Según me dijeron, el destino (para algunos) es la mano de cartas que te tocan y depende de ti, como sepas jugar con ellas.
Perseguir un par de sueños durante tu vida, alcanzarlos para abrigarlos en tu interior y lograr así dejar una huella un poco mas profunda de lo normal.
Los recuerdos suelen agazaparse para arrojarse sobre ti cuando menos lo esperas.
Buscamos entonces un poco de alivio para el tormento que dejó ese mal logrado amor.
Tal vez no es fácil avanzar. Sé que muchas veces nos adentramos en laberintos que ni Minos es capaz de enfrentar. Algunas veces, nos duele amar, las más nos duelen no ser amados.
Entiendo que no siempre se logra corresponder del modo en que el otro lo espera, por lo tanto es probable también que no nos respondan como esperamos. Como suelen decir, los seres humanos somos extraños, rara vez nos comportamos como los demás lo esperan. Tal vez nos comportamos como ni aún nosotros somos capaces de imaginar.
Toleramos unas cosas de algunos y muy pocas de otros. Fingimos creer en lo que sabemos son mentiras. Seguimos un juego, son las cartas que nos tocaron, y si nos animamos decimos un…- “quiero”- o un simple – “vale retruco”.
Un día no es igual al otro, lo que creíamos imprescindible ayer, se torna desechable hoy.
Y un “para siempre”, solo es flor de un día. Las palabras al igual que las personas tienen matices, aunque no nos gusten, aunque no las aceptemos. Tal vez ese “te amo” fue auténtico…pero “fue” y ya no es. El que alguien no te ame, como tú esperas, como a ti te hace falta, o como creas merecerlo no significa que no te ame. Con todo lo que puede, con las fuerzas que le nacen. El amor, es tan variado, tan distinto, como seres hay en el mundo. Cada día tienes una nueva mano, alguien reparte, si ve las cartas que da o no. Eso es irrelevante. Lo importante es lo que tú sepas hacer con lo que te ha tocado. Si entiendes el juego o no, a veces no muestras tus emociones por temor a ser descubierto o verte vulnerable. Es cuando te tornas en alguien, que aprende a fingir, alguien que se cree sus propias mentiras. Te sientes seguro detrás de tu risa falsa y ese “no siento emoción”…pero en cuanto te distraes, se cae la máscara. ¡Y mira!…te das cuenta que el calor del sol, no era tan malo como pensabas. Tal vez, pierdas una mano ¿y que? Aún queda mucho por jugar. No siempre es fácil, también entiendo el temor ha ser herido. Comprendo la falsedad y el cinismo de a quienes no les interesa si dañan, decepcionan o hieren. Es que sé, han sido decepcionados y heridos. Este mundo gira de modo que lo que nos hicieron es probable que lo repitamos. Pero no siempre tiene que ser de ese modo. Después de todo, es nuestro juego, son nuestras cartas. Nosotros escogemos como jugar con ellas.
No podemos escarbar en la mente del otro para ser como lo espera, nos toca mostrarnos como nos han dibujado y esperar que alguien sea la otra parte de ese rompecabezas, al que suelen llamar vida.
Cada noche, dices “ven”…cada noche alguien espera escuchar esa voz que lo llama. Y entre sueños y juegos con malas manos. Dormimos en ese mundo donde solo deseamos amar y ser amados.

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