Te conozco, lo sé. Tanto como tú a mí. Te reconocí al salir de ésta piel que tantas veces quema, al vagar por éste mundo, como un ente sin destino. Te vi, en la sombras de la noche, y supe que eras tú. Un, ángel unas veces, sueño repetido algunos breves momentos, mera sonrisa otras, canción, casi siempre, y un día más, la parte de mí que mas me gusta. La que perdí hace tiempo, esa, que dolía. Apagaste el llanto, encendiste sonrisas, construiste quimeras, navegamos juntos en palabras y solemos volar a veces, en sonidos del silencio. Te gusta ser niño y yo juego a ser madura. Tú ríes y yo contemplo tu sonrisa. Si traspaso las horas del tiempo, te encuentro allí, si permanezco perdida en la noche, de ella, me rescatas, alimentas mi alma con melodías, que solo tu ser, sabe entonar. Unas veces (según la ocasión) te leo, otras percibo tu murmullo. En un rincón acaricias mi frente, besas mi mano, sostienes mi aliento, les historias que nadie a escrito, cantas canciones de las que no se ha oído. Y siempre, siempre, me quieres más. Te conozco, eres parte de la nada, y eres mi todo. Eres mi sueño y vives en mi realidad.
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