La noche no logra mitigar el dolor que el día cusa, sentir que somos nada ante las agujas del gran reloj de tiempo. Irracionales pensamientos esos que nos dicen que “podemos tener todo lo que soñamos”. No nos atrevemos a pensar lo que queremos, menos a imaginarlo, no lo pronunciamos en voz alta. Ya que conservamos la mera fantasía de poder alcanzarlo. Corremos asfixiándonos con tanto oxígeno y deseando que el tiempo corra a nuestro lado o por fin se detenga. No ocurre ni una cosa ni la otra. Somos ignorados, por las horas, vapuleados por los minutos y encerrados en la oscuridad, por el paso de lo que otros denominan “vida”. ¡Estúpida fantasía! esa en la que todos viven…me niego…esto no es para mí. Crearé una, que sea diferente, donde las manecillas se detenga justo en el instante en donde fuimos completamente perfectos, el uno para el otro. En ese minuto, donde nuestras almas por fin se unieron, y los siglos desaparecieron. Necesito creer, que de algo sirve respirar, que la inventiva que mi mente me da, tiene un propósito mayor, al de tan solo hacerme volar. Me resulta imprescindible saber si eres mi realidad, que estarás al final de cada uno de mis días, y al comienzo de mis mañanas. Que mi llanto no sea en vano, que no desaparezcas, como la arena entre mis manos. Algo de todo este universo, tiene que ser único y especial.- ¡que así sea! – grita el arlequín vendedor de sueños…no le queda ya, ni uno, en su bolsa…ni en mis manos, horas por vivir. Observo, permanezco en silencio esperando ver la hora avanzar. No llegas, y no parto. Todo es igual, menos nosotros, que ya, no nos pertenecemos más.
HOY


Intento desplazarme por la habitación que mengua a cada paso que doy.
Andando divago en el secreto que conserva mi alma, no soy, no existo, y la nada es mas que mi persona.
¿Por qué no logro comprenderlo? ¿Por qué no acepto la imagen, que se refleja en el espejo frente a mí?
Me dices que eres parte de éste ser que he creado, pero sé no es así…cada noche vuelo sola y mis alas se han quebrado por el peso de la inmensidad.
Arranco los jirones de mi piel, la suelto para que flote, junto a la hoja marchita que muere al llegar el otoño.
Impávida, miro con esos ojos que no logran ver dentro de éste ser, que se ahoga con su propio dolor. Observo y busco lo que nadie ve, lo que pocos saben que existe, lo que a nadie le importa. Veo un cuerpo, sangrando, marchito, lastimosamente sujetado a la vida.
Creo que no soy esa que se para frente a mi. Soy solo una ilusión de quien duerme en mi lugar, vana fantasía, la voz inmortal, de un cuerpo intangible. Me asfixio, no logro respirar, mera reacción dejar de inhalar para lograr pensar y dejar de pensar, para lograr sentir. Y aún así no conseguirlo. No ser lo que deseo, no verme como quiero, no sentir lo que anhelo, no soñar lo que retengo en mis manos…aún así…no soportar a esa que llaman con mi nombre. Ella ocupó el lugar que correspondía a mi alma, que se marchitó, se extinguió, dejo de ser.
Pero necesito que ambos corran y huyan, que escapen de los cuentos que no termino de narrar, de esos a los que no les he conseguido un buen final, que reclaman seguir en mi mente, crecer en mi corazón, vivir en la luz de ésta habitación,(que todavía mengua). Cuerpo, alma y mente se confabulan contra éste, mi existir, no se quieren entre sí, pero se unen. Comenzamos a respirar poco a poco, mi mente se ejercita en buenas inventivas, intenta recordar una vieja historia que una vez creyó interesante, pero que no logró, que yo escribiera, Está convencida que hoy tendrá mejor suerte y por fin escribiré lo que ella me dicta. Mi alma esta de acuerdo, siente morriña, de lo que una vez supo sería algo único, pero que no quise escuchar. Y mi cuerpo, respira, el oxigeno entra poco a poco en mi interior, pero puedo sentir que si inspira se llenan mis pulmones. Entre todos, hoy logramos vencer la soledad, ahuyentar a los demonios de la tristeza y mitigar el dolor que causa el no ser lo que otros ven y que no vean lo que en verdad soy.
ESTA ES OTRA BELLA MELODÍA QUE MI QUERIDO CRISITIAN ARAYA (FiFITO) CREÓ EN BASE A UNO DE MIS ESCRITOS... A MI ME EMOCIONÓ ESPERO LES PASE IGUAL...


