirme en tu sombra, besar tus labios, acariciar tu rostro…amarte.
Transmutar en rocío, y bañar así tu ser, nacer en tu alma, ser tu sangre, atrapar tu sonrisa, desear aún más.
Reencarnar siendo Febo y concluir la melodía que tu corazón dicta, recorrer tu boca siendo los versos que en el alma nacen o construir la imagen otoñal, donde suele descansar tu espíritu.
Permanecer en la nada si en ella te hallo, o convertirme en todo si es lo que necesitas.
Volar al infinito para buscarte, o derrumbarme en el Hades para alcanzarte.
Perdurar como un grano de arena, como simple atardecer, como el inmenso mar, o como el más preciado, de tus suspiros.
Te conviertes en lo que más valoro, todo lo que necesito, lo único que me da vida, lo que me hace respirar, reír y hasta a veces llorar. Lo que tanto esperaba, lo que siempre he buscado, justo eso, que no esta a mi lado.

09/11/2011

Es difícil saber bien, cuando todo comenzó. Si lo vi primero o fue él quien me vió. Lo cierto es, que nos vimos. ¿Vernos? Nuestras miradas se consumieron mutuamente. Fue estar frente a él y percibir que el tiempo había dejado de ser tal. Que ese instante, se había convertido en intemporal.
Supe, que era el axioma de lo que siempre había buscado.
La quimera que se hacía tangible ante mí.
Y entonces…fue que sonara el sonido de su voz, y sucumbir. ¿Sucumbir? quedé perdida, entre sus ojos, extasiada por su mirada.
No recuerdo que amé primero, si el que colmara mi ser, o que el suyo fuera por fin, colmado por el mío.
Busqué impávida, ante tal visión, recorrer sus facciones, permanecer en su piel, impregnarme de su perfume, ser cóncavo y convexo, entre su corazón y el mío.
Permanecer en ese lugar, donde el amor surgía babilónicamente, sin prejuicios, ni limitaciones. Sin pasado y tampoco sin futuro. Con tan solo un presente eterno.
Donde él me pertencia y yo, me entregaba sin reservas.
Amé entonces su forma de mirarme, descubrió una esencia y cosas que no sabía, existían en mí.
Quise ser parte de sus sueños, convertirme en su realidad, ser la brisa que calme su ansiedad y el cuerpo en el cual se desee refugiar.
Me perdí en sus besos, recorrí una y otra vez su piel, lo llené de caricias, me extasié de su aliento y permanecí dormida en él.
Atrapé los suspiros, que agotado por amar, dejaba escapar.
Y en el tiempo y fuera de él. Lo amé.
Noches furtivas, días cómplices y amaneceres intranscendentes… y aún lo amo.
No tengo memoria de como todo esto comenzó, si primero me enamoró o fue uno de sus besos el que me atrapó. Si fue su grandeza de caballero, la dulzura que es como hombre, lo tierno que es amando, lo cálido que sabe su alma ser con la mía. No tengo reminiscencia, cuando su boca se junto con mis labios, o cuando mis manos recorrieron su cuerpo o si su amor ha sido mío antes que existiéramos. Pero sí recuerdo, entiendo, comprendo, sé… que desde siempre, fue a él a quien amé.
La brisa quitaba el cabello que caía sobre sus ojos. Permanecía sentada mirando un punto que al parecer solo ella veía. Las olas llegaban a la orilla y se marchaban sin dejar rastro de su presencia, sin casi permanecer. Respiró profundo…- ¡tal vez no todos nacemos para amar!- dijo en voz alta.
- ¿ah no? – le respondió una voz. Algo que la sobresaltó, no esperaba respuesta, no sabía que había sido escuchada, y menos que estaba siendo observada.
- ¡¿perdón?! – exclamó, sobresaltada, preocupada y un poco molesta por ser interrumpida en sus pensamientos.
- Es que te escuche decir algo en voz alta y puesto que soy el único presente creí que estaba en la obligación de responder…ya sabes por lo de no dejarte hablando sola. – y sonreía.
- Si estoy sola y hablo sola…es que no quiero respuesta… ¿no te parece?
- Ah…me disculpo creí que sí. Pero ya que estamos...- y se sentó sobre la arena, tan cerca que al mirarlo a los ojos no pudo mantenerle la mirada.- te digo, creo que eso no es así.
- ¿Qué eso?
- Lo que dijiste. – y cruzaba sus piernas… ella se sonrió, el hombre se veía muy chistoso intentando sentarse como los niños pequeños, cruzando sus pies uno sobre el otro.
- ¿Y que fue lo que dije? – miraba el mar, por alguna razón no podía mirarlo a los ojos, aunque había notado que eran azules, como el agua que observaba en ese momento.
- Que no todos nacemos para amar. No estoy de acuerdo…- él sí buscaba la mirada de la chica, le molestaba que no lo mirara. ¡Pero claro, era un desconocido que se había inmiscuido en su meditación!.- Todo ser humano nace para ser amado y para amar. Para cuidar y que lo cuiden. Para brindarse y recibir. Necesitamos ser parte de un círculo, que comienza con dos. Luego se agregan los niños, y así aparecen abuelos, tíos. Pero todo comienza, cuando te reconoces en la mirada del otro, cuando sientes que no puedes respirar si te falta “ese” alguien, que por fin te colma. ¿Sabes a lo que me refiero? – y sacudía la arena de sus manos, e intentaba acomodar su cabello que caía sobre sus ojos. – El amor que sientes cuando sabes que has llegado a donde siempre soñaste que pertenecías y no es un lugar, es el nombre que pronuncias cuando le haces el amor, el “te amo”, que le susurras mientras ambos llegan al éxtasis, con un beso, un abrazo, o en la dicha que les inspira el entregarse mutuamente.
Ahora la joven, sí lo observaba, lo hacía en forma fija, segura, como si lo acabara de descubrir.
- ¿Y de que libro sacaste todo eso?... si se puede saber
- De ninguno, es lo que pienso respecto al amor, lo que he aprendido a lo largo de mi vida.
- No parece que hayas vivido mucho.- Y se ponía de pie. – Muy linda la charla. Pero tengo que irme.
- ¡Uy!... ¿Tanto te aburrí?- al levantar la cabeza sus miradas se cruzaron. – Tus ojos son de color café.
