Nada como…
Tus palabras para hacer latir a mi corazón.
Tu voz, para que se estremezca mi piel.
Tu mirar para que me sienta mujer.
Nada como tu sonrisa para que vuelva a nacer...como tu amor para llenarme de placer.
Nadie como tú para colmarme de pasión...nada como nosotros para llegar a la eternidad...

Y entonces cada noche voy…llego y con suave beso contemplo tus sueños. La herida mortal se abre en mi corazón, no consigo imaginar una realidad donde no estés. Intento volar pero el crujir de hojas marchitas bajo mis pies me dice que tal cosa no me es posible. Pido un deseo a las estrellas y es entonces que reconozco solo el brillo de una gota de lluvia, nada hará realidad, lo que tanto pedí…lo que añoro gritar.Y se ha quedado mi piel sin sentir tu calor, continúo intentando descubrir como hacer para no despertar y escuchar algún día tu “adiós”. Y puede que la eternidad sea pequeña ante las promesas y aunque una eternidad tarde. Algún día, serás para siempre. Y una noche será día y un infierno de dolor se convertirá en un colorido jardín. No me pidas despertar ya que tal cosa, me regresa a mi realidad. Deseo continuar sin llorar, en esa oscuridad donde tu luz me guía. Rodeada del silencio donde gobierna tu voz, donde tus manos me sostienen y tus ojos me ven.Un lugar no tan solo existente en mi corazón, y tu razón, sino también donde estemos tú y yo. Un solo ser, para siempre.

Y la maldición cayó como un rayo que la golpeó sin que pudiera protegerse

Buscarlo sin descanso en cada una de sus vidas. Nacer una y otra vez, con esa necesidad de él. Sentir en su mente la tortura de esa canción, en su alma la necesidad de ese corazón, sentir su piel que se desgarra sin su calor y su boca que se seca sin sus besos. Nacer, crecer y recorrer el mundo a sabiendas que algo le impide ser feliz. Correr sin llegar a un destino. Y hasta en sueños, buscar una respuesta al sonido de esa voz. Y sentir en sus venas que muere un poco cada día si no lo halla. Saber que esta solo, que tal vez la necesite o que ya no la presienta por perderse en los brazos de otra.

Marchita su alma continúa atrapada en la noria de su destino…preguntando a quien ve… “¿eres tú, tú eres él?”

Maldecida vaga en éste mundo, buscando un amor que tal vez nunca será y que no ha sido. La incógnita se clava en su mente como los aguijones de las avispas doliendo sin cesar no logrando comprender… si es un sueño, un recuerdo de antaño…o una mala jugada de su ser.

Y tal sentimiento irreal palpitando en su interior como hechizo maligno.

Amar sin saber a quien, buscar sin encontrar, esperar cuando el tiempo continúa su imparable avance.

Su destino que la a acorrala y esa noche que al atormenta. Entonces su risa loca se mezcla con el eco del mar. Desgarradores recuerdos de una pasión que no encuentra en éste siglo.

Juegos y caricias robadas, buscan los seres de hoy. Corre sin aliento entre el gentío, aún lo busca, aún lo espera. Siente que esta condenada a amar solo una vez.

Haberse confundido hace que se llene su alma de polución junto con esas avispas que vienen de vez en vez, son la tortura que consumen su vida.

Un cuerpo se marchita esperando al dueño de esa voz…la canción aún suena a lo lejos y el deseo de su alma no es colmado, ni sus pasiones apagadas. Beber sin que la sed sea zaceada… y una mano extendida sin tener a quien acariciar, labios que arden sin encontrar a quien besar. La maldición ha sido lanzada, su corazón atrapado, su ser vaga solo, sin destino. Esta condenada a buscar lo que sabe ya no encontrará. Pobre ilusa no se quiere resignar, no se quiere conformar.

La cita

La noche estaba cálida, lleno de estrellas el cielo.

Y ellos, que parecían extraídos de una cursi película romántica. Los vi desde lejos. Sonreían, se veían felices.