Despertar como niños, jugar a volar, convertirnos en ángeles con alas de papel, llegar a donde nadie ha podido hacerlo. Donde no se atreven a llegar. Ahí nos encontramos cada vez, tú y yo. Junto a ese arroyo, con aguas de oro, respirando el aire que sabe dulce en el paladar y aún mas en el alma. Donde el fruto de los árboles, son de eso, que tanto deseas tener entre tus manos. Comenzamos a dar pasos, por el camino que no sabemos do nos llevará.
Y deseamos que no sea inútil el avanzar por él, nos guiamos por el sol descansamos bajo la sombra de la luna, comemos ilusión, y bebemos esperanzas. Lo gris de un día apagado nos perturba, nos agobia, nos intranquiliza. Tantos años batallando hicieron sensible a nuestra piel, y casi insoportable nuestro dolor. La voluntad de pertenecernos, convence a nuestro espíritu de proseguir. Y me quedo perdida en tus brazos, refugiada en tu cuerpo, escondida en tu mirada. Permanezco dormida a tu lado, sosteniendo tu mano mientras caminamos. Apagamos las quimeras y recorremos éste chiste de destino. Mi sombra avanza sin ti, aunque no imagino una vida en donde no te encuentre a mi vera.
Palabras redundantes de algo que ya sabes, sientes, imaginas, olfateas, presientes y comprendes. Nuevamente, esperar, tardar, avanzar, caminar, soñar, alcanzar, realizar, permanecer. Nuevamente tú otra vez yo. Y siempre, siempre…nosotros. Te busco en el vacío, cuando me falta tu presencia… paradójicamente la hallo, en la nada, en el silencio, en la oscuridad, te hallo fuera de mis brazos, lejos de mi piel, perdido en un beso. Siento frío, me falta tu abrigo…pero eso, ya lo sabe, es que todas las veces, comprendes todo de mí, aunque yo, no logre leerte, ni encontrarte, ni estar por las noches sosteniendo tu mano, o abrigando tu cuerpo. Pero finjo saber, que sé como colmarte, llenarte, cuidarte. Aunque ambos sabemos, es viceversa.


Descubro quien eres, mi sombra, mi luz, el camino concluido sin piedras en él.
Me encuentro al final del arco iris, soy yo, pero distinta, soy como tú. Como la mejor parte de mi misma. Logro verme, puedo descubrirme, consigo compartir contigo la imagen que se refleja, logramos ser amigos confidentes, amantes apasionados, viajeros inagotables. Niños para poder correr, jugar y compartir fantasías de amor, que de tanto desearlas llegan a ser casi pecado.
Pero aún sigo siendo la mitad de lo que una vez fui, de lo que en realidad deseo ser. Emergemos como un atardecer que ha quedado sin nacer, como una melodía a medio tocar o un poema sin concluir.
Participamos en el encuentro de almas que pretenden ser cielo, y vuelan a través de seres, que saben que las palabras tienen vida y que los sueños, son para hacerlos realidad. Y entonces lo comprendemos, jugamos a realizarlos, pero no logramos alcanzarlos. Nos fundimos en la fantasía, de un universo que cabe en un grano de arena y entre tantos, ese pequeño mundo, se nos escurre de entre las manos, sin que nosotros lo percibamos.
Nos alejamos como un suspiro, y navegamos sobre la pluma que el fénix perdió, al intentar renacer. Nos unimos en dos lenguas, mientras que nuestros cuerpos convulsionan al convertirnos en uno, como jamás debimos dejar de serlo.
Soy el aroma de tu rosa, su tallo sin espinas. La mano que enjuga tus lágrimas y el viento que el dolor de ti aleja. Soy la sonrisa que en tu rostro se dibuja.
La noche perfecta llega a su fin, te beso, aún duermes. El sol me despierta, te veo a mi lado, aun sueñas.






Esta melodía ha sido creada por un amigo (Cristian Araya), inspirada en uno de mis cuentos "NACÍ SIENDO ESTRELLA"...espero les guste.