- No me aburriste, tengo que irme.- Sintió como un calor recorría su cuerpo y llegaba hasta sus mejillas. La incomodaba un poco como él la observaba, pero al mismo tiempo le gustaba. No quería irse, rogaba para que dijera algo que la hiciera quedarse. - ¿Qué tiene que ver el color de mis ojos con lo que hablabas?
- ¡Nada!...pero como no los había podido ver, tenía curiosidad. ¿Y que tienes que hacer?
- Para empezar, dejar de hablar con desconocidos. – Y entonces sonrió.
- AH…si ese es el problema ya lo resolvemos… ¡Hola…soy Francisco! … y le extendió la mano. Ella no la tomo, ni respondió, solo comenzó a caminar alejándose de él. - ¿De verdad crees que no naciste para amar?
- No…creo que no he nacido para ser amada.- El sol se ocultaba, la brisa ya era un viento que soplaba mas fuerte.
- Eso es una tontería, ya te dije. – Las huellas de ambos continuaban hundiéndose en la arena, el agua aún no llegaba a borrarlas.
- A veces lo tonto es lo que mas duele, y además no me conoces…no podes decir si lo que digo es con razón o no.
- No te conozco es verdad, pero en tus ojos veo, que tengo toda una vida para hacerlo. Y hoy comenzamos nuestro círculo. - Detuvo la marcha, ella también lo hizo, sus miradas se encontraron nuevamente. Esta vez la mujer la mantuvo y hasta pudo notar, como él también se sonrojaba. Sintió mariposas en su estómago, solo le nació sonreír. Cuando Francisco lo hizo, hoyuelos se hicieron en sus mejillas y pudo notar que cuando ella sonreía, mordía su labio inferior. Y emprendieron su marcha nuevamente.
Acabo de despertar, la luz del sol inundó mi habitación. Me refugié entre mis sábanas, cubrí mi cabeza con una almohada. Intenté continuar soñado. Fue imposible. Recordé todo lo que debo hacer hoy, y que con seguridad las horas del día no me serán suficientes. Puse mi cuerpo boca arriba, miré el techo un segundo, extendí mis brazos. La cama es amplia. ¿Para qué si solo yo, duermo en ella? Por la comodidad suelo pensar. Giré nuevamente hacia mi derecha, la posición fetal suele serme útil para pensar. ¿En qué debía pensar a esa hora de la mañana? ¡Ah, sí! Dormir sola. No es novedad. Mientras me encontraba en esa posición, abstracta en mis pensamientos, creí sentir un calor detrás de mí. Un brazo me rodeó por la cintura y una mano se acomodó sobre mi vientre. No quise abrir los ojos, y que esa sensación tan cálida que sentía desapareciera. Por el contrario, sujete la mano con la mía, acomodé mi cuerpo para calzar justo en el que sentía estaba a mis espaldas. Había olvidado lo reconfortante que es permanecer en el calor de otro cuerpo, lo gratificante que es sentirse protegida, lo cálido que es poder contar con alguien. Permanecí inmóvil, perdida en el sueño de mí día. ¿O era la realidad de mi noche? Una cama, suele ser, solo un mueble. Frío, al que casi no le prestamos atención, mas que para dormir, leer, ver televisión y si tenemos suerte, algunas veces hacer el amor. En este momento de mi vida, me conformaba con un abrazo, unas caricias, un poco de protección. ¡Quién diría que el hecho de dormir sola se tornara en una incertidumbre! Pero no es solo eso, es sentir que tu cuerpo se marchita, al no recibir esas caricias que tanto ansía. O que tus labios se secan, por no dar los besos que tienen acumulados. Ves como la pasión, se mitiga y tus manos se pierden entre las sábanas sin encontrar a quien recorrer. El perfume que se libera de mi, es llevado por el viento, y nadie lo recibe. Son las almohadas, a las que abrazas, cuando temes a las tormentas y tu voz que se pierde por no encontrar respuestas, a las preguntas que arrojas a la televisión. Se convierte en ese sitio donde descubres, que continúas sola. Tu piel se percibe suave, pero solo la rozan las mantas o la brisa que entra por la ventana en una noche de verano. Durante el invierno son tus propios brazos los que te rodean y tus pies no hallan otros, donde refugiarse. Aún no sé si abrir los ojos, me gusta tanto el calor que siento, la respiración que se repite en mi nuca y esa mano a la que me niego a soltar.
Te conozco, lo sé. Tanto como tú a mí. Te reconocí al salir de ésta piel que tantas veces quema, al vagar por éste mundo, como un ente sin destino. Te vi, en la sombras de la noche, y supe que eras tú. Un, ángel unas veces, sueño repetido algunos breves momentos, mera sonrisa otras, canción, casi siempre, y un día más, la parte de mí que mas me gusta. La que perdí hace tiempo, esa, que dolía. Apagaste el llanto, encendiste sonrisas, construiste quimeras, navegamos juntos en palabras y solemos volar a veces, en sonidos del silencio. Te gusta ser niño y yo juego a ser madura. Tú ríes y yo contemplo tu sonrisa. Si traspaso las horas del tiempo, te encuentro allí, si permanezco perdida en la noche, de ella, me rescatas, alimentas mi alma con melodías, que solo tu ser, sabe entonar. Unas veces (según la ocasión) te leo, otras percibo tu murmullo. En un rincón acaricias mi frente, besas mi mano, sostienes mi aliento, les historias que nadie a escrito, cantas canciones de las que no se ha oído. Y siempre, siempre, me quieres más. Te conozco, eres parte de la nada, y eres mi todo. Eres mi sueño y vives en mi realidad.


Ven aquí…quiero compartir un minuto contigo.
Narrarte de amores perfectos, y sobre la sonrisa de la luna.
Siéntate junto a mí, sostén mi mano, necesito darte de mi calor.
Transmitirte mis pensamientos, y que sientas mi perfume.
Mírame a los ojos, encuéntrate en ellos.
¡Anda, no finjas no entender de lo que hablo!
Pon tu mano sobre mi corazón, te hará sentir el amor que por ti siento.
Piérdete en mi boca, que hoy, te quiero regalar un beso.
Deja que te abrace, refúgiate entre mis brazos, siente, como lo siento yo, que somos el uno para el otro y para los dos, es el destino.


