30/11/2011


Tengo un desierto en la palma de la mano, un grano de tiempo en el corazón y una oscuridad en mis ojos. Vaga un alma vestida de fantasma entre artilugios del destino y átomos de la nada. Me descubro en tu mirada en la que nazco mitigando la distancia y evadiendo lo que algunos llaman destino. Eres el sueño que deseo observar mientras duermo y la ola en la que me gusta viajar al sentir que te pierdo. La yaga que arde en el corazón es la que me obliga a olvidar el color azul del mar que en tus ojos puedo ver. Conducimos sin tener mapa, buscando solo el camino que me lleve a ti. Diálogos afables, de escenas aprobadas por el “qué dirán”. Todo lo que he soñado se ha hecho realidad en ti. Las huellas que la vida ha dejado en tu alma ojala las pudiera borrar con uno de mis mas cálidos besos, la mas tierna de mis caricias, el gemido que de mi alma nazca, el temblar de mi cuerpo bajo el tuyo, un suspiro o con una de mis lágrimas… pero borrarlas todas. No puedo olvidar que estoy atrapada en tu propio corazón, y que en el mío habitas tú. Te he buscado en un millón de estrellas y siempre has estado a mi lado. Eres justo lo que quiero, en el tiempo y lugar equivocado. Inspiras las leyendas de lo que es perfecto, peleas por lo que crees y creas lo que sueñas. Marcas espacioso mi sendero, el que atravieso sobre espinas para llegar a tu boca. Duele el alma al brillo de la primera estrella y me quedo sin aliento, por entregártelo, en mi último suspiro. Es tu rostro lo que recorren mis ojos cerrados y en mi memoria guardo cada uno de tus surcos, me pierdo en tus labios, se confunde mi lengua con la tuya y tus manos se pierden en mi piel. En tu llanto me sumerjo en el infierno, en tu agonía muero, en tu dolor se marchita mi ser. Eres lo que siempre, busqué lo que por fin hallé… justo eso, que no logro hacer sonreír, lo que se desvanece entre la niebla que se esparce sobre una ruta solitaria.


30/11/2011



Se escapa un último suspiro, al amor que de tu voz nace. Y cae una lágrima tras otra, al llanto que de tus pupilas mi ser hizo verter. ¿Qué soy sin ti? Lo mismo que era antes de hallarte…solo una historia sin final, una flor en la arena, una melodía sin músico. No hay más, sin ti no hay más. Noches de luna llena ya no, estrellas en el firmamento, ni atardeceres de la mano. No quedan mas, palabras de amor que suelen acariciar sin que deban los dedos la piel rozar. No encontrarán, la paz en tu voz, el latir de un corazón en sueños de mañanas sin final. No quedan ya, primaveras con olor a jazmín. No veo, colores en el firmamento, ni otoños con hojas de oro, no hay un día luego de otro. No despierto al encontrar tu calidez junto a mí, ni se pierden mis besos en ti. El tiempo pasa y en tu memoria no hay un rastro de cómo era yo. Suenan viejas voces que confundes sin hallar la que una vez me perteneció. No ves las luces de mi mirada que se apagan al verte partir











Por qué será que el tiempo cambia los sentimientos?Una vez amé…lo recuerdo bien y estoy segura, fue amor.Y se confunden en el vaivén la oscuridad de la noche con el bullicio ensordecedor de un furioso mar. Es cuando lo infinito alcanza su máximo esplendor para desaparecer como algo que jamás fue.Esperar una sonrisa, cuando es el llanto lo único que acude. El árbol marchito del amor y la brisa fresca de verano que trae la paz (¡bendito sea!) que el tiempo en nuestros corazones siembra. Cosechar olvido y preparase para renacer a un nuevo sueño sostener con firmeza un ramillete de esperanzas. La hora justa en que nos descubrimos nuevamente en la imagen que está de pie frente a nosotros. En ese espejo cómplice, de lo que fue y ya no es. Juegan como niños caprichosos, la lejanía, el adiós y la no memoria. Ahora soy sin ti, soy el principio que ha perdido su final, un cóncavo sin su convexo. Soy la serenidad de una mañana de verano y la brisa en una tarde de calor. Deja el olvido un vacío, que suele el reloj llenar. Campanas que anuncian …el principio de un final.