Despierto ante el sonido de esa música que presiento se puso el mar a entonar para mí.
Y escucho el susurro de una voz a lo lejos…que llama pero no pronuncia mi nombre, que llora pero no presiente que lo veo, que suspira por un amor y no comprende que existo. Se mezclan en un charco de dolor sus lágrimas y las mías…pero él, no sabe enjugar mi llanto, mientras el viento fingiendo ser parte de mis manos acarician su rostro.
Descubro con asombro que esa melodía que desde antaño en mis sueños oía, es interpretada por los latidos de su corazón. Amaneceres clementes que le llevan notas en un pétalo, de esa flor que se marchito al nacer. La estrella que en mil pedazos estalla dejando un vacío imposible de llenar, envuelve su mirada en un frío que me agobia. Murmura unos versos que intento descifrar, pero él no entiende de palabras, ni de calor. Solo conoce de ausencias, de sonidos vanos y tristes "adiós". ¡Pobre hombre queriendo ser niño, triste niño que no se ha enterado que ya es un hombre! Llega la luna, suena una vez mas el canto de un triste violín…es hora de partir, y él…aún no se ha dado cuenta, que lo que tanto esperaba, ya había llegado.


Escucho el sonido de tu voz en las noches oscuras. Llena tu perfume, de paz mi alma.
Despierto necesitando el calor junto a mí, al levantarme te busco, en las plazas y en los rostros de las personas que pasan por las calles. Extiendo las alas que una vez me fueron otorgadas. ¡Temo no poder encontrarte! la confusión nubla mi razón, me elevo en tus recuerdos, y llevo tu corazón en el mío y tu amor en mi piel. Llego a lo mas alto… ¿cuándo te hallaré? ¿Cuándo te harás realidad en mi, o de una vez por fin desaparecerás? me detengo en lo que es la inmensidad de mi estructura, llevándote en mi ser. Nacer para descubrir que no eres real. El axioma de un ente que es dos, cuando en realidad debería ser uno. Sujeto esa ilusión que concluyó y la llevo conmigo, se funde con la luz del sol mientras me extingo poco a poco. Caen las horas, y junto con ellas las plumas que dejan de flotar, se apaga tu música, dejo de escuchar, la melodía que me extasiaba, con la que podía ir mas allá de ésta quimera en la que se ha convertido mi vida. El aire puede envolverme como no logran hacerlo tus brazos, el temor se apodera de mí, invisibles átomos que me hacen existir, dentro de la nada de tus sueños. Necesito escucharte, verte, tocarte, sentirte y hacerte tangible. Escribo tu nombre en la arena intentando poseerte, el viento sopla, llega una ola y desde donde estoy puedo ver como desapareces. Y ahora me quedo vacía. ¡Cómo duele ser nada!

Guardo en un viejo bolso, un manojo de ilusiones, que hace mucho tiempo recogí.
Conservo también un sueño marchito, que no alcancé a realizar.
Mi bolso es bordado con letras de cristal y guarda las lágrimas que supe una vez dejar escapar. Las acomodo junto con algún bello recuerdo, con el sonido de una melodía que hablaba de amor. Puedo encontrar en él, algunas horas, con las que no supe que hacer y tengo también un poco de soledad que alguien perdió, pero que por alguna razón, jamás reclamó. Llevo algunos silencios y algo de dolor. Por supuesto nunca deseche deseos que no se realizaron, ni esas risas que aún suelen hacer eco, si permanezco en silencio. Te guardo una vieja carta, escrita en un papel que ya esta muy amarillo y cuya letra es poco visible, pero tiene tantas palabras en ellas, que me fue imposible destruirla. Llevo sobre mis hombros el sonido del canto que no terminó y conservo el final de esa historia que aún no concluyó. Retengo en mis manos notas que nadie ejecutó y en mis ojos la mirada de ese amor que fracasó. Murmullos que me llevan a ti, y navego junto a la sombra de lo que una vez amé. Guardo arco iris, en éste bolso, que me embruja y me hace ser, la hacedora de sueños, la arquitecta de un mundo perfecto, la constructora de amores imposibles. La capitana de barco sin timón y un corazón sin pasión. Mueren las estrellas cuando nace el sol, y muere un amor cuando se dice adiós.
Voy con mi bolso, intento llegar a ti, no me retiene tu aliento, ni me conserva tu calor. Es cuando me convierto en tangible y me veo tal cual soy, cayendo al vacío. Me rompo, me destruyo, tú no eres quien creí y yo no estoy junto a ti.



