Desaparezco entre el viento y me niego a ser yo.
¿Quién soy? ¿A quien ven cuando me miran? no ven estrellas, ni cielo, ni canción, no ven la roca (en la que no consigo convertirme) no ven una flor,ni un colibrí y menos un ruiseñor.
Ven una simple mujer, alguien que avanza con sus pies, dando pasos sencillos, un pie delante del otro como lo hacen todos los mortales.
¡Ah…comprendo…soy mortal!
No me elevo entre las nubes, y no puedo entre alas de ángeles volar. No me convierto en río, ni voy cada noche con la luna ha charlar.
¿Por qué no me ven?
¿Y no comprenden como el silencio cada noche, daña mis oídos, de tanto que en mí, se hace escuchar? Silencio que atormenta, silencio que rasguña las paredes de mis recuerdos.
Do encerrado un viejo amor, suelo guardar.
Entonces, recuerdos cobardes, logran escaparse. Y comprendo no te poseo, no eres mío ni yo tuya. Soy del pasado, de las noches en que en mi vida no estabas, y donde el amor solo era algo que imaginaba.
Los árboles murmuran a mis espaldas, los escucho, susurran, se burlan. Su viento es el que cubre mi rostro, y poco a poco lo hela. No consigo respirar. El aire es abundante. Pero no logro respirar.
Esta necesidad imperiosa, de la vida poder conquistar. Y no lo consigo. ¡No lo consigo!
Quiero volar, despegarme del absurdo de la tierra, y de sus manipuladoras formas…quiero dejar de ser. Este mundo me hastía, comprime mi cerebro, mi ser no se logra expandir. A veces no consigo llorar, o reír, no consigo olvidar, ni recordar, no consigo amar y u odiar. Simplemente…no lo consigo…
Asco me cusan los que se dejan llevar, los que se olvidan de sus sueños y entre mortales esclavizados a un reloj, se resignan a dormitar. Sin colores, ni risas, solo un triste caminar, y los veo conformarse con un simple lugar en el circulo de una vida que no eligieron.
Aún no consigo respirar.
Me elevo, alcanzo la altura donde la vista humana no llega, acreciento mis pulmones, hay oxígenos en ellos, pero aún así no logro sentir el aire… ¡por favor…necesito aire para vivir! estoy viva lo sé. Las lágrimas que caen por fin de mi, así me lo hacen sentir. Es cuando comienzo a descender, mis dos piernas hacen que avance. Mi cuerpo tiembla, mi boca sonríe, mis ojos (curiosos) todo lo observan, mi piel ansía sentir, y mi corazón latir. Nada más sucederá. “Tal vez hoy solo sobreviva”, pienso. Continúo avanzando…en realidad no sé a donde, si no hay lugar al que ir, ni a quien buscar, o esperar o con quien soñar. ¿Para qué continuar? unos pasos más, tal vez, más tarde, dé otros. Doy vuelta en una esquina cualquiera, en penumbras, como mi alma. La noche me copia, sin luz, ni siquiera artificial. Giro casi sin mirar, ¿para qué hacerlo? todo es igual, lo sé. Tropiezo con un cuerpo. Mientras levanto la vista lo voy recorriendo. Creo reconocerlo, de batallas de antaño, de sueños conquistados -¡hola!- dices mientras sonríes…
-¡hola, mi bien!- respondo- ¿Por qué te tardaste?
- No tarde- dices- tú te extraviaste.
Tomas mi mano, ahora tú me elevas. Consigo respirar, y al hacerlo ahora el aire no duele en el pecho mientras penetra en él. Sonrío…. por fin te hallé.
Aire para mis pulmones, vida para mi vida, alma de mi alma.
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