Ella caminaba frente a él, pero lo hacía mirándolo a los ojos. Mientras movía sus manos al explicarle algo. Él la miraba con suma dulzura parecía escucharla atentamente. Pero creo que en realidad solo pensaba en besarla.

En cierto momento la vi tropezar pero él la sujeto de la mano y no la dejó caer.

Continuaron su caminata junto al río. Decidí seguirlos con la mirada. El hombre era, alto moreno, espaldas anchas, grande, fuerte. Y en ese momento sonreía como un niño. Me gusto ver como enredaba los dedos de su enorme mano, a los pequeños dedos femeninos.

Creo haber distinguido en ella una mirada triste en lo profundo. Pero en aquel momento se la veía realmente feliz.

Seguramente se gustaban (eso saltaba a la vista) permanecieron largo rato sentados uno frente al otro. Hablando, sonriendo, o solo mirándose a los ojos. No sé que habrá dicho él, me hubiera gustado saberlo. Cuando en cierto momento ella acarició el rostro masculino. Puso su blanca mano en el gran rostro del hombre. Luego bajó por su mejilla y acarició sus labios. Entonces él sujetó la mando dejándola un largo rato en su rostro. Mi di cuenta que ya no había sonrisas. Es más creo que ella lloraba. Debió ser eso ya que él parecía secárselas con su mano libre.

Luego pude observar como uno se acercaba más al otro, y como poco a poco llegaron a juntarse sus bocas y como se besaron. De una forma que lograron que me estremeciera. Cuando el beso termino me descubrí llorando. No entendía que sucedía. Fue cuando él la abrazo, ella se acurrucó perfectamente en el cuerpo masculino.

Se notaba que se sentía feliz y segura en sus brazos.

El sol comenzaba a asomarse. Con seguridad habían estado toda la noche juntos, tenían esas miradas de aquellos que no duermen. Los dedos de él jugaban con el cabello de ella. Sus ojos la veían con mucho amor.

Pensé “¡es increíble, de verdad se aman!”.

Los imagine felices envejeciendo juntos y con una bonita familia.

Y entonces; algo me confundió. Se acariciaron se besaron intensamente nuevamente. Y luego ambos comenzaron a caminar en direcciones opuestas. Así que supuse que todo aquello solo había sido una bonita despedida.

Él se detuvo a unos pasos. “de seguro se da vuelta y regresa por ella” -me dije. Nada más errado. Ya que continuó y ni siquiera miró atrás.

Ella sí lo hizo, sí se dio vuelta y lo vio alejarse por unos minutos.

Con que ganas le hubiera gritado -¿¡Qué haces!?... ¡dale andá a buscarlo!!”. No lo hice. Me quede callada y ella también. Luego creo que cuando su mirada ya no lograba verlo se dio vuelta nuevamente. En ese instante sus ojos se encontraron con los míos. Por unos segundos fuimos una… fui ella. Sentí el enorme amor que había en su corazón y la confusión en su mente. No sé por que tonta razón le sonreí. Supongo que quería que se sintiera mejor. Lo raro es que también me sonrió. Me pareció que entendió lo que intentaba hacer. Secó su rostro, con una mano se dio media vuelta y se alejo.

Fue cuando comprendí que había sido testigo de su última cita. Aunque si la última fue tan hermosa. ¿Cómo habrán sido las otras? Aún me pregunto que habrá pasado con ellos.






