Me siento atrapada en uno de esos callejones a los cuales entras muy confiado de que del otro lado está la salida indicada, necesaria. Pero al atravesarlo te das cuenta que no es así. Sabes que retroceder te llevaría mucho tiempo, así que buscas hacia los costados un lugar por donde continuar avanzando. Y nada.
O como en esas pesadillas donde corres, pero nunca llegas a ninguna parte.
Tenía un sueño. Lo alcancé. Pero muy por el contrarío de lo que creí. No me hizo feliz. Es una paradoja lo sé. Es como cuando te dicen… “ten cuidado con lo que deseas por que puede hacerse realidad”. Si…a mi se me hizo realidad. Y no pasa como en esas películas, donde el personaje desea algo se cumple, ve que no es “tan bueno eso que deseo”, pero alguien hace que todo desaparezca. Y que de su deseo solo obtenga una buena lección, sin cicatrices permanentes, ni dolor. O daño colaterales.
Estoy atrapada y por más que corro no llego a ninguna parte. Y aunque aprendí que mi deseo no era bueno. El dolor continúa y ciertas veces siento como esa herida aún se abre.
¿Qué desee? Amor.
Si solo eso. Un amor especial. Ese que sabía desde muy pequeña andaba esperándome en alguna parte de éste mundo. Un amor que reconocería al instante. Ese rostro que había en cada uno de mis sueños. Esa voz que sonaba en mi mente, pero jamás lograba discernir con calidad. Un amor en el que no hicieran falta las palabras, por que nuestros silencios lo dirían todo. Un amor donde la distancia no existiría porque sabríamos que fuimos uno desde el comienzo del caos y lo seguiríamos siendo hasta fin de los tiempos.
Un amor, donde las caricias quemarían y hacer el amor sería lo más sublime del mundo.
Una muestra de entrega tal, donde no cabría la palabra “egoísmo” en el vocabulario de ninguno de los dos. Un amor, cuya promesa fuera… “te amaré en ésta vida y en todas las siguientes”. Un amor donde coincidir…no fuera casualidad, si no nuestro destino.
Y como dije…lo encontré. Mejor dicho… ¿Lo encontré?



MONOTNÍA



Hoy es uno de esos días en los que solo desearía dormir.
Tal vez es la lluvia, lo gris del día. O simplemente sea yo.
Ya no esta vivo, tampoco ha muerto.
Solo se marchitó en mi, el amor que por él sentía.
¿Será que fue amor? Seguramente, tal vez, quizá.
Lo que sí es cierto, es que hoy es uno de esos días, donde me siento débil
Uno de esos días en donde se maldice ese segundo en que se coincidió en el mismo lugar.
Cicatrices que no cierran.
Promesas que me atormentan, y esa voz que ya no se logra escuchar.
Una y otra vez, la música suena a lo lejos.
Todas canciones nuevas, porque esas que escuché con él…esas aún no pueden volver a sonar para mi.
Y lo bello que una vez se soñó, hoy se torna en pesadilla.
Cicatrices abiertas, y el respeto de un amor que se perdió. Un corazón que se quebró.
Y los trozos que aún no se han recogido. Son muestras de cuanto mintió.
Canciones muertas, un dolor que no se consume.
Esa cruel persona que no sabe lo que es amar. Pobre ser, sin espíritu que lo sepa guiar.
Se intentan escribir las páginas de una historia que jamás existió.
Un amor de mentiras, de juguete.
Para un niño caprichoso.
Que jamás sabrá lo que es el amor.
Pobre niño, se ha quedado solo.
Aún llueve, aún está gris… ¡ha!....pero ya no quiero dormir.
Hay nuevas canciones que descubrir y un amor…que espera.

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2 Responses
  1. Pablo Says:

    Me encanta como escribís. Muy lindo de verdad. Te felicito. ;)


  2. MARISOL Says:

    Muchas gracias...me alegro que te guste :)


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