No me faltes amor mío…
No faltes en las horas de mis días, ni en las lunas de mis noches.
No dejes de llenar mi vacío, ni permitas que la nada ocupe tu lugar.
Que la ausencia no sea quien este junto a mi alma en la mañana.
Que suene tu voz amor, una, y otra vez.
Nuestras sombras permanecerán en el sublime tiempo de eternidad.
Te digo amor mío…que no vivo…no consigo completar el desafío que la vida sin ti me da.
Tu calor me empuja al precipicio, ya que no consigo un sueño donde no estés.
Ni una mañana donde no despierte junto a tu aliento.
Cada noche consigo que mi espíritu repose al verte y me pierdo en tu mirada al encontrarla.
Aferrarme en cada segundo a tu imagen por miedo a olvidarte, a perderte en inmensidad de la imaginación.
Me aferro a tu existencia, respiro por tus besos y vivo por tus latidos.
Sueño con tu voz, imagino el roce de tus manos, siento tus suspiros.
Se congela mi corazón si no murmuro tu nombre.
Y la distancia desaparece, ando los caminos que no han sido transitados y el gentío deja de ser, por llegar a tus brazos.
Seré el aire que te envuelva, y te lleve, donde solo soñemos tú y yo.
Donde se guarden nuestros corazones,
y ambos flotemos al alba…
Siendo por fin…lo que siempre hemos sido…uno



Bésame de nuevo, que la noche termina.
Bésame… y poco a poco permíteme perderme en tus suspiros.
Uno más, solo uno deja que mi boca le robe a tus labios
Uno, y mi piel se quedará con el perfume que te pertenece.
Otro, y luego no te detengas, que el tiempo avanza
y el sabor a veneno que dejaste, se termina.
Escucha, entiende,
rózame con tus besos,
deja que me derrita bajo tu calor.
Lame de mi boca, el sabor que tanto haz buscado,
siente vibrar a mí ser
y fúndete en éste cuerpo, ahora que la luna es nuestra cómplice.
Se parte de la pasión que me inspira tu aroma,
percibe la dulzura en mi anhelo.
Bésame…
no permitas que despierte, sin sentir un último beso, una tierna caricia, un latido más de tu corazón...bésame.
Dicen que se sabe a ciencia cierta cuando uno esta enamorado…
¿Creen que sea así de fácil?
¿Es posible que las heridas y huellas que deja el paso de la vida en nosotros puedan ser borradas por buen amor?
Hoy me dijeron que el amor perfecto no existe, que no lo espere, que no lo busque. Que no sueñe con alcanzar la felicidad. Tan solo por momentos se la logra conseguir, momentos de calma, al final de cada día. Si tal cosa es verdad… ¿Debemos conformarnos?
Tal vez, nuestro corazón se torne frío como un témpano de hielo, o logremos ser como rocas y no sentir nada. La realidad de cada persona es muy particular, cada uno vive su vida como mejor puede, como le nace o como suelo decir, como nos sale. No siempre podemos elegir los pasos que damos, pocas veces tenemos conciencia del resultado y casi nunca sabemos donde terminaremos. Pero es bueno, que a medida que avancemos, vayamos aprendiendo, formemos lazos con otros, que al igual que nosotros solo buscan la paz de su alma. Y si esa unión dura una hora, una semana o un año o solo un segundo que sea la más pura de todas. Creo dar lo mejor de mí, claro no siempre es así, hay personas que siguen en mi vida y otras que ya no están. Por malos entendidos, por que no supe colmarlos, entenderlos o por que solo se termino nuestro tiempo. O puede que como muchas veces pienso, cada día dura exactamente lo que debe durar. Y eso pasa con las personas que tengo la dicha de encontrar en mi camino, están a mi lado, mientras algo me quede por aprender y enseñar. Cuando la lección esta terminada, cada uno sigue su camino, en busca…de lo que solemos llamar…destino…



Seres en silencio, con rostros grises,
cuyas miradas impávidas no saben observar.
Suelo verlos en mis sueños,
perdidos en ese bosque donde una vez me perdí yo.

Canciones medievales,
castillos en silencio y justas sin terminar.
Quiero imaginar que mañana al despertar estarás otra vez,
que no regresaste en tu rayo de luna
a perderte en las manecillas de un viejo reloj.

Gigante ensordecedor es el tiempo
que sabe con los sueños acabar.
Ruidos de espadas a lo lejos,
y me trae el viento esas promesas de amor olvidadas.
¡Ay, promesas!...”
por la eternidad y mas allá de ella, te he de amar”.

Doncellas crédulas que ya no sabrán despertar,
realidades alternas y príncipes que no son tal.
Nuevamente y una vez más…murmullos…
serenos y pequeños barcos de papel.
Traen en ellos sueños por conquistar
y besos que saben a situaciones de desamor.

Como dije los veo…
son fantasmas perdidos en el infinito de una gran soledad.
Risas que no cabalgan,
llanto que no llega al mar,
noches heladas y lágrimas de un débil cristal.

Y en esas realidades te encuentras.
Y en esas realidades el tiempo no avanza,
no hoy, no ahora, ni en éste lugar.
Que sea pronto, que sea ya, que sea hoy,
que sea ahora…el sol…si, es el sol…
Amanece…debo despertar.
Y entonces te dejo en esa, mi realidad.






