Se cruzó en su vida sin que percibiera su llegada. Cuando en realidad ya nada esperaba. Cuando estaba segura de no sentir nuevamente. Cuando al parecer solo la tristeza, el dolor y el vacío le harían compañía.
Y entonces…él…salido de quien sabe donde. Con su humor incomprensible (al menos para ella), y esa manera de hacerla sentir simplemente, viva.
Podía estar con él horas, y todas le parecían minutos. Y se olvidaba del mundo y solo eran ellos dos. Pero en ocasiones una sombra, una duda…que del mismo modo en que llegó, así también partiría. Sin dejar rastro, dejándola vacía nuevamente. Y aunque se repetía una y otra vez…que él no era para ella. Ya era tarde…no lograba arrancarlo de su ser. Reprimía sus lágrimas, su dolor y fingía una sonrisa que de todos modos él no veía…solo para tomar todo lo que pudiera darle. Temiendo que cada despedida, sea la última. Sabiendo que un día, no regresará.
Apresurándose en darle lo poco que aún quedaba en ella para ofrecer, sin lograr comprender la inseguridad que la invadía cuando de él se trataba. Maldiciendo el momento en que sabía el sueño se acabaría.
¡Dios!... ¿Cómo es posible sentir así?

Estaba solo hace tanto tiempo, que creía ya no poseer alma. Las gafas de color negro solían ocultar esa mirada que sentía obscura.
La monotonía lo alejaba de la realidad. El tiempo parecía no pasar. Un día igual a otro. El bullicio del trabajo, el sonar del teléfono una y otra vez lo alejaban un poco de todo eso que lo atormentaba. Pero durante la noche…el silencio era tan ensordecedor, el dolor tan intenso…que ni una botella del alcohol mas fuerte lograba mitigarlo.
Era tanto lo que su piel deseaba sentir, que ni un cuerpo ni dos lograban satisfacer lo que pedía a gritos su corazón.
Un sueño igual a otro, y el divagar buscando lo que no lograba descifrar. Sus manos vacías ansiaban poseer. Pero la rabia y la impotencia le evitaban descubrir “que”.
Su cama se convertía así, noche a noche en el sarcófago de un cuerpo que no lograba retornar a lo que una vez, sintió como vida.
Una canción y luego otra. Quizás así eso que creía era “sentir”, regresaría a él.
Minutos eternos refugiado en el agua, tal vez las gotas de la ducha podrían suplantar esas lágrimas que ya no salían de su ser.
Caminar, comer, dormir, hablar, reír…hacer el amor con quien se pueda y no quien se desea…solo era una forma de lidiar con el vacío de su vida.
Daba igual un cuerpo a otro. Decir algo agradable o lo primero vulgar que viniera a su mente. Es que él ya no sentía y olvidaba a veces que los demás si lo hacían.
Y a pesar que así lo veía un día tras otro. No lograba dejar de pensar en él.
Y aunque sabía, que jamás la vería…con dolor había comprendido… que lo amaba

Me siento atrapada en uno de esos callejones a los cuales entras muy confiado de que del otro lado está la salida indicada, necesaria. Pero al atravesarlo te das cuenta que no es así. Sabes que retroceder te llevaría mucho tiempo, así que buscas hacia los costados un lugar por donde continuar avanzando. Y nada.
O como en esas pesadillas donde corres, pero nunca llegas a ninguna parte.
Tenía un sueño. Lo alcancé. Pero muy por el contrarío de lo que creí. No me hizo feliz. Es una paradoja lo sé. Es como cuando te dicen… “ten cuidado con lo que deseas por que puede hacerse realidad”. Si…a mi se me hizo realidad. Y no pasa como en esas películas, donde el personaje desea algo se cumple, ve que no es “tan bueno eso que deseo”, pero alguien hace que todo desaparezca. Y que de su deseo solo obtenga una buena lección, sin cicatrices permanentes, ni dolor. O daño colaterales.
Estoy atrapada y por más que corro no llego a ninguna parte. Y aunque aprendí que mi deseo no era bueno. El dolor continúa y ciertas veces siento como esa herida aún se abre.
¿Qué desee? Amor.
Si solo eso. Un amor especial. Ese que sabía desde muy pequeña andaba esperándome en alguna parte de éste mundo. Un amor que reconocería al instante. Ese rostro que había en cada uno de mis sueños. Esa voz que sonaba en mi mente, pero jamás lograba discernir con calidad. Un amor en el que no hicieran falta las palabras, por que nuestros silencios lo dirían todo. Un amor donde la distancia no existiría porque sabríamos que fuimos uno desde el comienzo del caos y lo seguiríamos siendo hasta fin de los tiempos.
Un amor, donde las caricias quemarían y hacer el amor sería lo más sublime del mundo.
Una muestra de entrega tal, donde no cabría la palabra “egoísmo” en el vocabulario de ninguno de los dos. Un amor, cuya promesa fuera… “te amaré en ésta vida y en todas las siguientes”. Un amor donde coincidir…no fuera casualidad, si no nuestro destino.
Y como dije…lo encontré. Mejor dicho… ¿Lo encontré?