24/11/2011



Voy a cambiar el mundo, destruiré mitos y construiré donde los demás derribaron.Sembraré en el desierto y respiraré donde no haya oxigeno.Comenzaré por ti, cambiaré tu sentir para que logres verme, combatiré tus temores y alumbraré en la oscuridad de tus noches. Flotará mi isla sobre el cielo gris, y saldrá el sol junto con la luna. Nadie sabrá lo que es el dolor, ni habrá llanto de soledad. La maldad será solo una palabra cuyo significado nadie recuerde. Será fácil amar a la distancia y todos sentirán que no hay tiempo, si te entregas con el corazón. Evolucionará el universo, tanto que todo cabrá en un grano de arena, la nada será atrapada en tus manos y el vacío colmado de amor. Volaremos sin alas, soñaremos las realidades y lo imposible será inexistente.Que sea lo que deba ser, pero decidido está…voy a cambiar el mundo.









Cuándo fue la primera vez que le dije “te amo?
No recuerdo bien. Solo sé que ahora no puedo dejar de decirlo, de sentirlo.
¿Cómo fue que comenzamos ha sentir amor? ¿Ese fue el sentimiento?
Es difícil decirlo. Abruman a veces los sentimientos, las cesaciones, o necesidad de compañía, que tal vez, se confunde con ese que tanto deseamos todos.
No recuerdo bien esa primera vez en que mi cuerpo lo deseo, lo sintió…si corrí a sus brazos o fueron los besos que llenaron su cara lo que vino primero. Es extraño, es como si esas cosas siempre hubieran estado ahí. Pero sé que no es así. Hubo un primer “te quiero”, luego un “te amo”.
Una noche no podía dormir de tanto pensar en él y la cara me dolía por sonreír de felicidad. Y hubo muchas otras en que me dormí en una almohada mojada y con mis ojos hinchados.
Son raras las cosas que vivimos y como luego las recordamos…como nuestra mente las acomoda de modo que ya no duelan. Al menos no tanto. No como esa primera vez, en que el dolor era tan intenso que no podíamos respirar y sentíamos que el corazón se desgarraba literalmente, dentro de nosotros.
Sé que no siempre estuvo en mi vida. Aunque así lo sienta. También comprendo que estará, (aunque eso no ocurra) permanecerá, en los recuerdos de los momentos agradables, de las risas, las caricias, y lo besos que aprendimos a darnos.
¿Cómo fue que le dije adiós? ¿Cómo hice para no detenerlo?
¿Cómo hago para seguir viva sin él? ¿Cómo se hace para olvidar un amor?


Dime como piensas, explícame tu forma de sentir, háblame de tus deseos, cuéntame de tus sueños, y nárrame lo que calles, convérsame de lo que nadie conoce de tu persona. Tal vez así logre acercarme a tu ser, acariciar tu alma, sentir tu aliento, palpitar con tu corazón…saber de ti.
Entiende que por cada “te quiero” que salen de tu boca, miles de los míos han muerto sin llegar a la orilla.
Es tan exultante sentir tus caricias fingiendo ser rayo de sol, o tus besos cuando juegas a ser luz de luna. Eres tú quien trasmuta, para llegar al centro del universo y convertirte así en lo que haga falta para acortar distancias, desaparecer el tiempo, y vivir en un solo punto. Hoy eres viento, y despeina mis pensamientos arrojándome al refugio, que encuentro en tus brazos, en tus noches, mis días, en tus días, mis noches y entre ambos un tiempo inexistente, una distancia que la atraviesa un suspiro, un beso, un abrazo o el más débil de los “te quiero.”
Cuéntame de ti, dime quien eres. ¿Ángel, demonio, o el más irrisorio de mis sueños?
Eres nada, eres todo, mi sueño y mi realidad. Mi otro yo, ese que me ve a través de un espejo el cual, ya se quebró.
No logro reflexionar ante el destino que me niega a ti, o la suerte de una vida que me puso ante tu camino. Paradojas quiméricas, del ser y no estar. De existir sin lograr tocar.
De besar tu boca, sin sentir tu aliento. O que me acaricies sin que tus manos logren recorrer mi cuerpo. Nada es suficiente, y todo es absolutamente perfecto.
Y entre tú y yo, un mundo que nos llena de complicaciones, de dudas, miedos, quebrantos. La belleza, que habiendo tantos mundos, tantos siglos, tantos espacio… tú y yo…logramos COINCIDIR…

¿Aun así te atreves a preguntar si te acompaño?