La noche no logra mitigar el dolor que el día cusa, sentir que somos nada ante las agujas del gran reloj de tiempo. Irracionales pensamientos esos que nos dicen que “podemos tener todo lo que soñamos”. No nos atrevemos a pensar lo que queremos, menos a imaginarlo, no lo pronunciamos en voz alta. Ya que conservamos la mera fantasía de poder alcanzarlo. Corremos asfixiándonos con tanto oxígeno y deseando que el tiempo corra a nuestro lado o por fin se detenga. No ocurre ni una cosa ni la otra. Somos ignorados, por las horas, vapuleados por los minutos y encerrados en la oscuridad, por el paso de lo que otros denominan “vida”. ¡Estúpida fantasía! esa en la que todos viven…me niego…esto no es para mí. Crearé una, que sea diferente, donde las manecillas se detenga justo en el instante en donde fuimos completamente perfectos, el uno para el otro. En ese minuto, donde nuestras almas por fin se unieron, y los siglos desaparecieron. Necesito creer, que de algo sirve respirar, que la inventiva que mi mente me da, tiene un propósito mayor, al de tan solo hacerme volar. Me resulta imprescindible saber si eres mi realidad, que estarás al final de cada uno de mis días, y al comienzo de mis mañanas. Que mi llanto no sea en vano, que no desaparezcas, como la arena entre mis manos. Algo de todo este universo, tiene que ser único y especial.- ¡que así sea! – grita el arlequín vendedor de sueños…no le queda ya, ni uno, en su bolsa…ni en mis manos, horas por vivir. Observo, permanezco en silencio esperando ver la hora avanzar. No llegas, y no parto. Todo es igual, menos nosotros, que ya, no nos pertenecemos más.
HOY


Intento desplazarme por la habitación que mengua a cada paso que doy.
Andando divago en el secreto que conserva mi alma, no soy, no existo, y la nada es mas que mi persona.
¿Por qué no logro comprenderlo? ¿Por qué no acepto la imagen, que se refleja en el espejo frente a mí?
Me dices que eres parte de éste ser que he creado, pero sé no es así…cada noche vuelo sola y mis alas se han quebrado por el peso de la inmensidad.
Arranco los jirones de mi piel, la suelto para que flote, junto a la hoja marchita que muere al llegar el otoño.
Impávida, miro con esos ojos que no logran ver dentro de éste ser, que se ahoga con su propio dolor. Observo y busco lo que nadie ve, lo que pocos saben que existe, lo que a nadie le importa. Veo un cuerpo, sangrando, marchito, lastimosamente sujetado a la vida.
Creo que no soy esa que se para frente a mi. Soy solo una ilusión de quien duerme en mi lugar, vana fantasía, la voz inmortal, de un cuerpo intangible. Me asfixio, no logro respirar, mera reacción dejar de inhalar para lograr pensar y dejar de pensar, para lograr sentir. Y aún así no conseguirlo. No ser lo que deseo, no verme como quiero, no sentir lo que anhelo, no soñar lo que retengo en mis manos…aún así…no soportar a esa que llaman con mi nombre. Ella ocupó el lugar que correspondía a mi alma, que se marchitó, se extinguió, dejo de ser.
Pero necesito que ambos corran y huyan, que escapen de los cuentos que no termino de narrar, de esos a los que no les he conseguido un buen final, que reclaman seguir en mi mente, crecer en mi corazón, vivir en la luz de ésta habitación,(que todavía mengua). Cuerpo, alma y mente se confabulan contra éste, mi existir, no se quieren entre sí, pero se unen. Comenzamos a respirar poco a poco, mi mente se ejercita en buenas inventivas, intenta recordar una vieja historia que una vez creyó interesante, pero que no logró, que yo escribiera, Está convencida que hoy tendrá mejor suerte y por fin escribiré lo que ella me dicta. Mi alma esta de acuerdo, siente morriña, de lo que una vez supo sería algo único, pero que no quise escuchar. Y mi cuerpo, respira, el oxigeno entra poco a poco en mi interior, pero puedo sentir que si inspira se llenan mis pulmones. Entre todos, hoy logramos vencer la soledad, ahuyentar a los demonios de la tristeza y mitigar el dolor que causa el no ser lo que otros ven y que no vean lo que en verdad soy.
ESTA ES OTRA BELLA MELODÍA QUE MI QUERIDO CRISITIAN ARAYA (FiFITO) CREÓ EN BASE A UNO DE MIS ESCRITOS... A MI ME EMOCIONÓ ESPERO LES PASE IGUAL...


Despertar como niños, jugar a volar, convertirnos en ángeles con alas de papel, llegar a donde nadie ha podido hacerlo. Donde no se atreven a llegar. Ahí nos encontramos cada vez, tú y yo. Junto a ese arroyo, con aguas de oro, respirando el aire que sabe dulce en el paladar y aún mas en el alma. Donde el fruto de los árboles, son de eso, que tanto deseas tener entre tus manos. Comenzamos a dar pasos, por el camino que no sabemos do nos llevará.
Y deseamos que no sea inútil el avanzar por él, nos guiamos por el sol descansamos bajo la sombra de la luna, comemos ilusión, y bebemos esperanzas. Lo gris de un día apagado nos perturba, nos agobia, nos intranquiliza. Tantos años batallando hicieron sensible a nuestra piel, y casi insoportable nuestro dolor. La voluntad de pertenecernos, convence a nuestro espíritu de proseguir. Y me quedo perdida en tus brazos, refugiada en tu cuerpo, escondida en tu mirada. Permanezco dormida a tu lado, sosteniendo tu mano mientras caminamos. Apagamos las quimeras y recorremos éste chiste de destino. Mi sombra avanza sin ti, aunque no imagino una vida en donde no te encuentre a mi vera.
Palabras redundantes de algo que ya sabes, sientes, imaginas, olfateas, presientes y comprendes. Nuevamente, esperar, tardar, avanzar, caminar, soñar, alcanzar, realizar, permanecer. Nuevamente tú otra vez yo. Y siempre, siempre…nosotros. Te busco en el vacío, cuando me falta tu presencia… paradójicamente la hallo, en la nada, en el silencio, en la oscuridad, te hallo fuera de mis brazos, lejos de mi piel, perdido en un beso. Siento frío, me falta tu abrigo…pero eso, ya lo sabe, es que todas las veces, comprendes todo de mí, aunque yo, no logre leerte, ni encontrarte, ni estar por las noches sosteniendo tu mano, o abrigando tu cuerpo. Pero finjo saber, que sé como colmarte, llenarte, cuidarte. Aunque ambos sabemos, es viceversa.


