Estoy en un círculo al que no logro ponerle principio ni final. Donde es tanta la oscuridad que me rodea que no puedo ver más allá. Permanezco oculta, en el silencio de la nada…y vuelo a donde logro alcanzar la luz. Y ella me llena, ahora lo comprendo. Las navajas que caen como hojas marchitas sobre el alma del infortunado que no consigue amar, mata las ilusiones que intenté en él sembrar. Camino buscando…lo que ya no hallaré lo que jamás existió, lo que tan solo me empeciné en soñar. Aventuras Babilónicas, que desaparecen, al igual que las batallas que no he sabido luchar. Pretendo perdurar, y solo soy un suspiro, quiero sentir y muto en una pequeñísima lágrima. Me ahogaría en un instante, con todo éste oxigeno, que no es capáz por sí solo, de encontrar el camino hasta mí. Se confunde, se eleva, forma espirales para descender, aún así se pierde y continúo sin conseguir respirar. Escucho tu voz, que se pierde entre el murmullo del mar, y deseo estar a tu vera, en tu boca, en tu mirada, en tus manos en tu corazón. Morir en tu llanto, nacer en tus sonrisas. Deseo ser para ti lo que eres para mí. Mi sombra, cada uno de los latidos que mi corazón da, y el suspiro que dejo escapar.




Ya no logro distinguir entre la fantasía y la realidad. Me queman las llamas de un fuego que quiero extinguir simplemente porque tú, estas en él. Ven siéntate a mi lado, toma mi mano, piérdete en mi aliento, vive en mi mirada… No pretendo ser nada más, que lo que te haga falta. Y caminar tu camino, ya que el mío lo he perdido. Navego en círculos y no consigo a tierra firme llegar. No sé quien soy, ni donde debería estar. No puedo pensar o razonar, estoy desaparecida, encuéntrame…que solo sé de ti…de tu voz, de tu aroma, de tu piel… Noches entras esperándote, solo para descubrir que eres niebla y desapareces, dejándome con las manos vacías y un hueco en el alma imposible de llenar. Mata mi dolor, conquista mi ser, intenta sanar mi espíritu que ha sido quebrado. Piensa, siente no hay nadie como yo para ti, ni en mi quimeras alguien que logre pelear mis batallas como lo haces. Canta mi canción, duerme en el silencio de mi gola y piérdete en el llanto que al amanecer nace. Ríos de cristal que se han secado, estrellas que no alumbran el universo dice que ahora eres nada en lo que antes eras mi todo. Hora de partir, de volver a comenzar, un paso luego otro y el camino se recorre casi sin mirar. Ahora tú… ¿Dónde estas? Que éstas palabras desgastan mi alma y no consiguen do llegar, ni mitigarse o extinguirse. No estoy en el cielo, debo hacerme a la idea, no eres a quien buscaba.

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1 Response
  1. Francisco Hervás Says:

    Mi bien… somos la misma materia, la misma esencia, el mismo sueño, ensoñado desde dos ángulos diferentes, los de nuestra visión que nace en las dos partes de una misma alma, esa que ha logrado reencontrarse pero que aún no logra asirse la una a la otra…pero que está predestinada a hacerlo, a resolver quimeras y tejer el manto de la felicidad, a entrelazar sonrisas y entreverar deseos, a iluminar noches y acariciar los sentidos, a escribir poemas e imaginar melodías, a crear vergeles y llenarlos de vida, a elevarse del mar y condensarse en nubes que dan forma a los más dulces sentimientos…


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