Necesito respirar, convertirme en aire, ser huracán, torbellino fugaz, que no deja rastro de dolor


Quiero ser primavera, y nacer rojo como el fuego, en la fragancia de una flor que se marchitará con la luz del sol.


Comenzar a soñar entre pensamientos y aromas. Entre nubes y rocío. Correr por las mañanas en los asfaltos que queman, descalza, despojada de toda atadura, ser libre.


Zambullirme en el mar y perder en él mis amarguras, quitarme las lágrimas y regalárselas, que las conserve entre las muchas que ha derramado por mí.


Comprender lo que soy capaz de hacer por ti, evaluar lo incomprendido del tiempo, marcharme a donde no es existente y perdurar así, blanca, como un beso, un poema, o en el final de un gran amor.


No todo es principio, y no recuerdo si una vez lo fue, pero presiento que el día se desvanece… y en su muerte me hallo.


Piensa que estoy buscándote, en el inmenso universo, en el diminuto átomo en el ayer de mis recuerdos, donde naufragan y se queman en mi memoria. Logro dormirme en el lecho que construyó para mí el dolor, donde susurra canciones mi corazón. Donde se extingue, la casualidad, las coincidencias y todas esas cosas que no me salen bien.


Esta condenada ésta mi alma por soñar con lo que nunca llegó, por inventar paraísos que no llegó a realizar. Aunque lo diga y repita, no hay nada sencillo que logre conquistar.


Las cosas no suelen ser como parecen, y las atrapo, las conservo y guardo. Junto con las caricias que di pero que ya no me regresaron, con esos besos que solté y nadie respondió. Nazco hoy, en las palabras, vivo en las frases y construyo mi vida en ese libro que tanto te gusta leer. Por que ahora, me impregno de ti. Por que en éste momento soy todo eso que respiras, lo que tanto te importa, el refugio en una tarde de tormenta y la brisa del sol en las mañanas que te besa.


Camino hacia el futuro y comienzo ya…por que aún me queda mucho camino por recorrer… ¿me acompañas?

















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09/11/2011


¿Es la realidad de mis sueños o mis sueños hechos realidad?
Convócame a Hado, reclamaré por ti.
No quiero ser así, batallar en causas inconclusas y herir a quien más amo.
Necesito ser el bálsamo que te sane.
Sincronizar tu camino y el mío. Y que su recorrido, sea siempre uno.
Ser ese pensamiento en el segundo, en que permaneces en silencio.
Entrar por tu ventana fingiendo ser rayo de sol, convertirme en tu sombra, besar tus labios, acariciar tu rostro…amarte.
Transmutar en rocío, y bañar así tu ser, nacer en tu alma, ser tu sangre, atrapar tu sonrisa, desear aún más.
Reencarnar siendo Febo y concluir la melodía que tu corazón dicta, recorrer tu boca siendo los versos que en el alma nacen o construir la imagen otoñal, donde suele descansar tu espíritu.
Permanecer en la nada si en ella te hallo, o convertirme en todo si es lo que necesitas.
Volar al infinito para buscarte, o derrumbarme en el Hades para alcanzarte.
Perdurar como un grano de arena, como simple atardecer, como el inmenso mar, o como el más preciado, de tus suspiros.
Te conviertes en lo que más valoro, todo lo que necesito, lo único que me da vida, lo que me hace respirar, reír y hasta a veces llorar. Lo que tanto esperaba, lo que siempre he buscado, justo eso, que no esta a mi lado.