Descubro quien eres, mi sombra, mi luz, el camino concluido sin piedras en él.
Me encuentro al final del arco iris, soy yo, pero distinta, soy como tú. Como la mejor parte de mi misma. Logro verme, puedo descubrirme, consigo compartir contigo la imagen que se refleja, logramos ser amigos confidentes, amantes apasionados, viajeros inagotables. Niños para poder correr, jugar y compartir fantasías de amor, que de tanto desearlas llegan a ser casi pecado.
Pero aún sigo siendo la mitad de lo que una vez fui, de lo que en realidad deseo ser. Emergemos como un atardecer que ha quedado sin nacer, como una melodía a medio tocar o un poema sin concluir.
Participamos en el encuentro de almas que pretenden ser cielo, y vuelan a través de seres, que saben que las palabras tienen vida y que los sueños, son para hacerlos realidad. Y entonces lo comprendemos, jugamos a realizarlos, pero no logramos alcanzarlos. Nos fundimos en la fantasía, de un universo que cabe en un grano de arena y entre tantos, ese pequeño mundo, se nos escurre de entre las manos, sin que nosotros lo percibamos.
Nos alejamos como un suspiro, y navegamos sobre la pluma que el fénix perdió, al intentar renacer. Nos unimos en dos lenguas, mientras que nuestros cuerpos convulsionan al convertirnos en uno, como jamás debimos dejar de serlo.
Soy el aroma de tu rosa, su tallo sin espinas. La mano que enjuga tus lágrimas y el viento que el dolor de ti aleja. Soy la sonrisa que en tu rostro se dibuja.
La noche perfecta llega a su fin, te beso, aún duermes. El sol me despierta, te veo a mi lado, aun sueñas.






Esta melodía ha sido creada por un amigo (Cristian Araya), inspirada en uno de mis cuentos "NACÍ SIENDO ESTRELLA"...espero les guste.


Despierto ante el sonido de esa música que presiento se puso el mar a entonar para mí.
Y escucho el susurro de una voz a lo lejos…que llama pero no pronuncia mi nombre, que llora pero no presiente que lo veo, que suspira por un amor y no comprende que existo. Se mezclan en un charco de dolor sus lágrimas y las mías…pero él, no sabe enjugar mi llanto, mientras el viento fingiendo ser parte de mis manos acarician su rostro.
Descubro con asombro que esa melodía que desde antaño en mis sueños oía, es interpretada por los latidos de su corazón. Amaneceres clementes que le llevan notas en un pétalo, de esa flor que se marchito al nacer. La estrella que en mil pedazos estalla dejando un vacío imposible de llenar, envuelve su mirada en un frío que me agobia. Murmura unos versos que intento descifrar, pero él no entiende de palabras, ni de calor. Solo conoce de ausencias, de sonidos vanos y tristes "adiós". ¡Pobre hombre queriendo ser niño, triste niño que no se ha enterado que ya es un hombre! Llega la luna, suena una vez mas el canto de un triste violín…es hora de partir, y él…aún no se ha dado cuenta, que lo que tanto esperaba, ya había llegado.


Escucho el sonido de tu voz en las noches oscuras. Llena tu perfume, de paz mi alma.
Despierto necesitando el calor junto a mí, al levantarme te busco, en las plazas y en los rostros de las personas que pasan por las calles. Extiendo las alas que una vez me fueron otorgadas. ¡Temo no poder encontrarte! la confusión nubla mi razón, me elevo en tus recuerdos, y llevo tu corazón en el mío y tu amor en mi piel. Llego a lo mas alto… ¿cuándo te hallaré? ¿Cuándo te harás realidad en mi, o de una vez por fin desaparecerás? me detengo en lo que es la inmensidad de mi estructura, llevándote en mi ser. Nacer para descubrir que no eres real. El axioma de un ente que es dos, cuando en realidad debería ser uno. Sujeto esa ilusión que concluyó y la llevo conmigo, se funde con la luz del sol mientras me extingo poco a poco. Caen las horas, y junto con ellas las plumas que dejan de flotar, se apaga tu música, dejo de escuchar, la melodía que me extasiaba, con la que podía ir mas allá de ésta quimera en la que se ha convertido mi vida. El aire puede envolverme como no logran hacerlo tus brazos, el temor se apodera de mí, invisibles átomos que me hacen existir, dentro de la nada de tus sueños. Necesito escucharte, verte, tocarte, sentirte y hacerte tangible. Escribo tu nombre en la arena intentando poseerte, el viento sopla, llega una ola y desde donde estoy puedo ver como desapareces. Y ahora me quedo vacía. ¡Cómo duele ser nada!

Guardo en un viejo bolso, un manojo de ilusiones, que hace mucho tiempo recogí.
Conservo también un sueño marchito, que no alcancé a realizar.
Mi bolso es bordado con letras de cristal y guarda las lágrimas que supe una vez dejar escapar. Las acomodo junto con algún bello recuerdo, con el sonido de una melodía que hablaba de amor. Puedo encontrar en él, algunas horas, con las que no supe que hacer y tengo también un poco de soledad que alguien perdió, pero que por alguna razón, jamás reclamó. Llevo algunos silencios y algo de dolor. Por supuesto nunca deseche deseos que no se realizaron, ni esas risas que aún suelen hacer eco, si permanezco en silencio. Te guardo una vieja carta, escrita en un papel que ya esta muy amarillo y cuya letra es poco visible, pero tiene tantas palabras en ellas, que me fue imposible destruirla. Llevo sobre mis hombros el sonido del canto que no terminó y conservo el final de esa historia que aún no concluyó. Retengo en mis manos notas que nadie ejecutó y en mis ojos la mirada de ese amor que fracasó. Murmullos que me llevan a ti, y navego junto a la sombra de lo que una vez amé. Guardo arco iris, en éste bolso, que me embruja y me hace ser, la hacedora de sueños, la arquitecta de un mundo perfecto, la constructora de amores imposibles. La capitana de barco sin timón y un corazón sin pasión. Mueren las estrellas cuando nace el sol, y muere un amor cuando se dice adiós.
Voy con mi bolso, intento llegar a ti, no me retiene tu aliento, ni me conserva tu calor. Es cuando me convierto en tangible y me veo tal cual soy, cayendo al vacío. Me rompo, me destruyo, tú no eres quien creí y yo no estoy junto a ti.



El amor es eterno mientras perciba el sonido de la voz de mí amado, en tanto que se aceleré mi corazón, tan solo al pensarlo, es eterno, si me hallo en su mirada y me descubro en su sonrisa. si cada pequeño gesto suyo, sigue sorprendiéndome, el amor es duradero siempre que las horas se le hagan eternas en mi ausencia y veloces a mi lado. El amor perdura si percibo que su perfume, trae a mí su imagen, su imagen me da su presencia, su presencia me llene de su calor y su calor hace estremecer a mi piel. Entonces descubro…que él, es el amor.


