Tiene poca conciencia de lo que es o a dónde va. No se ve yendo con el viento o perdiéndose entre la arena del desierto. A veces entona melodías en el silencio de un ocaso y otras guarda prudencia ante el sonido del amanecer. Es su costumbre permanecer en el aroma de una flor, o resguardarse en el rocío. Lo he visto unas veces queriendo ser sol, pero casi siempre se torna hoja, que entre sueños y suspiros se deja perder en el tiempo. No hace siempre todo eso que desea, va poco a poco realizando lo que sus manos le permiten, aunque sabe que puede lograr muchas mas cosas, con cada latido de su corazón. Las primeras veces suelen ser inmensamente gratificantes cuando los cinceles van dando forma a la suave madera que de la semilla, eterna se convirtió. Se niega a verse reflejado en el espejo, ya que la luz que ilumina de él suele enceguecerlo sin que logre descubrir la belleza que de su alma mana. Me gusta observarlo sonreír y ver como se marcan los surcos que la vida ha dejado impresos en su piel. Siento el aroma de maduros ciruelos al recorrer sus manos la intangible magia del amor. No puede ver lo que veo en él y eso me hace feliz, pues entonces creo, que le hago falta, para poder demostrarle lo que en verdad es. Un alquimista, un constructor, un creador de fantasías y vendedor de ilusiones impresas en papel manchados con tinta que traen notas de antaño. Cuando las justas eran mas que un juego y el arte el mejor de los dones. Miro en sus ojos la belleza del mar, la ternura de la brisa y la dulzura de lo permanente. Lo veo…es él.





Ahora creo que todo ha sido un mal entendido. Que los arlequines burlones de tiempos mejores me hacen una broma. Terrible dolor agónico de tanto reír…risa que se confunde con el llanto y pretende ser lluvia. Cuando en realidad hay sequía. Sentimientos que nacieron y sin darse cuenta fallecieron. Lo hicieron en silencio cuando nadie los veía. Disimulando, pretendiendo ser ilusión, crecieron y se mecieron dentro de un corazón lleno de nada. Y así permaneció, hasta que el Ángel con su luz la fría y mortuoria noche iluminó. Desplegando sus alas, cubriendo lo invisible, colmándose de olor a jazmines y estrellas en sus manos. Mundos que de antaño llegaron sobre una nube de papel y en barcos que navegan ahora sin brújula, descienden hasta el horizonte donde probablemente lleguen a su final. ¡Es raro, como suelen terminar los días!…veinticuatro horas…y luego en un momento, todo desaparece. Hacen el amor por un segundo la luna y el sol. Se llenan de deseo, se impregnan uno del otro y explotan así en la existencia de un solo segundo. Siento que el poder absoluto estalla dentro de mí. Pero solo es, un nuevo comenzar. Sin norte, sin techo o suelo donde andar. Con suspiros que parten a ningún lado y razones que llegan para esfumarse como la bruma. Sentir la vida escaparse de nuestras manos, con cada parpadeo y morir en cada sonrisa. Resolver el destino por nadie más que por mi misma. Tal vez no fue una confusión y es algo que debía pasar. Despertar una mañana para descubrir que ya no estas…que nunca has estado. Y que lo sueños…desaparecen al alba.



Quiero creer que aún hay posibilidades para mí, que esas quimeras que una vez fueron mías siguen ahí…esperando a que tenga fuerzas suficientes como poder alcanzarlas. Necesito sentir una vez más que soy capaz de llenar de amor un corazón, y convertirme así en un pequeño universo, que puede ser lleno de luz. Encontrarme nuevamente en el camino correcto, con mi mano extendida y alguien que la sostenga…para siempre y un día más. Reubicar lo desintegrado y lograr ver así, el mundo que me rodea en un grano de arena. Vencer los temores que mi corazón oculta, decir “adiós” a esas cosas que tanto daño le hacen al alma. Saber que no siempre estar solo significa sentir soledad… caminar en la noche empíricamente hacia un futuro superior. Estar aquí ahora, sabiendo que aún no he hallado le mejor.








La intromisión se hizo dueña de la habitación, apagó las luces, quitó el sonido de su voz, disminuyó la fe y la colmó de un dejo de tristeza… (Sin que lo fuera totalmente). Continúo disminuyendo el tamaño de sus paredes y el suelo poco a poco comenzó a sofocarla. Las manos le ardían y su cabeza daba vueltas, sus rodillas por fin le habían fallado haciéndola caer de bruces. No lograba razonar ni pensar, no recordaba que día era o en si todo aquello era real o parte de una pesadilla. Comenzaron a sonar nuevamente las palabras en su mente… “nunca te dejaré” y otra vez la sensación de asfixia y ahora veía esa gota de agua caer de sus pupilas. Ya lo recordaba… él se había marchado.