09/11/2011

Es difícil saber bien, cuando todo comenzó. Si lo vi primero o fue él quien me vió. Lo cierto es, que nos vimos. ¿Vernos? Nuestras miradas se consumieron mutuamente. Fue estar frente a él y percibir que el tiempo había dejado de ser tal. Que ese instante, se había convertido en intemporal.
Supe, que era el axioma de lo que siempre había buscado.
La quimera que se hacía tangible ante mí.
Y entonces…fue que sonara el sonido de su voz, y sucumbir. ¿Sucumbir? quedé perdida, entre sus ojos, extasiada por su mirada.
No recuerdo que amé primero, si el que colmara mi ser, o que el suyo fuera por fin, colmado por el mío.
Busqué impávida, ante tal visión, recorrer sus facciones, permanecer en su piel, impregnarme de su perfume, ser cóncavo y convexo, entre su corazón y el mío.
Permanecer en ese lugar, donde el amor surgía babilónicamente, sin prejuicios, ni limitaciones. Sin pasado y tampoco sin futuro. Con tan solo un presente eterno.
Donde él me pertencia y yo, me entregaba sin reservas.
Amé entonces su forma de mirarme, descubrió una esencia y cosas que no sabía, existían en mí.
Quise ser parte de sus sueños, convertirme en su realidad, ser la brisa que calme su ansiedad y el cuerpo en el cual se desee refugiar.
Me perdí en sus besos, recorrí una y otra vez su piel, lo llené de caricias, me extasié de su aliento y permanecí dormida en él.
Atrapé los suspiros, que agotado por amar, dejaba escapar.
Y en el tiempo y fuera de él. Lo amé.
Noches furtivas, días cómplices y amaneceres intranscendentes… y aún lo amo.
No tengo memoria de como todo esto comenzó, si primero me enamoró o fue uno de sus besos el que me atrapó. Si fue su grandeza de caballero, la dulzura que es como hombre, lo tierno que es amando, lo cálido que sabe su alma ser con la mía. No tengo reminiscencia, cuando su boca se junto con mis labios, o cuando mis manos recorrieron su cuerpo o si su amor ha sido mío antes que existiéramos. Pero sí recuerdo, entiendo, comprendo, sé… que desde siempre, fue a él a quien amé.
La brisa quitaba el cabello que caía sobre sus ojos. Permanecía sentada mirando un punto que al parecer solo ella veía. Las olas llegaban a la orilla y se marchaban sin dejar rastro de su presencia, sin casi permanecer. Respiró profundo…- ¡tal vez no todos nacemos para amar!- dijo en voz alta.
- ¿ah no? – le respondió una voz. Algo que la sobresaltó, no esperaba respuesta, no sabía que había sido escuchada, y menos que estaba siendo observada.
- ¡¿perdón?! – exclamó, sobresaltada, preocupada y un poco molesta por ser interrumpida en sus pensamientos.
- Es que te escuche decir algo en voz alta y puesto que soy el único presente creí que estaba en la obligación de responder…ya sabes por lo de no dejarte hablando sola. – y sonreía.
- Si estoy sola y hablo sola…es que no quiero respuesta… ¿no te parece?
- Ah…me disculpo creí que sí. Pero ya que estamos...- y se sentó sobre la arena, tan cerca que al mirarlo a los ojos no pudo mantenerle la mirada.- te digo, creo que eso no es así.
- ¿Qué eso?
- Lo que dijiste. – y cruzaba sus piernas… ella se sonrió, el hombre se veía muy chistoso intentando sentarse como los niños pequeños, cruzando sus pies uno sobre el otro.
- ¿Y que fue lo que dije? – miraba el mar, por alguna razón no podía mirarlo a los ojos, aunque había notado que eran azules, como el agua que observaba en ese momento.
- Que no todos nacemos para amar. No estoy de acuerdo…- él sí buscaba la mirada de la chica, le molestaba que no lo mirara. ¡Pero claro, era un desconocido que se había inmiscuido en su meditación!.- Todo ser humano nace para ser amado y para amar. Para cuidar y que lo cuiden. Para brindarse y recibir. Necesitamos ser parte de un círculo, que comienza con dos. Luego se agregan los niños, y así aparecen abuelos, tíos. Pero todo comienza, cuando te reconoces en la mirada del otro, cuando sientes que no puedes respirar si te falta “ese” alguien, que por fin te colma. ¿Sabes a lo que me refiero? – y sacudía la arena de sus manos, e intentaba acomodar su cabello que caía sobre sus ojos. – El amor que sientes cuando sabes que has llegado a donde siempre soñaste que pertenecías y no es un lugar, es el nombre que pronuncias cuando le haces el amor, el “te amo”, que le susurras mientras ambos llegan al éxtasis, con un beso, un abrazo, o en la dicha que les inspira el entregarse mutuamente.
Ahora la joven, sí lo observaba, lo hacía en forma fija, segura, como si lo acabara de descubrir.
- ¿Y de que libro sacaste todo eso?... si se puede saber
- De ninguno, es lo que pienso respecto al amor, lo que he aprendido a lo largo de mi vida.
- No parece que hayas vivido mucho.- Y se ponía de pie. – Muy linda la charla. Pero tengo que irme.
- ¡Uy!... ¿Tanto te aburrí?- al levantar la cabeza sus miradas se cruzaron. – Tus ojos son de color café.
- No me aburriste, tengo que irme.- Sintió como un calor recorría su cuerpo y llegaba hasta sus mejillas. La incomodaba un poco como él la observaba, pero al mismo tiempo le gustaba. No quería irse, rogaba para que dijera algo que la hiciera quedarse. - ¿Qué tiene que ver el color de mis ojos con lo que hablabas?