Te amo, y es el aire que se consume con cada nota que de tu aliento respiro, el que me da vida.
Te amo, y es durante el parto del sol que estalla mi corazón, se estremece mi piel al roce de tu voz y sin comenzar a razonar, sin un dejo de duda en mí, puedo con certeza decir que puede hades en sus brazos albergarme y hago un trato con él. Tu amor, a cambio de mi alma...algo justo, si me da el tesoro que tanto añoro...el destino se confabula y pone trampas que nos ciegan el corazón, y apagan como la llama de una vela poco a poco nuestra voz. El big bag del alma, la creación de un solo cuerpo, que desde el principio se consume de pasión...noches bajo el rocío, danzas bajo el encanto de una luna, que de tristeza lloró y su llanto un nuevo mar creó, uno de cristal donde van las almas a mitigar la angustia de haber obtenido lo que mas deseaban, justo cuando el aliento; de ellas escapaba...alargarse, como el tiempo en la vida del recién nacido, agrandarse como un día de verano, desearlo como el amante a la boca de su enamorada y aún así, no tocarlo, no alcanzarlo. Elegir el camino, de sombras, ese que nos llena de temor, pero es, el que en tu interior, algo dice, te lleva a tu destino. Y repetir, con el último suspiro…hoy también…te amo.


Descubro que lo que nace, de una flor es eterno. Lo que muere en mi, ha sido
duradero, el viento perdura y en él mis palabras, que viajan en el tiempo, permanecerán, en el latido de los corazones de quienes lo perciban.
Descubro, que el nacimiento de una sonrisa es eterno. En cada mirada, habitan suspiros, y en ellos, esperanzas. Las esperanzas son aromas que nos regala el alma…entonces en cada ser, esta la eternidad.
Y la eternidad esta en cada flor.


Los silencios que mis palabras pronuncian son custodiados por el latido de su corazón.
Lo busco, lo encuentro, lo veo, lo percibo.
Como esclavo de una noche interminable, custodio de un alma solitaria.
Esas batallas que en el principio los ángeles ganaban, y los hombres solo imaginaban.
Ahora él, es quien esta en medio de ellas. Peleando por lo que no es, por lo que tal vez no será.
Un corazón, una mujer, un cuerpo, un amor.
Y la pasión que no se mitiga, ni con noches enteras alimentándola. Mudas observadoras las horas que no se detienen. El sonido de espadas, confundidas con lenguas entrelazadas en besos que queman y consumen el aliento, de quienes son participes de un sueño que se vive a través de una fría ventana. Pantallas que consumen el pasado y el presente de lo que hay en ti. De que lo vive en mí. Y saber que el amor, es eterno, mientras dure un suspiro. Comprender que eres quien se halla en medio del infierno, que arde en éste mundo que hemos creado tú y yo. Y sentir que el amor me consume, mientras de pie, pelas por algo que ya no existe.


El viento me abraza, recorre mi piel, acaricia mi rostro, besa mis labios y enreda mis sueños, el viento recorre mi ser, enjuga mis lágrimas, expande mi voz, escucha mi corazón y lucha contra mi soledad. El viento duerme junto a mi, entona canciones únicas, alivia mi alma...lo que nadie logró hacer, lo consigue el viento una y otra vez .El viento sabe de amor, pero mas que nada sabe de dolor, el viento se convierte en mí y yo, soy él, que recorro el mundo consolando sin ser vista, sin ser acariciada, sin ser sentida. Entonces voy entre el aire a donde nadie más logra llegar. Hasta donde está el último sueño, donde nace la caricia más sincera, donde se da el beso más dulce y se siente el amor tan cálido, que consigue quemar las palabras, donde la verdad, va de la mano con una sonrisa y donde el llanto es solo de dicha. Donde el abandono no existe, ni la desilusión, ni el adiós. Donde el amor es un velero, que tiene su rumbo bien trazado, donde no duele el ser. Y un amanecer es una nueva oportunidad, para conseguir amar. Es el viento sabio amante, que besa mi boca y acaricia mi piel. Es el viento amigo fiel, que seca mi llanto y abraza fuerte mi cuerpo. Es el viento, mi compañero nocturno que ahuyenta a la nada. Y la nada de mi vida, es corpórea con cada nuevo día.


-¿Que es ese silencio?
-Tu ausencia.
- ¿Por qué no hay luz en tu mirada?
- La apagó tu indiferencia.
-¿Qué es eso frío que late en ti?
- El corazón roto que dejaste en mí.
-¿Por qué eres así?
-Soy el resultado de lo que tú has hecho.
-¿Es que acaso no sabes perdonar?
- Sí…y también olvidar.






El niño despertaba, y como siempre llamaba a su madre. Al llegar junto al pequeño con suabe voz le preguntaba que ocurría. Y él respondía- ¡el mar viene por mí, me hará daño!- y lloraba. La mujer muy serena (como suelen ser las mamás) acariciaba su cabello, besaba su mejilla. Y luego respondía…- solo ha sido un sueño mi niño lindo. EL mar no te haría daño, él te arrulla, te mece en sus olas como mis brazos suelen hacerlo, te canta canciones que hablan de viejas leyendas… como lo hago para que duermas, y te trae regalos de seres que habitan en él…como lo hago en tu cumpleaños. Si lo miras con atención seguro descubrirás tus sueños, y verás que todos y cada uno de ellos son tan bellos como tú. Entonces el niño sonreía, se acomodaba en los brazos femeninos cerraba poco a poco los ojos y mientras se iba quedando dormido, volvió a decir…- mamá que bueno, ¡el mar viene por mi!-





