Y la maldición cayó sobre ella.
Buscarlo sin descanso en cada una de sus vidas. Nacer una y otra vez, con esa necesidad de él. Sentir en su mente la tortura de esa canción, en su alma la necesidad de ese corazón, sentir su piel que se desgarra sin su calor y su boca que se seca sin sus besos. Nacer, crecer y recorrer el mundo a sabiendas que algo le impide ser feliz. Correr y hasta en sueños, buscar una respuesta al sonido de esa voz. Y sentir en sus venas que muere un poco cada día si no lo halla. Saber que esta solo, que tal vez la necesite o que simplemente la olvidara en brazos de otra.
Marchita su alma continúa una y otra vez…preguntando a quien ve… “¿eres tú, tú eres él?”
Maldecida vaga en éste mundo, buscando un amor que tal vez ya nunca será, o nunca fue. No sabe si es un sueño, un recuerdo de antaño…o una mala jugada de su ser.
Y tal sentimiento es irreal. Tan solo una maldición. Amar sin saber a quien, buscar sin encontrar, esperar cuando el tiempo continúa su avance.
Y su destino que la a acorrala y esa noche que al atormenta. Y su risa loca que se mezcla con el eco del mar. Desgarradores recuerdos de un amor que ya no espera en éste siglo.
Juegos y caricias robadas buscan los seres de hoy. Y ella corre, aún lo busca, aún lo espera. Es que esta condenada a amar solo una vez. Haberlo hecho a quien no era el correcto hace que se con vierta la culpa en esas avispas que vienen de vez en vez, a sus oídos para torturarlos con sonidos de palabras sin sentido.
Un cuerpo se marchita esperando al dueño de esa voz…la canción aún suena a lo lejos y el deseo de su alma no es colmado ni sus pasiones apagadas. Beber sin que la sed sea zaceada… y una mano extendida sin tener a quien acariciar, labios que arden sin encontrar a quien besar. Es una maldición el amor que esta dispuesta ha afrontar, por eso vaga, sola, sin destino. Esta condenada a buscar lo que sabe ya no encontrará. Pobre ilusa no se quiere resignar, no se quiere conformar.
Tratamos de aprender de cada paso, y avanzar con
cada enseñanza aprendida, el bien y mal luchando en nuestro interior. Por el momento no importa o tal vez no nos damos cuenta. Solo sabemos que debemos avanzar. Ya a una distancia de lo antes aprendido, descubrimos con asombro, nuestra capacidad para corregir lo malo y disfrutar de aquello bueno que hemos conseguido conquistar. Descubrimos que cometimos errores, (que para nuestra fortuna podemos reparar) y que al mismo tiempo tomamos sabias decisiones. Nos sentamos en el umbral de donde hemos llegado. Felices, luego de analizar lo anterior, respiramos, sonreímos y tal vez hasta lloremos. Nos violentamos con nosotros mismos, para recapacitar, y entender que todo estará bien…que pronto debemos continuar. Por lo tanto acumular fuerzas para empezar una vez más a dar un paso. Luego otro. Y con ellos caernos, equivocarnos y obtener grades victorias.
Porque después de todo… ¿Qué somos sino simples aprendices en la escuela que es la vida?

Y una vez más rayos en el cielo que iluminan nuestras noches. Y eso a lo que tanto temimos es lo que nos ayuda a ver un poco más allá. De tal modo que lo que creíamos podía llegar ha hacernos daño, en realidad nos es de ayuda. Y el sol el cual creíamos nuestro amigo, o nos daba paz y confianza. Quema nuestra piel hasta hacerla arder, seca nuestra garganta y nos llena de espejismos que dañan nuestro ser. Confundidos corremos… ¿dónde refugiarnos, si no distinguimos lo bueno de lo malo? ¿Quién nos socorrerá?
Quedarnos de pie en medio de la nada y tan solo esperar no es aceptable.
Hay que avanzar. Nuevamente. Una vez más. ¿Hasta cuando? Hasta que entiendas, hasta que cada una de tus células te digan, te griten…” ¡detente!...has llegado”