¡Estúpida lluvia! –pensó-, siempre aparece cuando en realidad ya no la esperas. Están días diciéndote que lloverá y sales con un ridículo paraguas y cuando por fin dejas de esperar y creer. Comienza a llover…- ¡Ah!- suspiró, casi como la vida misma. Estas gran parte de tu vida, creyendo lo que desde niño te han dicho- “si sueñas con fuerzas, alcanzarás lo que sueñes”- y creces esperando a que todo eso que vas soñando en tu mente y tu corazón se haga realidad, para descubrir que no alcanzarás nada y que tal vez cuando alcances la décima parte de lo que has soñado, no será como en verdad lo imaginaste. Corrió, debía subir al auto cuanto antes, aún hacía calor, la ropa se le pegaba al cuerpo, era insoportable. Necesitaba un cigarrillo pero había decidido dejar de fumar, como siempre una buena decisión en un mal momento. ¡Cuánto deseaba un cigarro! Por fin llegó al estúpido auto. ¿Por qué no lo habría estacionado más cerca? En fin…ya estaba en él. Acomodaba sus cosas (en realidad es un decir) tiraba los papeles y paquetes que llevaba en la mano donde cayeran. Su automóvil era un desastre…-fiel reflejo de su vida- se dijo a si mismo mientras buscaba las llaves en el bolsillo de su pantalón. ¿Cómo sabe uno cuándo avanzar o cuándo detenerse? ¿Cuándo salir de una situación o cuándo permanecer en ella? Alguien lo despertó de sus pensamientos de un bocinazo. Las gotas de agua caían aún en el parabrisas, observó a las personas correr de un lugar a otro tratando de resguardarse. Sonrió…-¿Por qué temerle tanto si solo es un poco de lluvia? Se entretuvo viendo lo rápido que podían cruzar la calle algunos y como otros gritaban insultando a los automovilistas impiadosos que los salpicaban al pasar. Esa había sido su primera sonrisa en días. Se sacudió un poco el cabello, de ese modo lo peinaría a un estilo moderno (llamado "no tengo peine") y además se secaría un poco. Colocó las llaves por fin en su sitio y encendió el motor. No tenía apuro en llegar a su destino. Nadie lo esperaba ya. Nuevamente dijo esa frase que tanto le gustaba, “buena decisión en mal momento”. Conducir por las calles de la ciudad en días como éste era el doble de tortuoso. Los bocinazos sonaban por todas partes, al parecer a todos los ponía de mal humor. Llegó hasta su restaurante, nuevamente detuvo la marcha. Miró por la ventanilla durante un momento. “Después de tantos años de trabajo eso era todo lo que le quedaba”. Nuevamente los pensamientos fastidiosos que lo llenaban de impotencia. No era ni por asomo lo que había soñado para él en su juventud. “Malas decisiones y malos momentos”- Demasiados- se dijo en voz alta. Mientras buscaba en la guantera.-Ni un maldito cigarro- refunfuñó. Por fin el agua parecía haber dejado de caer. Eso lo animo a salir del coche y por fin dirigirse hacia el negocio. De joven había soñado con ser artista. Se bajaba del auto, mientras acomodaba sus pensamientos (no era que fueran muchos pero si le gustaba que estuvieran en orden, al menos en su cabeza). Cerró la puerta con llave, apoyó su espalda en él esperando que nadie pasara y poder cruzar tranquilo. Levantó la cabeza, ahora deseaba sentir alguna gota en su cara, pero ya no caían. Tarde de nuevo. Conoció a esa mujer y se quedó sin sueños, sin arte y con el tiempo sin nada. No se había enamorado de ella en cuanto la vio, ni siquiera estaba enamorado cuando se casó. Fue solo sexo y la necesidad de sentir que era importante para alguien. El que ella quedara embarazada había modificado sus planes. No estudios, no sueños, no artista. No se arrepentía. Sus hijos eran lo mejor de sí mismo. Solo había sido con la madre equivocada. O tal vez lo había sido el padre. ¿Quién sabe? comenzó a correr hasta llegar a la otra vereda. Entró sacudiéndose la ropa, no había comensales, pero sí estaba el personal. – Hola- Lo saludó la encargada del lugar y de inmediato lo arrolló de cosas que había que hacer y con muchas otras de las que él debía encargarse ya que a nadie le salían bien. La detuvo en seco- Dame un momento, voy a mi oficina, me cambio de ropa y regreso.



– Está bien- respondió la empleada con voz de resignación.