Hoy pienso en escribirte…no sé si será una misiva muy larga como en nuestros mejores tiempos o una breve como cuando la magia ya estaba muriendo. Pero quiero escribirte, contarte de cómo he estado o lo que ha pasado. He imaginar tus preguntas para poder responderles con mi mejor sonrisa. Como dije hoy quiero escribirte, pero aún no sé bien como comenzar. Ya me conoces y sabes que en ciertas ocasiones las palabras no llegan a mí con la fluidez que deseo. De todos modos me gusta, intentar trasmitirte los colores, los sabores, y hasta (si puedo) los olores. Claro que no siempre es fácil y pocas veces creo lograrlo. En cambio, sé que son éstas palabras las que logran poner mi pensamiento en orden, saber que decir o no, rara vez es lo importante. A veces es mas menester el como lo decimos, como manifestamos los sentimientos que hay en nosotros. Si es tristeza, viene el silencio y una mirada apagada. Si es alegría las palabras fluyen como cataratas las risas y los cantos no se hacen esperar. Hay veces donde solo necesitamos escuchar una sola palabra… “perdóname” otras en cambio con escuchar un “aquí estoy” el mundo se torna un lugar mucho mas seguro para nuestras almas. Y ni hablar de lo que sucede en nuestro interior cuando escuchamos “te amo” de la persona a quien más nos gusta decírselo. ¡Ay…palabras! abundantes o breves, son sumamente gratificantes si hacen su aparición en el momento justo. Pueden llegar a ser lo mas mágico si sabemos emplearlas con sabiduría. Es tanto lo que aún tengo que aprender de ellas. Espero se apropien de mi persona ya que como dije…hoy deseo escribirte.





Creemos en cosas que no vemos, sentimientos tales como el amor, tristeza, alegría, dolor y olvido. Creemos en el destino, la suerte, el azar o lo predestinado. Miramos pero no vemos. Y entre tantas cosas intangibles corremos por las calles en busca de un poco de todo eso que sentimos merecemos. No queremos callar nuestra verdad y ahogamos nuestro llanto para que nadie lo escuche. Fingimos vivir y reír cuando en realidad sentimos que hemos muerto hace mucho. El “coincidir”, en el destino de alguien cambia nuestro propio camino. Por momentos nos llenamos de una alegría que es una amiga traicionara, ya que nunca se queda junto a nosotros. Al igual que las promesas es llevada por el viento como una nube que ha olvidado como llorar. Se marchita así nuestra alma como esas flores que han sido arrancadas de sus raíces. No queremos llorar… ¿pero qué hacer, cuando cortan tus alas una y otra vez? …¿Cómo haces para seguir creyendo en lo que no ves?



Vemos a la luna de frente, con los ojos bien abiertos para no dejar escapar ni uno solo de sus rasgos. ¡Bendita locura!...creer que todo esto todo puede mejorar. Que hay un cielo que conquistar y una vida por alcanzar. Personalmente creo que tengo todo por descubrir. Solo que a veces pierdo el rumbo y no sé por donde, ni como avanzar. Cada quien debe encontrar su norte y espero no se aleje de ustedes como el mío se alejo de mí. Hay otros mañanas por comenzar, otras batallas que conquistar y siempre, siempre muchas cosas que aún puedan asombrarnos. Como el canto de un ave, o la sonrisa de un niño. Grito con todas mis fuerzas, creo que nadie escucha, tal vez ya no tengo voz, o quizá he dejado de gritar. Me maravilla el sonido del silencio y la luz de tu sonrisa. Prefiero seguir avanzando con tu recuerdo, que detenerme en tu presencia.




