Siendo lo que soy, viendo lo que vi, sintiendo todo el universo, he logrado experimentar; que se puede dar una caricia sin que las manos toquen el cuerpo. Que es posible besar, sin que los labios se humedezcan. Comprendí que es maravilloso poseer sin tener y amar sin que se roce la piel. Puedes ir donde quieras ir, ser quien desees ser. Darte hasta que solo quede en ti, un diminuto átomo, sentir tanto amor que te conviertas en parte de todo. Amar a otro ser, hasta que no quepa todo ese sentimiento en un músculo tan escaso como el corazón, ni en un cuerpo tan simple como en el que habitas. Puedes llenar tu rostro de sonrisas y solo quien es especial verá la dicha o tristeza en tus pupilas. Pueden conocerte muchas personas y tan solo unos pocos, sabrán realmente quien eres. La palabra que utilizas para esconder tu dolor o esa que dices cuando no aguantas tanta dicha. Cuando soy viento y me percibo en lo alto de un gran edificio, grito y rara vez escuchan mi voz, esas gentes pequeñas que no saben volar. Ya que les pesan demasiado el haber dejado atrás lo que una vez desearon para sí. Ataron sus almas al suelo, la empeñaron por cosas que acumulan en sus hogares, se conformaron con un ser que duerme a su lado, pero en cuyas miradas no logran hallarse, ni se estremecen sus cuerpos al recibir sus caricias. Me lleno de tristeza, respiro tan profundo que creo absorber todo el oxigeno a mi alrededor. Entonces exhalo y me lleno de paz por haber encontrado quien me refugie en su ser, me de su calor y me mire en silencio logrando así que nos comprendamos sin hablar. – Ven aquí- me dice su voz desde allí abajo. Y voy. Percibo su dicha. Y eso me hace ser mejor. Es una cálida noche de primavera, el mundo vive, ríe, llora, hace planes y convulsiona, pero siempre, siempre continúa girando. Y por el momento deseo seguir aprendiendo de él. Hay unos que lloran, suelo verlos por las ventanas de sus casas, cuando creen que nadie más los ve. Otros miran la TV en silencio, viendo sin ver, abren su boca, quieren hacer un comentario, pero no hay quien les de una respuesta. Están los que leen un libro en la misma cama, para evitar hablar con quien tienen a su lado. Y otros besan sin sentir y tocan sin desear, solo para continuar viviendo, sin darse cuenta que eso, los mata. Me encontré con unos que caminan sin rumbo, o con destino a cualquier parte. Con dos pertenencias en sus mochilas y muchas ilusiones en sus almas. Toman fotos a todo a su alrededor, se sorprenden y maravillan continuamente. Caminan de a uno por las rutas, pero no se sienten solos y le hablan a todo cuanto ven. Lo raro es que comprenden el lenguaje de las flores, de las aves, de los chuchos. Los acompaño un tramo… ¡son tan especiales esos seres! Logré transmutar en las notas de esa melodía que nacen del corazón de un laúd, en las manos de Febo que se ha puesto un traje humano. Lo miro y sonrío, es tan frágil ahora como un simple mortal, dulce como la música que sabe entonar, delicado como un niño y único como el ser al que mas amo. ¡El mundo tiene tanto para enseñarme y yo, tan solo una vida, dos simples ojos, solo un corazón para sentir todo eso que tiene para mi y ésta piel que percibe tan limitadamente! Moriré con el sol cada tarde y naceré cada mañana en una flor. La eternidad, es imperceptible…y en ella habitaré.

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2 Responses
  1. Francisco Hervás Says:

    …dulces sonidos emanan de las palabras salidas de su corazón, las melodías que produce son el néctar del amor, que inundan el aire con hermosos sentimientos que alcanzan a esa alma, que suspira en el anhelo de poder transmitirle su incondicional e inconmensurable amor…


  2. MARISOL Says:

    amor que viaja en palabras y se eleva con el viento...amor que llora, amor que desea nacer, quiere crecer hacerse fuerte y ser eterno...amor que contempla el sonido del silencio


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