- ¡Nada!...pero como no los había podido ver, tenía curiosidad. ¿Y que tienes que hacer?
- Para empezar, dejar de hablar con desconocidos. – Y entonces sonrió.
- AH…si ese es el problema ya lo resolvemos… ¡Hola…soy Francisco! … y le extendió la mano. Ella no la tomo, ni respondió, solo comenzó a caminar alejándose de él. - ¿De verdad crees que no naciste para amar?
- No…creo que no he nacido para ser amada.- El sol se ocultaba, la brisa ya era un viento que soplaba mas fuerte.
- Eso es una tontería, ya te dije. – Las huellas de ambos continuaban hundiéndose en la arena, el agua aún no llegaba a borrarlas.
- A veces lo tonto es lo que mas duele, y además no me conoces…no podes decir si lo que digo es con razón o no.
- No te conozco es verdad, pero en tus ojos veo, que tengo toda una vida para hacerlo. Y hoy comenzamos nuestro círculo. - Detuvo la marcha, ella también lo hizo, sus miradas se encontraron nuevamente. Esta vez la mujer la mantuvo y hasta pudo notar, como él también se sonrojaba. Sintió mariposas en su estómago, solo le nació sonreír. Cuando Francisco lo hizo, hoyuelos se hicieron en sus mejillas y pudo notar que cuando ella sonreía, mordía su labio inferior. Y emprendieron su marcha nuevamente.
Acabo de despertar, la luz del sol inundó mi habitación. Me refugié entre mis sábanas, cubrí mi cabeza con una almohada. Intenté continuar soñado. Fue imposible. Recordé todo lo que debo hacer hoy, y que con seguridad las horas del día no me serán suficientes. Puse mi cuerpo boca arriba, miré el techo un segundo, extendí mis brazos. La cama es amplia. ¿Para qué si solo yo, duermo en ella? Por la comodidad suelo pensar. Giré nuevamente hacia mi derecha, la posición fetal suele serme útil para pensar. ¿En qué debía pensar a esa hora de la mañana? ¡Ah, sí! Dormir sola. No es novedad. Mientras me encontraba en esa posición, abstracta en mis pensamientos, creí sentir un calor detrás de mí. Un brazo me rodeó por la cintura y una mano se acomodó sobre mi vientre. No quise abrir los ojos, y que esa sensación tan cálida que sentía desapareciera. Por el contrario, sujete la mano con la mía, acomodé mi cuerpo para calzar justo en el que sentía estaba a mis espaldas. Había olvidado lo reconfortante que es permanecer en el calor de otro cuerpo, lo gratificante que es sentirse protegida, lo cálido que es poder contar con alguien. Permanecí inmóvil, perdida en el sueño de mí día. ¿O era la realidad de mi noche? Una cama, suele ser, solo un mueble. Frío, al que casi no le prestamos atención, mas que para dormir, leer, ver televisión y si tenemos suerte, algunas veces hacer el amor. En este momento de mi vida, me conformaba con un abrazo, unas caricias, un poco de protección. ¡Quién diría que el hecho de dormir sola se tornara en una incertidumbre! Pero no es solo eso, es sentir que tu cuerpo se marchita, al no recibir esas caricias que tanto ansía. O que tus labios se secan, por no dar los besos que tienen acumulados. Ves como la pasión, se mitiga y tus manos se pierden entre las sábanas sin encontrar a quien recorrer. El perfume que se libera de mi, es llevado por el viento, y nadie lo recibe. Son las almohadas, a las que abrazas, cuando temes a las tormentas y tu voz que se pierde por no encontrar respuestas, a las preguntas que arrojas a la televisión. Se convierte en ese sitio donde descubres, que continúas sola. Tu piel se percibe suave, pero solo la rozan las mantas o la brisa que entra por la ventana en una noche de verano. Durante el invierno son tus propios brazos los que te rodean y tus pies no hallan otros, donde refugiarse. Aún no sé si abrir los ojos, me gusta tanto el calor que siento, la respiración que se repite en mi nuca y esa mano a la que me niego a soltar.
Te conozco, lo sé. Tanto como tú a mí. Te reconocí al salir de ésta piel que tantas veces quema, al vagar por éste mundo, como un ente sin destino. Te vi, en la sombras de la noche, y supe que eras tú. Un, ángel unas veces, sueño repetido algunos breves momentos, mera sonrisa otras, canción, casi siempre, y un día más, la parte de mí que mas me gusta. La que perdí hace tiempo, esa, que dolía. Apagaste el llanto, encendiste sonrisas, construiste quimeras, navegamos juntos en palabras y solemos volar a veces, en sonidos del silencio. Te gusta ser niño y yo juego a ser madura. Tú ríes y yo contemplo tu sonrisa. Si traspaso las horas del tiempo, te encuentro allí, si permanezco perdida en la noche, de ella, me rescatas, alimentas mi alma con melodías, que solo tu ser, sabe entonar. Unas veces (según la ocasión) te leo, otras percibo tu murmullo. En un rincón acaricias mi frente, besas mi mano, sostienes mi aliento, les historias que nadie a escrito, cantas canciones de las que no se ha oído. Y siempre, siempre, me quieres más. Te conozco, eres parte de la nada, y eres mi todo. Eres mi sueño y vives en mi realidad.