El amor es eterno mientras perciba el sonido de la voz de mí amado, en tanto que se aceleré mi corazón, tan solo al pensarlo, es eterno, si me hallo en su mirada y me descubro en su sonrisa. si cada pequeño gesto suyo, sigue sorprendiéndome, el amor es duradero siempre que las horas se le hagan eternas en mi ausencia y veloces a mi lado. El amor perdura si percibo que su perfume, trae a mí su imagen, su imagen me da su presencia, su presencia me llene de su calor y su calor hace estremecer a mi piel. Entonces descubro…que él, es el amor.


Te amo, y es el aire que se consume con cada nota que de tu aliento respiro, el que me da vida.
Te amo, y es durante el parto del sol que estalla mi corazón, se estremece mi piel al roce de tu voz y sin comenzar a razonar, sin un dejo de duda en mí, puedo con certeza decir que puede hades en sus brazos albergarme y hago un trato con él. Tu amor, a cambio de mi alma...algo justo, si me da el tesoro que tanto añoro...el destino se confabula y pone trampas que nos ciegan el corazón, y apagan como la llama de una vela poco a poco nuestra voz. El big bag del alma, la creación de un solo cuerpo, que desde el principio se consume de pasión...noches bajo el rocío, danzas bajo el encanto de una luna, que de tristeza lloró y su llanto un nuevo mar creó, uno de cristal donde van las almas a mitigar la angustia de haber obtenido lo que mas deseaban, justo cuando el aliento; de ellas escapaba...alargarse, como el tiempo en la vida del recién nacido, agrandarse como un día de verano, desearlo como el amante a la boca de su enamorada y aún así, no tocarlo, no alcanzarlo. Elegir el camino, de sombras, ese que nos llena de temor, pero es, el que en tu interior, algo dice, te lleva a tu destino. Y repetir, con el último suspiro…hoy también…te amo.


Descubro que lo que nace, de una flor es eterno. Lo que muere en mi, ha sido
duradero, el viento perdura y en él mis palabras, que viajan en el tiempo, permanecerán, en el latido de los corazones de quienes lo perciban.
Descubro, que el nacimiento de una sonrisa es eterno. En cada mirada, habitan suspiros, y en ellos, esperanzas. Las esperanzas son aromas que nos regala el alma…entonces en cada ser, esta la eternidad.
Y la eternidad esta en cada flor.


Los silencios que mis palabras pronuncian son custodiados por el latido de su corazón.
Lo busco, lo encuentro, lo veo, lo percibo.
Como esclavo de una noche interminable, custodio de un alma solitaria.
Esas batallas que en el principio los ángeles ganaban, y los hombres solo imaginaban.
Ahora él, es quien esta en medio de ellas. Peleando por lo que no es, por lo que tal vez no será.
Un corazón, una mujer, un cuerpo, un amor.
Y la pasión que no se mitiga, ni con noches enteras alimentándola. Mudas observadoras las horas que no se detienen. El sonido de espadas, confundidas con lenguas entrelazadas en besos que queman y consumen el aliento, de quienes son participes de un sueño que se vive a través de una fría ventana. Pantallas que consumen el pasado y el presente de lo que hay en ti. De que lo vive en mí. Y saber que el amor, es eterno, mientras dure un suspiro. Comprender que eres quien se halla en medio del infierno, que arde en éste mundo que hemos creado tú y yo. Y sentir que el amor me consume, mientras de pie, pelas por algo que ya no existe.


El viento me abraza, recorre mi piel, acaricia mi rostro, besa mis labios y enreda mis sueños, el viento recorre mi ser, enjuga mis lágrimas, expande mi voz, escucha mi corazón y lucha contra mi soledad. El viento duerme junto a mi, entona canciones únicas, alivia mi alma...lo que nadie logró hacer, lo consigue el viento una y otra vez .El viento sabe de amor, pero mas que nada sabe de dolor, el viento se convierte en mí y yo, soy él, que recorro el mundo consolando sin ser vista, sin ser acariciada, sin ser sentida. Entonces voy entre el aire a donde nadie más logra llegar. Hasta donde está el último sueño, donde nace la caricia más sincera, donde se da el beso más dulce y se siente el amor tan cálido, que consigue quemar las palabras, donde la verdad, va de la mano con una sonrisa y donde el llanto es solo de dicha. Donde el abandono no existe, ni la desilusión, ni el adiós. Donde el amor es un velero, que tiene su rumbo bien trazado, donde no duele el ser. Y un amanecer es una nueva oportunidad, para conseguir amar. Es el viento sabio amante, que besa mi boca y acaricia mi piel. Es el viento amigo fiel, que seca mi llanto y abraza fuerte mi cuerpo. Es el viento, mi compañero nocturno que ahuyenta a la nada. Y la nada de mi vida, es corpórea con cada nuevo día.