Deseaba regresar al día en que lo había conocido. Intentaba pensar, en si daría nuevamente los mismos pasos.
Acomodó su chaqueta, abrochó todos los botones uno por uno muy despacio, al llegar al último, solo respiró profundo y continúo su marcha.
Pensándolo bien, entendía que todo debía suceder tal como había pasado. Por que… mordió su labio inferior y bajo la vista, se sonrojó como si alguien la estuviera observando. Miró a ambos lados, pero nadie. Todos estaban demasiados ocupados en sus propios pensamientos, como para fijarse en su rostro.
- para toda la vida a tu lado quiero estar, para amarte cada día hasta la eternidad- ¡ja!- dejó escapar la risa en seco. sin más. Solo eso. “¡que fácil se dicen a veces algunas palabras! pensó. Cruzó la calle, no vio el automóvil que casi la atropellaba, pero su bocina la despertó de sus pensamientos. Colocó las manos en los bolsillos y al respirar profundo subió los hombros. Esas palabras aún sonaban en su mente. “para toda la vida”
¿Cuánto es para toda la vida?- en su caso, unos pocos años. Sopló el viento. ¡que bueno!Ese frío en su cara, la relajó. Cuando el “para siempre”, llegó a su fin, creyó que su vida también había acabado. ¡Que equivocada estaba! Sí, hubo momentos difíciles, noches interminables y días en donde odiaba la luz del sol.
Ahora sonreía…tanto que sintió como sus mejillas comenzaban a dolerle.
En un momento la noche llegó a su fin, y la luz del día ya no le causaba dolor. Su alma parecía haber quedado en estado de suspensión. No lograba sentir ni frío ni calor, alegría o dolor. No conseguia sentir. Y creyó que esa sensación sería duradera. Temió no volver a ser feliz. Y que él se hubiera llevado... toda su vida.
Cruzó la plaza tan rápido que parecía que alguien la perseguía. Pero no había nadie detrás de ella. Pero si deseaba llegar con locura a alguna parte.
Se paró frente a un gran portal, aún sonreía. El salón era enorme y lleno de gente. Entre tantos rostros visualizó a uno. Se reflejó en su mirada, y respondió a la sonrisa femenina, con mueca en su rostro, que la llenó de paz. Ambos se sonreían, se contemplaban y se reflejaba uno en los ojos del otro. El hombre se abrió paso hacia ella, las personas parecían desaparecer a su alrededor. Bastó con estar de pie uno frente al otro, para que se juntaran sus manos. - ¡Apareciste amor!- dijo él.
-¡Apareciste tú!- respondió mientras lo besaba en la boca, luego se pegó a su cuerpo y soltó un suspiro muy profundo, rodeándolo por el cuello con sus brazos.
Sonrió, intentó ver por completo su rostro, lo recorrió con su mano, subió por su frente, llevó con sus dedos su cabello hacia atrás, descendió por la mejilla y permaneció unos segundos en los hoyuelos que se le forman cuando sonríe. Vio el brillo de sus ojos… “definitivamente, si para llegar a él, debo pasar nuevamente todo lo que viví, con gusto firmo donde halla que hacerlo”- pensó.
- te amo- le susurró al oído-
- no más que yo, mi vida.- decía mientras recorría el cuello femenino con sus labios. Entrelazaron sus manos y tomaron asiento entre el gentío. Nadie noto el amor que había entre ellos. Como él acomodaba el cabello de ella para que cayera detrás de sus hombros. O como la mano femenina limpiaba una pelusa del suéter masculino. Y la música comenzó a sonar, reclinó su cabeza y se dejó transportar. A donde era feliz, donde estuviera con quien estaba sentado ahora a su lado.



Consumida soy por el afán de llegar a ti. El deseo es tan intenso que comienzo a transmutar. No consigo definir con claridad en que me voy convirtiendo o como detener el proceso. Poco a poco veo que mis manos desaparecen, mi cuerpo comienza a deformarse como si fuera yo, el peor de los monstruos. Me doy cuenta, estoy dejando de ser, mi ropa cae al suelo, vacía por completo. Creo que ya no debo sentir, pensar, razonar, o lograr comunicarme. Lo raro es que continúo pensando en ti, y mi razonamiento hace que medite en, “quien escribirá las palabras que tú deseas leer”. Si ya no tengo manos… ¿Cómo lo haré? y creo que tampoco tengo voz, pruebo en decir una palabra, la primera que viene a mi mente… “tu nombre”. Pero no, ningún sonido sale de lo que creo es mi garganta. No podré hablarte. ¡Cielos! ¿Qué pensará? ¿Qué lo olvidé acaso? no. sabe que eso ni en la eternidad pasará. Intento trasladarme, al parecer lo consigo. Ya que el sitio, comienza a cambiar, no hay árboles, ni arena, no escucho el murmullo del mar. Solo unos chuchos que al parecer ladran a lo que soy yo. Deseo llorar, pero no siento que eso ocurra, tengo miedo. Y una enorme angustia en lo que una vez fue mi pecho. Esta nueva forma sea cual sea, aún siente, tal como recuerdo haber sentido muchas veces. Me hubiera gustado ser algo, o alguien que no sintiera tristeza o dolor. ¿Es que éstos sentimientos no los quitaré jamás de mi?
Al parecer estoy llegando a lo más alto del cielo, no siento frío ni tengo dificultades para respirar, al contrario, todo esta calmo por aquí arriba. El viento es como una suave brisa, las estrellas brillan tanto que parece puedo tocarlas. “te las llevaré”- pienso, y deseo alcanzar una. Pero entonces comienzo a caer precipitosamente, no logro detenerme. No siento absolutamente nada, no hay miedo, solo angustia. ¿Quién le hablará de mí? ¿Quién le escribirá? ¿Cómo sabrá que deje de existir? sigo cayendo, no logro que esto pare, veo una ciudad, edificios por todas partes, temo que me estrellaré contra uno de ellos. Pero el paisaje cambia nuevamente, ahora son casas, hay luces en las calles, aquí también es de noche. ¡Que alguien detenga esto, por favor! pero, continúo mi marcha, no sé que pasa. Atravieso un techo…lo bueno es que no dolió, y poco a poco comienza a menguar la caída. Creo reconocer el lugar… pero, aún no logro saber donde estoy o que soy. Finalmente, logro sentir un perfume, un olor que me es familiar, un aroma que te pertenece. Entonces me doy cuenta, de alguna manera mi pensamiento me trajo hasta ti, pero aún no comprendo en que me he convertido. Me acerco hasta donde estas. Al parecer no me ves, ni me sentís… ¡ay mi bien!... ¡que bello eres! puedo verte, deseo tocarte, acariciarte, besarte. Necesito acercarme más a ti…un poco más…pero el impulso, es muy fuerte, nuevamente la velocidad se acrecienta. No puedo detenerme. ¿Y ahora? todo esta oscuro, no estas. No. No estas. ¿Qué paso? se enciende una luz. Estoy en la nada, pero comienza a moverse. Veo como de lo que se supone es el suelo, nacen rocas, y lo que es el cielo ahora es de múltiples colores. Puedo ver un mar de cristal más allá, aves de todos los colores y como poco a poco comienza a hacerse visible una isla flotante…de la nada aparecen piratas jugando como niños. Comienzo a reír, no puedo evitarlo, la risa me invade por completo.- ven pequeña, vamos a jugar- dices. Ahora puedes verme, y me hablas, mientras estiras tu mano para que yo la tome, tu rostro es bello, aún con el ojo de vidrio. Y continúas flotando aunque no sé como lo consigues con tu pesada pata de palo. Eres casi como te recuerdo, como siempre te he imaginado. Creo que aún no puedo hablar así que intento razonar que tengo una mano, la cual tomará la tuya. Y así sucede. Me llevas a tu isla flotante, mientras ascendemos, puedo ver un mundo maravilloso, lleno de juegos y dulces, de campos verdes flotantes y agua brillante. Todo es risa, aún los perros logran volar, por lo que estoy viendo, es el lugar en el que todos son felices. Sonrío mientras te observo y al hacerlo también lo haces. Ahora comprendo…me convertí en parte de tus sueños.