Ven aquí…quiero compartir un minuto contigo.
Narrarte de amores perfectos, y sobre la sonrisa de la luna.
Siéntate junto a mí, sostén mi mano, necesito darte de mi calor.
Transmitirte mis pensamientos, y que sientas mi perfume.
Mírame a los ojos, encuéntrate en ellos.
¡Anda, no finjas no entender de lo que hablo!
Pon tu mano sobre mi corazón, te hará sentir el amor que por ti siento.
Piérdete en mi boca, que hoy, te quiero regalar un beso.
Deja que te abrace, refúgiate entre mis brazos, siente, como lo siento yo, que somos el uno para el otro y para los dos, es el destino.


No me faltes amor mío…
No faltes en las horas de mis días, ni en las lunas de mis noches.
No dejes de llenar mi vacío, ni permitas que la nada ocupe tu lugar.
Que la ausencia no sea quien este junto a mi alma en la mañana.
Que suene tu voz amor, una, y otra vez.
Nuestras sombras permanecerán en el sublime tiempo de eternidad.
Te digo amor mío…que no vivo…no consigo completar el desafío que la vida sin ti me da.
Tu calor me empuja al precipicio, ya que no consigo un sueño donde no estés.
Ni una mañana donde no despierte junto a tu aliento.
Cada noche consigo que mi espíritu repose al verte y me pierdo en tu mirada al encontrarla.
Aferrarme en cada segundo a tu imagen por miedo a olvidarte, a perderte en inmensidad de la imaginación.
Me aferro a tu existencia, respiro por tus besos y vivo por tus latidos.
Sueño con tu voz, imagino el roce de tus manos, siento tus suspiros.
Se congela mi corazón si no murmuro tu nombre.
Y la distancia desaparece, ando los caminos que no han sido transitados y el gentío deja de ser, por llegar a tus brazos.
Seré el aire que te envuelva, y te lleve, donde solo soñemos tú y yo.
Donde se guarden nuestros corazones,
y ambos flotemos al alba…
Siendo por fin…lo que siempre hemos sido…uno