-¿Que es ese silencio?
-Tu ausencia.
- ¿Por qué no hay luz en tu mirada?
- La apagó tu indiferencia.
-¿Qué es eso frío que late en ti?
- El corazón roto que dejaste en mí.
-¿Por qué eres así?
-Soy el resultado de lo que tú has hecho.
-¿Es que acaso no sabes perdonar?
- Sí…y también olvidar.






El niño despertaba, y como siempre llamaba a su madre. Al llegar junto al pequeño con suabe voz le preguntaba que ocurría. Y él respondía- ¡el mar viene por mí, me hará daño!- y lloraba. La mujer muy serena (como suelen ser las mamás) acariciaba su cabello, besaba su mejilla. Y luego respondía…- solo ha sido un sueño mi niño lindo. EL mar no te haría daño, él te arrulla, te mece en sus olas como mis brazos suelen hacerlo, te canta canciones que hablan de viejas leyendas… como lo hago para que duermas, y te trae regalos de seres que habitan en él…como lo hago en tu cumpleaños. Si lo miras con atención seguro descubrirás tus sueños, y verás que todos y cada uno de ellos son tan bellos como tú. Entonces el niño sonreía, se acomodaba en los brazos femeninos cerraba poco a poco los ojos y mientras se iba quedando dormido, volvió a decir…- mamá que bueno, ¡el mar viene por mi!-





Deseaba regresar al día en que lo había conocido. Intentaba pensar, en si daría nuevamente los mismos pasos.
Acomodó su chaqueta, abrochó todos los botones uno por uno muy despacio, al llegar al último, solo respiró profundo y continúo su marcha.
Pensándolo bien, entendía que todo debía suceder tal como había pasado. Por que… mordió su labio inferior y bajo la vista, se sonrojó como si alguien la estuviera observando. Miró a ambos lados, pero nadie. Todos estaban demasiados ocupados en sus propios pensamientos, como para fijarse en su rostro.
- para toda la vida a tu lado quiero estar, para amarte cada día hasta la eternidad- ¡ja!- dejó escapar la risa en seco. sin más. Solo eso. “¡que fácil se dicen a veces algunas palabras! pensó. Cruzó la calle, no vio el automóvil que casi la atropellaba, pero su bocina la despertó de sus pensamientos. Colocó las manos en los bolsillos y al respirar profundo subió los hombros. Esas palabras aún sonaban en su mente. “para toda la vida”
¿Cuánto es para toda la vida?- en su caso, unos pocos años. Sopló el viento. ¡que bueno!Ese frío en su cara, la relajó. Cuando el “para siempre”, llegó a su fin, creyó que su vida también había acabado. ¡Que equivocada estaba! Sí, hubo momentos difíciles, noches interminables y días en donde odiaba la luz del sol.
Ahora sonreía…tanto que sintió como sus mejillas comenzaban a dolerle.
En un momento la noche llegó a su fin, y la luz del día ya no le causaba dolor. Su alma parecía haber quedado en estado de suspensión. No lograba sentir ni frío ni calor, alegría o dolor. No conseguia sentir. Y creyó que esa sensación sería duradera. Temió no volver a ser feliz. Y que él se hubiera llevado... toda su vida.
Cruzó la plaza tan rápido que parecía que alguien la perseguía. Pero no había nadie detrás de ella. Pero si deseaba llegar con locura a alguna parte.
Se paró frente a un gran portal, aún sonreía. El salón era enorme y lleno de gente. Entre tantos rostros visualizó a uno. Se reflejó en su mirada, y respondió a la sonrisa femenina, con mueca en su rostro, que la llenó de paz. Ambos se sonreían, se contemplaban y se reflejaba uno en los ojos del otro. El hombre se abrió paso hacia ella, las personas parecían desaparecer a su alrededor. Bastó con estar de pie uno frente al otro, para que se juntaran sus manos. - ¡Apareciste amor!- dijo él.
-¡Apareciste tú!- respondió mientras lo besaba en la boca, luego se pegó a su cuerpo y soltó un suspiro muy profundo, rodeándolo por el cuello con sus brazos.
Sonrió, intentó ver por completo su rostro, lo recorrió con su mano, subió por su frente, llevó con sus dedos su cabello hacia atrás, descendió por la mejilla y permaneció unos segundos en los hoyuelos que se le forman cuando sonríe. Vio el brillo de sus ojos… “definitivamente, si para llegar a él, debo pasar nuevamente todo lo que viví, con gusto firmo donde halla que hacerlo”- pensó.
- te amo- le susurró al oído-
- no más que yo, mi vida.- decía mientras recorría el cuello femenino con sus labios. Entrelazaron sus manos y tomaron asiento entre el gentío. Nadie noto el amor que había entre ellos. Como él acomodaba el cabello de ella para que cayera detrás de sus hombros. O como la mano femenina limpiaba una pelusa del suéter masculino. Y la música comenzó a sonar, reclinó su cabeza y se dejó transportar. A donde era feliz, donde estuviera con quien estaba sentado ahora a su lado.



