Seres en silencio, con rostros grises,
cuyas miradas impávidas no saben observar.
Suelo verlos en mis sueños,
perdidos en ese bosque donde una vez me perdí yo.

Canciones medievales,
castillos en silencio y justas sin terminar.
Quiero imaginar que mañana al despertar estarás otra vez,
que no regresaste en tu rayo de luna
a perderte en las manecillas de un viejo reloj.

Gigante ensordecedor es el tiempo
que sabe con los sueños acabar.
Ruidos de espadas a lo lejos,
y me trae el viento esas promesas de amor olvidadas.
¡Ay, promesas!...”
por la eternidad y mas allá de ella, te he de amar”.

Doncellas crédulas que ya no sabrán despertar,
realidades alternas y príncipes que no son tal.
Nuevamente y una vez más…murmullos…
serenos y pequeños barcos de papel.
Traen en ellos sueños por conquistar
y besos que saben a situaciones de desamor.

Como dije los veo…
son fantasmas perdidos en el infinito de una gran soledad.
Risas que no cabalgan,
llanto que no llega al mar,
noches heladas y lágrimas de un débil cristal.

Y en esas realidades te encuentras.
Y en esas realidades el tiempo no avanza,
no hoy, no ahora, ni en éste lugar.
Que sea pronto, que sea ya, que sea hoy,
que sea ahora…el sol…si, es el sol…
Amanece…debo despertar.
Y entonces te dejo en esa, mi realidad.
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