Nací siendo estrella. No sé por que, en realidad había deseado ser viento. Es más, recuerdo haberme presentado ante el gran creador y pedirle con toda humildad que me permitiera nacer como tal. Creí haber sido lo suficientemente clara y di por sentado que había sido bien aceptada mi petición. Grande fue mi sorpresa cuando he aquí…nazco, como una diminuta y quietecita estrella. Nada más lejano a lo que había solicitado. Cuando abrí mis ojos al verme por fin en éste mundo, lo primero que desee hacer fue correr. Me dije- despeinaré a los jóvenes, acariciaré a las niñas, besaré los labios de los enamorados- pero de pronto, me llené de espanto cuando me di cuenta, que no podía correr, ni besar, ni acariciar. Ni nada. Añoré lo que jamás había tenido.
Mis días transcurrían uno igual al otro, siempre inmóvil ahí, viendo como el resto de mis hermanas hablaban entre ellas, como se contaban historias de mundos que habían visto. Como un “deseo”, contaba lo que había realizado, como la “luna” hablaba de los enamorados que le cuentan sus secretos. en fin todos tenían grandes historias que contar, maravillosas hazañas que realizar, el “río”, contaba de las canciones que le habían dedicado, el “mar”, de las personas que en él navegaban, el “viento”, era el más feliz de todos. ¡ay…si yo fuera como él!...pensé.
Recorrería las montañas, descendería a los valles, me mecería en las copas de los árboles, conservaría las palabras que los poetas dicen con suave voz… ¡ay si fuera viento!
Y entonces algo sucedió, un susurro me aparto de mi letargo…un niño, en la noche, en medio de la nada.
Escuche su llanto y luego su voz.- eres mi estrella, mi amiga, para siempre, y un día mas…
No pude evitar estremecerme, por primera vez me iluminé, brillé tanto, que el pequeño dejó de llorar, y comenzó a reír.- dulce estrellita azul, no me dejes solo, permanece a mi lado, que no deseo crecer. Seré niño y seré tu amigo, si continuas brillando.
No sé que fue, si las palabras que él susurraba, o el que por fin, alguien me notara. Pero no pude evitar ser feliz. Ni recordé el viento, ni el mar, ni la montaña, ni la luna.
Es que todos saben, que hay una sola luna, que cambia su vestido y deja ver diferentes ángulos de su cara, pero siempre es solo una. Que el viento mas o menos recio, siempre es el mismo. Es parte de un solo viento. Que el mar nace y muere en el mismo lugar. Por que también es solo uno. Pero estrellas, esas, habemos muchas, y de todas, todas… éste pequeño me escogió a mí.
Desde entonces cada noche él sube al tejado, y yo, me esfuerzo por brillar.
Una vez ya no lo hizo, y la siguiente a esa, y luego paso una semana, mas tarde pasó un mes. Con el tiempo deje de esperarlo, mi brillo poco a poco se fue extinguiendo.
¡Me hacía tanta falta! todas las noches fueron vacías sin él.
Un ángel me dijo que era demasiado joven para comprender, que las almas (aunque se quieran) no logran vencer el paso del tiempo, ni las distancias.








El viento me hablaba de recuerdos de antaño, intentaba hacer que perdiera la memoria y olvidara las noches con aquel niño. Pero necesitaba de su voz, del calor que sus ojos me daban, y como su corazón hacía que yo brillara. Había entendido, que el propósito de haber sido creada, era para mitigar su soledad, para acompañarlo en su invierno.
Mis ojos se apagaban…mis hermanas intentaban hacerme brillar nuevamente, pero nada lo conseguía. Deseaba poder quedarme con él. Quería regresar al tiempo en donde veía el mundo a través de sus ojos y lograba sentir con su corazón. Ahora lo entendía, no era una simple estrellita, entre tantas, era su estrella y no estaba ahí quietecita. Recorría el mundo. Lograba verlo con su mirada, sentirlo en su piel, tocarlo con sus manos. Con él yo era todo, lo veía todo, lo sentía todo. Y ahora, ya no lo tenía frente a mí. No estaba cada noche sentado debajo del cielo oscuro viéndome de forma especial, como una luz única. Algo pasó en mí, algo que no creí fuera posible, algo que no había pasado antes. Un líquido frío comenzó recorrer, una gota solitaria, aislada y tonta, cayó al infinito. Podía sentir como esa gota congelaba lo que quedaba de vida en mí. No sabía bien, que me había dado vida, lo que me había hecho nacer, casi no recordaba los sueños que una vez hubieron en mí. El murmullo de las aves se escuchaba muy distante, puede observar como el viento dejaba de soplar, y poco a poco mientras cerraba mis ojos, podía seguir escuchando su voz.
-“pequeña”- decía… no podía evitar titilar, y el cielo nocturno se iluminaba, con su sonrisa, con su mirada. Y recuero como volaba a través del espacio en sus alas. Como ese niño era capaz de crear con su imaginación más mundos que el gran creador.
Mi voz se apaga, mi luz se mitiga, y casi no hay recuerdos en mi memoria. Me estoy apagando, otra gota de agua fría que siento me recorre, y éste dolor intenso, que no me deja. El viento empuja esta pequeña gota de agua que nació en mí, y la lleva al mar. Ahora ella es una mas entre tantas que lo han formado. Pero siempre será para te de mí.
Como yo lo seré de mi niño.
- “pequeña”- escucho que alguien susurra. “Es el viento”, pienso yo, “que me juega una mala pasada y me hace imaginar su voz”. Observo el infinito, que es a donde voy… ¿Cuándo una estrella muere a donde va? ¿Cuándo su luz se apaga, que ocupa su lugar?
Soñé con ser viento, y fui todo, fui mucho más…fui amor.
- pequeña…- creo que es él, no, ese no es mi niño, es un hombre, bello, hermoso, con una mirada que ilumina ésta noche triste, y una sonrisa que… ¿será posible? se parece tanto a mi niño. es…es él, regresó, no me olvidó, ya no tengo que buscarlo, ni esperarlo…es un hombre, y me recuerda…
-pequeña…no dejes de brillar, perdóname, no te olvidé solo…me perdí…


Nací siendo gota, en el inmenso mar…imaginen mi sorpresa cuando me vi siendo parte de toda esa masa de agua. No tenía individualidad como las estrellas, ni lograba moverme a mi voluntad como el viento…
Nací una noche que cuentan una estrella se apago. “no sabía que las estrellas se apagaban”, comencé a decir. Y también observé como nacía otra de mis hermanas, cuando un muchacho, viendo el cielo oscuro dejó que una de sus lágrimas fuera parte de mí.
-El amor a veces hace esas cosas, nos hace parte de todo, nos vuelve nada, y nos hace vivir y ver el mundo a través de los ojos de quien se ama- murmuraba un viejo pez-
“tonterías”- pensé- una estrella no ama.
- mar bello, ayúdame a soportar tanto dolor, dame consuelo, por que sin ella no podré vivir- lo escuché decir. era el hombre más bello, hermoso y con una mirada que iluminó esa noche.
Si fuera viento, lo besaría en la boca, (pensé) o si fuera estrella lo llenaría de luz, o siendo lluvia acariciaría su piel…pero no. Nada de eso…solo era una simple gota de mar.
Nací siendo gota de mar…pero yo, quería ser una estrella.

fin…
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