Consumida soy por el afán de llegar a ti. El deseo es tan intenso que comienzo a transmutar. No consigo definir con claridad en que me voy convirtiendo o como detener el proceso. Poco a poco veo que mis manos desaparecen, mi cuerpo comienza a deformarse como si fuera yo, el peor de los monstruos. Me doy cuenta, estoy dejando de ser, mi ropa cae al suelo, vacía por completo. Creo que ya no debo sentir, pensar, razonar, o lograr comunicarme. Lo raro es que continúo pensando en ti, y mi razonamiento hace que medite en, “quien escribirá las palabras que tú deseas leer”. Si ya no tengo manos… ¿Cómo lo haré? y creo que tampoco tengo voz, pruebo en decir una palabra, la primera que viene a mi mente… “tu nombre”. Pero no, ningún sonido sale de lo que creo es mi garganta. No podré hablarte. ¡Cielos! ¿Qué pensará? ¿Qué lo olvidé acaso? no. sabe que eso ni en la eternidad pasará. Intento trasladarme, al parecer lo consigo. Ya que el sitio, comienza a cambiar, no hay árboles, ni arena, no escucho el murmullo del mar. Solo unos chuchos que al parecer ladran a lo que soy yo. Deseo llorar, pero no siento que eso ocurra, tengo miedo. Y una enorme angustia en lo que una vez fue mi pecho. Esta nueva forma sea cual sea, aún siente, tal como recuerdo haber sentido muchas veces. Me hubiera gustado ser algo, o alguien que no sintiera tristeza o dolor. ¿Es que éstos sentimientos no los quitaré jamás de mi?
Al parecer estoy llegando a lo más alto del cielo, no siento frío ni tengo dificultades para respirar, al contrario, todo esta calmo por aquí arriba. El viento es como una suave brisa, las estrellas brillan tanto que parece puedo tocarlas. “te las llevaré”- pienso, y deseo alcanzar una. Pero entonces comienzo a caer precipitosamente, no logro detenerme. No siento absolutamente nada, no hay miedo, solo angustia. ¿Quién le hablará de mí? ¿Quién le escribirá? ¿Cómo sabrá que deje de existir? sigo cayendo, no logro que esto pare, veo una ciudad, edificios por todas partes, temo que me estrellaré contra uno de ellos. Pero el paisaje cambia nuevamente, ahora son casas, hay luces en las calles, aquí también es de noche. ¡Que alguien detenga esto, por favor! pero, continúo mi marcha, no sé que pasa. Atravieso un techo…lo bueno es que no dolió, y poco a poco comienza a menguar la caída. Creo reconocer el lugar… pero, aún no logro saber donde estoy o que soy. Finalmente, logro sentir un perfume, un olor que me es familiar, un aroma que te pertenece. Entonces me doy cuenta, de alguna manera mi pensamiento me trajo hasta ti, pero aún no comprendo en que me he convertido. Me acerco hasta donde estas. Al parecer no me ves, ni me sentís… ¡ay mi bien!... ¡que bello eres! puedo verte, deseo tocarte, acariciarte, besarte. Necesito acercarme más a ti…un poco más…pero el impulso, es muy fuerte, nuevamente la velocidad se acrecienta. No puedo detenerme. ¿Y ahora? todo esta oscuro, no estas. No. No estas. ¿Qué paso? se enciende una luz. Estoy en la nada, pero comienza a moverse. Veo como de lo que se supone es el suelo, nacen rocas, y lo que es el cielo ahora es de múltiples colores. Puedo ver un mar de cristal más allá, aves de todos los colores y como poco a poco comienza a hacerse visible una isla flotante…de la nada aparecen piratas jugando como niños. Comienzo a reír, no puedo evitarlo, la risa me invade por completo.- ven pequeña, vamos a jugar- dices. Ahora puedes verme, y me hablas, mientras estiras tu mano para que yo la tome, tu rostro es bello, aún con el ojo de vidrio. Y continúas flotando aunque no sé como lo consigues con tu pesada pata de palo. Eres casi como te recuerdo, como siempre te he imaginado. Creo que aún no puedo hablar así que intento razonar que tengo una mano, la cual tomará la tuya. Y así sucede. Me llevas a tu isla flotante, mientras ascendemos, puedo ver un mundo maravilloso, lleno de juegos y dulces, de campos verdes flotantes y agua brillante. Todo es risa, aún los perros logran volar, por lo que estoy viendo, es el lugar en el que todos son felices. Sonrío mientras te observo y al hacerlo también lo haces. Ahora comprendo…me convertí en parte de tus sueños.