Según me dijeron, el destino (para algunos) es la mano de cartas que te tocan y depende de ti, como sepas jugar con ellas.
Perseguir un par de sueños durante tu vida, alcanzarlos para abrigarlos en tu interior y lograr así dejar una huella un poco mas profunda de lo normal.
Los recuerdos suelen agazaparse para arrojarse sobre ti cuando menos lo esperas.
Buscamos entonces un poco de alivio para el tormento que dejó ese mal logrado amor.
Tal vez no es fácil avanzar. Sé que muchas veces nos adentramos en laberintos que ni Minos es capaz de enfrentar. Algunas veces, nos duele amar, las más nos duelen no ser amados.
Entiendo que no siempre se logra corresponder del modo en que el otro lo espera, por lo tanto es probable también que no nos respondan como esperamos. Como suelen decir, los seres humanos somos extraños, rara vez nos comportamos como los demás lo esperan. Tal vez nos comportamos como ni aún nosotros somos capaces de imaginar.
Toleramos unas cosas de algunos y muy pocas de otros. Fingimos creer en lo que sabemos son mentiras. Seguimos un juego, son las cartas que nos tocaron, y si nos animamos decimos un…- “quiero”- o un simple – “vale retruco”.
Un día no es igual al otro, lo que creíamos imprescindible ayer, se torna desechable hoy.
Y un “para siempre”, solo es flor de un día. Las palabras al igual que las personas tienen matices, aunque no nos gusten, aunque no las aceptemos. Tal vez ese “te amo” fue auténtico…pero “fue” y ya no es. El que alguien no te ame, como tú esperas, como a ti te hace falta, o como creas merecerlo no significa que no te ame. Con todo lo que puede, con las fuerzas que le nacen. El amor, es tan variado, tan distinto, como seres hay en el mundo. Cada día tienes una nueva mano, alguien reparte, si ve las cartas que da o no. Eso es irrelevante. Lo importante es lo que tú sepas hacer con lo que te ha tocado. Si entiendes el juego o no, a veces no muestras tus emociones por temor a ser descubierto o verte vulnerable. Es cuando te tornas en alguien, que aprende a fingir, alguien que se cree sus propias mentiras. Te sientes seguro detrás de tu risa falsa y ese “no siento emoción”…pero en cuanto te distraes, se cae la máscara. ¡Y mira!…te das cuenta que el calor del sol, no era tan malo como pensabas. Tal vez, pierdas una mano ¿y que? Aún queda mucho por jugar. No siempre es fácil, también entiendo el temor ha ser herido. Comprendo la falsedad y el cinismo de a quienes no les interesa si dañan, decepcionan o hieren. Es que sé, han sido decepcionados y heridos. Este mundo gira de modo que lo que nos hicieron es probable que lo repitamos. Pero no siempre tiene que ser de ese modo. Después de todo, es nuestro juego, son nuestras cartas. Nosotros escogemos como jugar con ellas.
No podemos escarbar en la mente del otro para ser como lo espera, nos toca mostrarnos como nos han dibujado y esperar que alguien sea la otra parte de ese rompecabezas, al que suelen llamar vida.
Cada noche, dices “ven”…cada noche alguien espera escuchar esa voz que lo llama. Y entre sueños y juegos con malas manos. Dormimos en ese mundo donde solo deseamos amar y ser amados.




