Despierto ante el sonido de esa música que presiento se puso el mar a entonar para mí.
Y escucho el susurro de una voz a lo lejos…que llama pero no pronuncia mi nombre, que llora pero no presiente que lo veo, que suspira por un amor y no comprende que existo. Se mezclan en un charco de dolor sus lágrimas y las mías…pero él, no sabe enjugar mi llanto, mientras el viento fingiendo ser parte de mis manos acarician su rostro.
Descubro con asombro que esa melodía que desde antaño en mis sueños oía, es interpretada por los latidos de su corazón. Amaneceres clementes que le llevan notas en un pétalo, de esa flor que se marchito al nacer. La estrella que en mil pedazos estalla dejando un vacío imposible de llenar, envuelve su mirada en un frío que me agobia. Murmura unos versos que intento descifrar, pero él no entiende de palabras, ni de calor. Solo conoce de ausencias, de sonidos vanos y tristes "adiós". ¡Pobre hombre queriendo ser niño, triste niño que no se ha enterado que ya es un hombre! Llega la luna, suena una vez mas el canto de un triste violín…es hora de partir, y él…aún no se ha dado cuenta, que lo que tanto esperaba, ya había llegado.
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2 Responses
  1. Anónimo Says:

    muy bonito..eres un cielo


  2. Anónimo Says:

    eres un cielo en la penunbra..desde vigo.


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