Deseo percibir las sombras que habitan en mi mente. Que confunden en silencio el cariño que habita en él por ti y el dolor de saber que no me logras distinguir. Suelo soñar que te tengo al alcance de mi mano, para despertar y descubrir en la agonía…tan solo a mi soledad. ¡Es tanto lo que debo retener de ti! Colores que sostengo en mis pupilas y aromas de una promesa que se desdibuja con el paso del tiempo. Horas aprisionadas por la pasión que desgarra la piel de un frío cuerpo que no entiende lo que es el amor. Compases silenciosos de melodías armoniosas que me ayudan a perdonar. El hecho que calle la voz del mar su dolor no significa que no ocupe la tristeza su espacio. Probar el sabor de la hiel que se desprende de tu boca es cada vez menos placentero. Pierdes el agua de mi destino y poco a poco se ahogan las palabras que ayer nacían por ti. Se aleja la vida que amanecía en el suspiro de una flor y se apagan las luces que se encendían en la nube que nos cubría. Nadie comprende mi esperanza de hallarte en rostros ajenos, en voces que se descubren en la eternidad de mis sueños. No comprenden por que te quiero, si aún no sé si eres la visión de mis sueños o una de mis quimeras que no decide aparecer. Quiero morir en tus cuentos contados y en tus historias narradas en la prisión de tu corazón. Voy a exhalar mi último aliento pidiendo un deseo…que estés conmigo en lo que sea el cielo.

Siendo lo que soy, viendo lo que vi, sintiendo todo el universo, he logrado experimentar; que se puede dar una caricia sin que las manos toquen el cuerpo. Que es posible besar, sin que los labios se humedezcan. Comprendí que es maravilloso poseer sin tener y amar sin que se roce la piel. Puedes ir donde quieras ir, ser quien desees ser. Darte hasta que solo quede en ti, un diminuto átomo, sentir tanto amor que te conviertas en parte de todo. Amar a otro ser, hasta que no quepa todo ese sentimiento en un músculo tan escaso como el corazón, ni en un cuerpo tan simple como en el que habitas. Puedes llenar tu rostro de sonrisas y solo quien es especial verá la dicha o tristeza en tus pupilas. Pueden conocerte muchas personas y tan solo unos pocos, sabrán realmente quien eres. La palabra que utilizas para esconder tu dolor o esa que dices cuando no aguantas tanta dicha. Cuando soy viento y me percibo en lo alto de un gran edificio, grito y rara vez escuchan mi voz, esas gentes pequeñas que no saben volar. Ya que les pesan demasiado el haber dejado atrás lo que una vez desearon para sí. Ataron sus almas al suelo, la empeñaron por cosas que acumulan en sus hogares, se conformaron con un ser que duerme a su lado, pero en cuyas miradas no logran hallarse, ni se estremecen sus cuerpos al recibir sus caricias. Me lleno de tristeza, respiro tan profundo que creo absorber todo el oxigeno a mi alrededor. Entonces exhalo y me lleno de paz por haber encontrado quien me refugie en su ser, me de su calor y me mire en silencio logrando así que nos comprendamos sin hablar. – Ven aquí- me dice su voz desde allí abajo. Y voy. Percibo su dicha. Y eso me hace ser mejor. Es una cálida noche de primavera, el mundo vive, ríe, llora, hace planes y convulsiona, pero siempre, siempre continúa girando. Y por el momento deseo seguir aprendiendo de él. Hay unos que lloran, suelo verlos por las ventanas de sus casas, cuando creen que nadie más los ve. Otros miran la TV en silencio, viendo sin ver, abren su boca, quieren hacer un comentario, pero no hay quien les de una respuesta. Están los que leen un libro en la misma cama, para evitar hablar con quien tienen a su lado. Y otros besan sin sentir y tocan sin desear, solo para continuar viviendo, sin darse cuenta que eso, los mata. Me encontré con unos que caminan sin rumbo, o con destino a cualquier parte. Con dos pertenencias en sus mochilas y muchas ilusiones en sus almas. Toman fotos a todo a su alrededor, se sorprenden y maravillan continuamente. Caminan de a uno por las rutas, pero no se sienten solos y le hablan a todo cuanto ven. Lo raro es que comprenden el lenguaje de las flores, de las aves, de los chuchos. Los acompaño un tramo… ¡son tan especiales esos seres! Logré transmutar en las notas de esa melodía que nacen del corazón de un laúd, en las manos de Febo que se ha puesto un traje humano. Lo miro y sonrío, es tan frágil ahora como un simple mortal, dulce como la música que sabe entonar, delicado como un niño y único como el ser al que mas amo. ¡El mundo tiene tanto para enseñarme y yo, tan solo una vida, dos simples ojos, solo un corazón para sentir todo eso que tiene para mi y ésta piel que percibe tan limitadamente! Moriré con el sol cada tarde y naceré cada mañana en una flor. La eternidad, es imperceptible…y en ella habitaré.