Un mar que llora a la distancia, y la vida que borra una vez más lo que apenas comenzaba.
El amar no es suficiente, cuando de intentar se trata.
Cuando los temores nos asaltan por detrás, nos sofocan y confunden para abandonarnos con las manos vacías.
Y la bestia del pasado, abre esas heridas que creíamos cerradas.
Nuestros espacios menguan, el dolor se expande
Y como el mundo se desmorona, ya no nos es posible enamorarnos.
La sangre no brota, pero corre hacía el río.
Y aunque a cada día le basta su propio mal, el anterior aún ha dejado huellas que no nos permiten avanzar.
Un… “te quiero tanto”, olvidado y solitario se confunde en tu mar, para perderse en ese horizonte distante e infinito, imposible ya de alcanzar.
Se aprende en la mirada de quien nos ve con amor, lo que en toda una vida.
Reconozco en tu voz, eso que yo sé hallé tan solo alguna vez en una epifanía hoy distante.
Poco a poco tu nombre que se hace uno con el mío.
No preguntes si aún tengo algo que dar, solo toma lo que te ofrezco.
Temes, tiemblas, huyes.
Tal vez no lo sepas, ni yo lo sabía pero en el firmamento te buscaba, en el mar te esperaba y por las noches te soñaba.
Navegan hoy, tus temores y los míos.
Y es así, como sigues tú con tu camino y yo con el mío










Se hace escaso el tiempo, todos corremos sin saber bien a donde queremos llegar.
Un día transcurre como el anterior, esperar a la noche para poder dormir y tal vez lograr soñar.
Unos que están seguros de lo que buscan y otros que encuentran lo que nunca habían buscado.
Y como cada amanecer alguien que despierta junto a un cuerpo caliente. Y otros que sienten el frío de sus mañanas.
Y continuamos corriendo, deseando perdernos. Sin tener a donde retornar.
Porque de todas maneras no tendremos un sueño que hacer realidad, ni a alguien a quien amar.
Y veo que para algunos la vida solo es un gran dolor que con nada logran mitigar, apagar, silenciar, arrancar o tan solo dejar atrás.
Para unos la herida que han dejado en ellos es tan profunda que no logran ver más allá.
Juegos tortuosos y palabras inclementes. Para intentar a su corazón hacer reaccionar.
Y ésta maldita carrera que no avanza y el tiempo que aún continúa escaso.
Y yo que no sé que busco, y ellos que no alcanzan lo que ansían.
Realidades paralelas, vidas que no vivimos y situaciones que no resolvemos
Miedos inconquistables que te alcanzan aún detrás de tu muro.
Y continúas corriendo, buscando intentando…
Noches que por fin te llevan a donde quieres, silencios que ya no atormentan tu mente.
Y esa cama que aún aguarda el calor…






Hay días en los que no recuerdo tu existencia, en donde ni siquiera te nombro.
Hay días en los que tu imagen no es ni una sombra en mi mente.
Están esos días en donde logro sonreír sin tristeza en mí mirar.
Hay días del mes donde ya no se celebran aniversarios, cuando llegó el primero evité ver la fecha, el siguiente hizo esfuerzos el tiempo, por avanzar sin que yo lo notara.
Hay noches en donde mi boca no busca tus besos, ni mi piel ansía tus caricias.
Hay aromas que ya no me llevan a tu presencia y hay sueños en donde ya no hacemos el amor.

Pero están los otros (los menos debo confesar)…en donde en un suspiro digo tu nombre.
Están esas noches, en las cuales aún despierto con mi cuerpo ardiendo por el recuerdo del tuyo.
Hay días del mes en dónde mi primer impulso es llamarte y oír una vez más tu voz.
Hay mañanas en las que me siento tan ampliamente libre, que temo solo el vacío que dejaste sea capaz de colmarme.
Están esos días donde ni todo el mar logra mitigar la rabia y la soledad…en donde respirar se torna una lucha casi imposible de vencer.
Están esas noches, en donde aún necesito de tu aliento para vivir.

Pero…son solo algunos días, unas pocas noches y escasas mañanas…ya menos en realidad.

Y tu imagen es solo un recuerdo borroso y tu voz un sonido casi imperceptible, tus caricias sensaciones irreconocibles, tus besos un sueño que no sé si fue real y las noches de pasión junto a ti…esas, esas aún continúan vívidas en mi…pero veo también, se alejan un poco cada vez.

Y un rayo de luz, una nueva luna. Un nuevo amanecer.
Un nuevo amor, una nueva esperanza de poder sentir.
Besos que renuevan mi piel, y caricias que me hacen vivir.
Y un nuevo temor… ¿podré volver ha amar?