Bésame de nuevo, que la noche termina.
Bésame… y poco a poco permíteme perderme en tus suspiros.
Uno más, solo uno deja que mi boca le robe a tus labios
Uno, y mi piel se quedará con el perfume que te pertenece.
Otro, y luego no te detengas, que el tiempo avanza
y el sabor a veneno que dejaste, se termina.
Escucha, entiende,
rózame con tus besos,
deja que me derrita bajo tu calor.
Lame de mi boca, el sabor que tanto haz buscado,
siente vibrar a mí ser
y fúndete en éste cuerpo, ahora que la luna es nuestra cómplice.
Se parte de la pasión que me inspira tu aroma,
percibe la dulzura en mi anhelo.
Bésame…
no permitas que despierte, sin sentir un último beso, una tierna caricia, un latido más de tu corazón...bésame.
Dicen que se sabe a ciencia cierta cuando uno esta enamorado…
¿Creen que sea así de fácil?
¿Es posible que las heridas y huellas que deja el paso de la vida en nosotros puedan ser borradas por buen amor?
Hoy me dijeron que el amor perfecto no existe, que no lo espere, que no lo busque. Que no sueñe con alcanzar la felicidad. Tan solo por momentos se la logra conseguir, momentos de calma, al final de cada día. Si tal cosa es verdad… ¿Debemos conformarnos?
Tal vez, nuestro corazón se torne frío como un témpano de hielo, o logremos ser como rocas y no sentir nada. La realidad de cada persona es muy particular, cada uno vive su vida como mejor puede, como le nace o como suelo decir, como nos sale. No siempre podemos elegir los pasos que damos, pocas veces tenemos conciencia del resultado y casi nunca sabemos donde terminaremos. Pero es bueno, que a medida que avancemos, vayamos aprendiendo, formemos lazos con otros, que al igual que nosotros solo buscan la paz de su alma. Y si esa unión dura una hora, una semana o un año o solo un segundo que sea la más pura de todas. Creo dar lo mejor de mí, claro no siempre es así, hay personas que siguen en mi vida y otras que ya no están. Por malos entendidos, por que no supe colmarlos, entenderlos o por que solo se termino nuestro tiempo. O puede que como muchas veces pienso, cada día dura exactamente lo que debe durar. Y eso pasa con las personas que tengo la dicha de encontrar en mi camino, están a mi lado, mientras algo me quede por aprender y enseñar. Cuando la lección esta terminada, cada uno sigue su camino, en busca…de lo que solemos llamar…destino…



Seres en silencio, con rostros grises,
cuyas miradas impávidas no saben observar.
Suelo verlos en mis sueños,
perdidos en ese bosque donde una vez me perdí yo.

Canciones medievales,
castillos en silencio y justas sin terminar.
Quiero imaginar que mañana al despertar estarás otra vez,
que no regresaste en tu rayo de luna
a perderte en las manecillas de un viejo reloj.

Gigante ensordecedor es el tiempo
que sabe con los sueños acabar.
Ruidos de espadas a lo lejos,
y me trae el viento esas promesas de amor olvidadas.
¡Ay, promesas!...”
por la eternidad y mas allá de ella, te he de amar”.

Doncellas crédulas que ya no sabrán despertar,
realidades alternas y príncipes que no son tal.
Nuevamente y una vez más…murmullos…
serenos y pequeños barcos de papel.
Traen en ellos sueños por conquistar
y besos que saben a situaciones de desamor.

Como dije los veo…
son fantasmas perdidos en el infinito de una gran soledad.
Risas que no cabalgan,
llanto que no llega al mar,
noches heladas y lágrimas de un débil cristal.

Y en esas realidades te encuentras.
Y en esas realidades el tiempo no avanza,
no hoy, no ahora, ni en éste lugar.
Que sea pronto, que sea ya, que sea hoy,
que sea ahora…el sol…si, es el sol…
Amanece…debo despertar.
Y entonces te dejo en esa, mi realidad.