Hola amor…

A veces tengo un contra punto entre la realidad y la fantasía (algo lógico según dicen).
Hoy es una noche rara de primavera, puedo ver algunas estrellas brillar como pocas veces lo he visto. Sin contemplar demasiado el tiempo, comencé a dar pasos de seguridad, necesitaba pensar, razonar. (No siempre se consigue el resultado que uno espera, con los experimentos ya realizados)
Se puede percibir paz al caminar bajo la luz de la luna, sus rayos me recuerdan a esa leyenda de Bécquer que tanto me gusta. Y pienso, como lo hace su personaje principal, si el amor, y todo lo que uno cree como real, no es solo, “un rayo de luna”, una simple invención de nuestra mente, fruto del deseo de encontrar “eso”, que tanto anhelamos, añoramos y soñamos. Corremos tras él, desesperados, intentando alcanzarlo, deseando que sea real, imaginando que por fin todo lo que hemos imaginado y aguardado para nuestras vidas, será alcanzado por el esfuerzo de nuestro ser. Al correr y esperar durante noches enteras, como deseando atrapar en nuestras manos un suspiro, en un momento descubrimos, que nada de ello ha sido real. Entonces nuestra felicidad parece esfumarse, como lo hace un nombre escrito en la arena junto al mar. Permanece un segundo, y es visible, para todo aquel que coincida, en el segundo antes de ser borrado por agua. Y entonces, ni un rastro. Nada dice que una vez en ese sitio hubo algo. Solo nuestros ojos han sido testigos de su existencia. Así como solo nuestro corazón es testito (a veces) de lo que una vez sintió, nuestra alma es la que sabe de la espera (de eso que aún no llega) y nuestro ser, el receptor de mañanas frías y madrugadas eternas. Se alberga en un cuerpo herido, cansado, dormido, encadenado a una vida que no esperaba, ni quería. Pero que continúa en movimiento, escuchando y viendo el mundo que le ha tocado transitar.
¿Cuándo regresará ese nombre que había escrito junto al mar? ¿Dónde se ha perdido? ¿Estarás esperando? ¿Aún tienes las historias de tu pasado en tu camino, o tan solo aguardas el futuro?
Es importante no cerrar la mente y menos el corazón, por que solo así, aunque jamás me hayas visto, podrás escuchar mi voz, y aunque no imagines como soy, verás mi rostro en tus sueños. Con seguridad, solo tu alma, besará mi boca y tu ser, acariciará mi cuerpo, solo si puedes creer, que en ésta vida, se ama solo una vez. El amor, no es tangible, no es perceptible a la vista o al tacto. Pero es tan cierto como el sol, o ésta luna que hoy me hace compañía. Podrás sentirlo en tus manos, cuando se encuentren con las mías. Tal vez has tenido amores ¿Quién no? solo olvídalos, lo que un día fue, no tiene sentido hoy. Solo son parte del sendero que debías aprender a transitar. Para llegar a tu destino, y que converjamos en lo que una vez, tanto soñamos, deseamos y sentimos como real en nuestro interior.
¡Tengo tanto para darte! ¡Tantas caricias que conservo para ti!...historias que aun no narro, estrellas que he guardado en una viejo baúl, miles de secretos, besos inagotables, abrazos colmados de calor he infinitos momentos de pasión.
¡He soñado tantas veces, con escuchar ésa melodía que suena en mí, desde que tengo memoria!...y aún nada.
Debí decirte que hace unos días encontré una flor, que entre toda la hierba, ella se lucía. Todo lo que la rodeaba era marchito, sin luz. En cambio la pequeña, era lo más erguido, su color amarillo la hacía única, tan perceptible a los ojos de quien deseara deleitarse viéndola, que no puede controlar mi deseo de poseerla. Y la corte. Si. Cometí un acto tan cruel, arrancarla de su hábitat, desarraigarla, llevarla a la oscuridad que es mi vida.
Me pregunto si eso no es eso lo que hacen con nosotros esas sensaciones que confundimos con amor. Nos arrancan del sitio donde teníamos vida, donde al parecer éramos únicos. ¡Somos tan ingenuos! nos entusiasmamos con lo que brilla, entre tanta oscuridad, y solo nos transporta a lo mas negro de nuestra alma.
Es que lo oscuro no existe por si solo, existe, por que no hay luz. La luminosidad, es real. No necesita ser creada. Así como la soledad, solo es falta compañía, de una mano que te sostenga, de un cuerpo que te abrigue. El amor, siempre esta, no es necesario que sea creado, ha nacido junto con nosotros. Solo hace falta que algo lo despierte.
Tengo el presentimiento…de que mi amor, dormirá para siempre…y un día mas.