MONOTNÍA



Hoy es uno de esos días en los que solo desearía dormir.
Tal vez es la lluvia, lo gris del día. O simplemente sea yo.
Ya no esta vivo, tampoco ha muerto.
Solo se marchitó en mi, el amor que por él sentía.
¿Será que fue amor? Seguramente, tal vez, quizá.
Lo que sí es cierto, es que hoy es uno de esos días, donde me siento débil
Uno de esos días en donde se maldice ese segundo en que se coincidió en el mismo lugar.
Cicatrices que no cierran.
Promesas que me atormentan, y esa voz que ya no se logra escuchar.
Una y otra vez, la música suena a lo lejos.
Todas canciones nuevas, porque esas que escuché con él…esas aún no pueden volver a sonar para mi.
Y lo bello que una vez se soñó, hoy se torna en pesadilla.
Cicatrices abiertas, y el respeto de un amor que se perdió. Un corazón que se quebró.
Y los trozos que aún no se han recogido. Son muestras de cuanto mintió.
Canciones muertas, un dolor que no se consume.
Esa cruel persona que no sabe lo que es amar. Pobre ser, sin espíritu que lo sepa guiar.
Se intentan escribir las páginas de una historia que jamás existió.
Un amor de mentiras, de juguete.
Para un niño caprichoso.
Que jamás sabrá lo que es el amor.
Pobre niño, se ha quedado solo.
Aún llueve, aún está gris… ¡ha!....pero ya no quiero dormir.
Hay nuevas canciones que descubrir y un amor…que espera.

Su corazón se partió en dos…
Por que si es doloroso olvidarlo…amarlo lo fue más.
¿Quién era el que estaba de pie frente a ella?
De ninguna manera podía aceptar que fuese el mismo del cual se enamoró.
Aquel…en cuyos brazos vibró.
¿Podía el mismo corazón albergar odio y amor?
Tal vez nunca la amó…si, eso fue…jamás llegó ella a su corazón.
Y él mintió una y otra vez, jurando en vano que en ésta vida y en la próxima (si es que la había), la amaría.
¡Cómo no creerle!
Si su espíritu se quebrantaba al escuchar su voz…si podía quedarse en el cielo si hacían el amor.
Y la dejó en el infierno…cuando por fin cayeron sus máscaras.
No era príncipe…era villano.
Si una vez mal pensó que en su caminó lo había puesto D-s
Convencida estaba ahora que fue lucifer quien se lo mandó.
Ya duele menos, si ya hay menos dolor, no más mentiras, engaños, ni falsos juramentos…no mas dudas.
¿Me amará?....solo la certeza… ¡jamás amó!
Y la tristeza enorme de saber que no supo reconocer lo que tanto buscó…lo que aún con afán busca…lo que en su camino no volverá a encontrar…su verdadero amor.
No siempre es fácil, hacer borrón y cuenta nueva. Pero por lo que sé, tampoco es imposible. Vamos por éste mundo, fallando e intentando nuevamente, queriendo reparar errores, sanar heridas. En fin, vamos por éste mundo tratando de buscar nuestro camino. Sintiendo que tal vez somos alguien especial, y alguien igual de único se cruzará en nuestro destino. A veces lo encontramos pronto, otras se tarda un poco. Y en muchas ocasiones nos perdemos en un mar de tormenta, que agobia nuestra razón y va aniquilando poco a poco ese amor que reservábamos para ese “ser” que por ahí anda.
Somos afortunado si entre tanta confusión hallamos quien nos acompañe un poco de tan largo trecho. Amigos, amigas, familia y aunque el viaje es largo mantenemos la esperanza de por fin llegar. Y aunque sintamos inseguridades mientras avanzamos y las dudas nos quieran retrasar. La hora llegará en que nos encontraremos de pie frente a “eso” que tanto esperamos y buscamos. Un hijo, una pasión, un sueño, una ilusión. O tan solo hallarnos a nosotros mismos.
Mi gente linda…gracias por coincidir…es bonito avanzar junto a ustedes…Marisol A.





Hoy amanecí con ansias de ti.
Con deseos de recorrer tu cuerpo, de besar tu boca.
De dejarme extasiar por tus caricias… y que subyugues ante las mías
Hoy quise morir en tu cuerpo y que me revivieras de placer.
Desee perderme en tu aroma y recorrerte otra vez.
No puedo hacer más que enredarme en tus manos
Y dejarme doblegar por tu amor.
Permanecer dormida en tus brazos y colmes así todo mi ser.
Comienza una y otra vez hasta quedarte dormido en mí.
Permanece en mi cuerpo, como en éste tu corazón.


Hoy amanecí, con deseos de ti
Con ansias de tu piel con tu aroma aún en mí.
Hoy arde mi piel, que solo el calor de la tuya podrá calmar.
Mi boca seca, por tus besos será saciada.
Hoy quiero recorrer tu cuerpo, sentirte una vez más
Que amanezcas en mí y otra vez desees comenzar