Hola amor…

A veces tengo un contra punto entre la realidad y la fantasía (algo lógico según dicen).
Hoy es una noche rara de primavera, puedo ver algunas estrellas brillar como pocas veces lo he visto. Sin contemplar demasiado el tiempo, comencé a dar pasos de seguridad, necesitaba pensar, razonar. (No siempre se consigue el resultado que uno espera, con los experimentos ya realizados)
Se puede percibir paz al caminar bajo la luz de la luna, sus rayos me recuerdan a esa leyenda de Bécquer que tanto me gusta. Y pienso, como lo hace su personaje principal, si el amor, y todo lo que uno cree como real, no es solo, “un rayo de luna”, una simple invención de nuestra mente, fruto del deseo de encontrar “eso”, que tanto anhelamos, añoramos y soñamos. Corremos tras él, desesperados, intentando alcanzarlo, deseando que sea real, imaginando que por fin todo lo que hemos imaginado y aguardado para nuestras vidas, será alcanzado por el esfuerzo de nuestro ser. Al correr y esperar durante noches enteras, como deseando atrapar en nuestras manos un suspiro, en un momento descubrimos, que nada de ello ha sido real. Entonces nuestra felicidad parece esfumarse, como lo hace un nombre escrito en la arena junto al mar. Permanece un segundo, y es visible, para todo aquel que coincida, en el segundo antes de ser borrado por agua. Y entonces, ni un rastro. Nada dice que una vez en ese sitio hubo algo. Solo nuestros ojos han sido testigos de su existencia. Así como solo nuestro corazón es testito (a veces) de lo que una vez sintió, nuestra alma es la que sabe de la espera (de eso que aún no llega) y nuestro ser, el receptor de mañanas frías y madrugadas eternas. Se alberga en un cuerpo herido, cansado, dormido, encadenado a una vida que no esperaba, ni quería. Pero que continúa en movimiento, escuchando y viendo el mundo que le ha tocado transitar.
¿Cuándo regresará ese nombre que había escrito junto al mar? ¿Dónde se ha perdido? ¿Estarás esperando? ¿Aún tienes las historias de tu pasado en tu camino, o tan solo aguardas el futuro?
Es importante no cerrar la mente y menos el corazón, por que solo así, aunque jamás me hayas visto, podrás escuchar mi voz, y aunque no imagines como soy, verás mi rostro en tus sueños. Con seguridad, solo tu alma, besará mi boca y tu ser, acariciará mi cuerpo, solo si puedes creer, que en ésta vida, se ama solo una vez. El amor, no es tangible, no es perceptible a la vista o al tacto. Pero es tan cierto como el sol, o ésta luna que hoy me hace compañía. Podrás sentirlo en tus manos, cuando se encuentren con las mías. Tal vez has tenido amores ¿Quién no? solo olvídalos, lo que un día fue, no tiene sentido hoy. Solo son parte del sendero que debías aprender a transitar. Para llegar a tu destino, y que converjamos en lo que una vez, tanto soñamos, deseamos y sentimos como real en nuestro interior.
¡Tengo tanto para darte! ¡Tantas caricias que conservo para ti!...historias que aun no narro, estrellas que he guardado en una viejo baúl, miles de secretos, besos inagotables, abrazos colmados de calor he infinitos momentos de pasión.
¡He soñado tantas veces, con escuchar ésa melodía que suena en mí, desde que tengo memoria!...y aún nada.
Debí decirte que hace unos días encontré una flor, que entre toda la hierba, ella se lucía. Todo lo que la rodeaba era marchito, sin luz. En cambio la pequeña, era lo más erguido, su color amarillo la hacía única, tan perceptible a los ojos de quien deseara deleitarse viéndola, que no puede controlar mi deseo de poseerla. Y la corte. Si. Cometí un acto tan cruel, arrancarla de su hábitat, desarraigarla, llevarla a la oscuridad que es mi vida.
Me pregunto si eso no es eso lo que hacen con nosotros esas sensaciones que confundimos con amor. Nos arrancan del sitio donde teníamos vida, donde al parecer éramos únicos. ¡Somos tan ingenuos! nos entusiasmamos con lo que brilla, entre tanta oscuridad, y solo nos transporta a lo mas negro de nuestra alma.
Es que lo oscuro no existe por si solo, existe, por que no hay luz. La luminosidad, es real. No necesita ser creada. Así como la soledad, solo es falta compañía, de una mano que te sostenga, de un cuerpo que te abrigue. El amor, siempre esta, no es necesario que sea creado, ha nacido junto con nosotros. Solo hace falta que algo lo despierte.
Tengo el presentimiento…de que mi amor, dormirá para siempre…y un día mas.