Soy esto…

Una flor marchita, un precipicio, un dolor sin sentido.
Unos ojos sin mirada, un rostro sin sonrisa.
Un destino sin camino, un sol sin brillo.
Una luna sin romance, una canción sin música.
Un libro sin historias, un corazón sin latidos.
Una escritora sin emociones, un poema sin inspiración.

Soy…

Quien busca y jamás halla.
Y en medio de la nada se llena de vacío.
Lo que escuchas, buscas y anhelas pero nunca ves.
Lo que en silencio refugias en tu interior, y hace que éste sienta.
Tu secreto mejor guardado, lo que siempre has amado, pero a nadie, se lo has confesado.
Un sueño, una inventiva, una quimera pasajera.
Una voz sin cara, un nombre sin dueña, un cuerpo sin alma.
Un pecado, un castigo, un infierno sin testigos.
Un cielo inexistente, una paradoja sin tiempo.

Una vez fui…

Niña.
Un canto de alegría, una risa contagiosa, una ilusión compartida.
Una pequeña estrella, una estatua encantada, viento, roca, flor amarilla, río, árbol y hasta una vez, fui nube.
Danza entre las llamas, ola en medio del mar, beso de los enamorados.
Un espejo que se quebró, un mundo paralelo que desapareció.
Los hoyuelos en sus mejillas, el suspiro que se le escapa cuando la ausencia siente.
La felicidad que en sus dedos retiene, su mejor cuento, su más dulce melodía.

Deseo ser…

Tu vida, tu realidad.
La mejor sensación que pueda llegar ha sentir tu piel.
La delicia en tus labios, el sosiego de tu alma, la paz de tu espíritu.
Tu mejor compañera, la más intima de tus confidentes, tu mejor amante, tu amiga constante.
Con la que compartas alegrías y quien mitigue tu dolor.
Tú rosa sin espinas, tu instrumento más armonioso, del que consigas el mejor sonido.
Las huellas que se marcan junto a las tuyas, el calor que sientes a tu lado por las mañanas.
Quien mitiga tu sed, y alimenta tu cuerpo.
Quien satisface tu deseo, y enorgullece a tu ser.
El último susurro que oyes por la noche y lo primero que necesitas al llegar el alba.


Seré…

Una lágrima, un olvido.
Lo que en un descuido perdiste.
Lo que tal vez en alguna ocasión nombres.
Una simple palabra de amor, un poema sin final.
Una historia que no narrarás.
Una gota de sal entre tantas que hay en el mar, un diminuto grano de arena.
Un segundo en el inmenso tiempo, que no repetirás.
Lo que creíste real, pero jamás fue, lo que dejaste partir sin luchar.
Un navío sin tripulación, un mapa cuyo destino no supiste encontrar.
Un laúd sin concertista, una vihuela que no volverás a tocar.
Una justa sin contendientes y de la cual te perdiste su final.
Seré nada, un nombre sin rostro, unas palabras sin cuerpo, una voz sin alma.
Esa que ama, pero sin ser amada.
La que habla sin ser escuchada.
La que ven pero no miran.
Simplemente deseo ser lo que no soy, y seré, lo que no deseo ser.