Un mar que llora a la distancia, y la vida que borra una vez más lo que apenas comenzaba.
El amar no es suficiente, cuando de intentar se trata.
Cuando los temores nos asaltan por detrás, nos sofocan y confunden para abandonarnos con las manos vacías.
Y la bestia del pasado, abre esas heridas que creíamos cerradas.
Nuestros espacios menguan, el dolor se expande
Y como el mundo se desmorona, ya no nos es posible enamorarnos.
La sangre no brota, pero corre hacía el río.
Y aunque a cada día le basta su propio mal, el anterior aún ha dejado huellas que no nos permiten avanzar.
Un… “te quiero tanto”, olvidado y solitario se confunde en tu mar, para perderse en ese horizonte distante e infinito, imposible ya de alcanzar.
Se aprende en la mirada de quien nos ve con amor, lo que en toda una vida.
Reconozco en tu voz, eso que yo sé hallé tan solo alguna vez en una epifanía hoy distante.
Poco a poco tu nombre que se hace uno con el mío.
No preguntes si aún tengo algo que dar, solo toma lo que te ofrezco.
Temes, tiemblas, huyes.
Tal vez no lo sepas, ni yo lo sabía pero en el firmamento te buscaba, en el mar te esperaba y por las noches te soñaba.
Navegan hoy, tus temores y los míos.
Y es así, como sigues tú con tu camino y yo con el mío






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