En cuanto entró a su santuario, cerró la puerta tras de sí. Cerró los ojos y respiró profundo. El divorcio no había sido fácil… sentirse estafado en todos los sentidos, engañado y traicionado habían minado su autoestima. Muchos fueron los años con aquella mujer, no todos fueron malos y con el tiempo aprendió a amarla. Se sirvió un café. Y salió a enfrentar su destino. La máquina de palabras dichas por segundo no estaba a la vista.- ¡Qué alivio!-se dijo mientras sonreía. Los meses se le vinieron encima, luego los años. Intentó un par de relaciones pero nada trascendental. No estaba dispuesto a renunciar a una pasión a un verdadero amor. Sonó cursi hasta para él. Pero en realidad es lo único que le daba fuerzas para continuar. La esperanza de que hubiera alguien para él, en alguna parte del mundo. Y ésta vez, quería esperar hasta estar seguro. Por lo mismo no comprendió por qué aceptó que su hermana le organizara una cita a ciegas. Era un idea ridícula, pero había dicho “sí”. Esperó a la desconocida algunos minutos bajo la lluvia, solo para que lo dejaran plantado. Debía ser una irresponsable y desalmada mujer como todas las que había conocido en su vida. Así que solo se subió a su coche y ahora se encontraba sentado bebiendo un café junto a una ventana. Tan solo como cuando se había despertado en la mañana. Y dispuesto a entablar una larga charla con su hermana para que no intentara organizarle la vida nuevamente. El restaurante no estaba abierto al público por reformas, pero de vez en cuando permitían tomar un trago a los cliente asiduos al lugar por lo que dejaban la puerta abierta. La persona que acababa de entrar, no era cliente frecuente por lo que se disponía a decirle que se retirara. Aunque le gustó observarla por un momento. Estaba empapada de la cabeza a los pies. Sí que se había mojado. Y se sonrió en forma burlona al pensar en esto. Su cabello se encontraba despeinado, su cara húmeda, su camisa arrugada. Se notaba que había tenido un mal día. Buscaba algo en su bolso con tanto énfasis que no noto la presencia del hombre y menos cómo él la observaba. Levantó la vista, y por fin lo vio. Él se sintió sonrojarse, al ver que ella se aproximaba hasta donde se encontraba. Trató de disimular, bebió un sorbo de café y se puso a ver por la ventana. Nada en especial, se sentía nervioso y necesitaba hacer algo que lo ayudara a tener el control de sí mismo.





- ¡Hola!... ¿Qué tal?- saludó la mujer muy tranquila y relajada, mientras tomaba asiento frente al hombre. – Disculpa que me siente- y continuaba buscando algo con desesperación.- Perdí mi teléfono, no logro encontrarlo. Lo único que le faltaba a éste día horrendo.- Y hablaba con total confianza, mientras revolvía buscando, sin mirarlo a los ojos. - ¿Te ha pasado?...- preguntó por fin levantando la vista.- sabes a que me refiero ¿no?... esos días en donde te decís… ¿¡POR QUÉ SALI DE LA CAMA!?- y puso tanto énfasis en su oración que él no pudo evitar sonreírse. Ella también sonrió. – Me alegro que te dé risa… un idiota me dejó plantada bajo la lluvia, yo esperando como tonta, solo por que mi amiga dijo que era un buen hombre, que le gusta el cine y las películas. No sé, - (y suspiró)- pensé que tal vez podría ser el correcto.-Y miró hacia la barra- Creo que no vendrán a atenderme. Él permanecía callado, solo la observaba. Observaba cómo le caía el cabello sobre el rostro, cómo lo miraba fijo cuando le hablaba, lo segura que se la escuchaba su voz y lo triste que parecía su mirada.- ¡Qué mirada tan triste tienes!-. Le dijo ella interrumpiendo sus pensamientos.





- Pensaba lo mismo de tu forma de mirar.- Respondió al lograr hablar. Por un momento ambos se quedaron en silencio. Ella dejó de buscar y se quedó viéndolo. Estiró su mano hacia él. - ¡Hola!…me llamo Vanesa.





- ¡Hola!... soy José- dijo mientras sujetaba su mano. - ¿Y quién fue tan tonto de dejarte plantada?-





- Alguien que una amiga se empeño en querer que conociera. Pero no fue.- Ahora la nerviosa parecía ella. Miraba para todos lados, recién se percataba que el restaurante estaba sin gente.





- ¡Qué bueno!-dijo mientras sonreía.





- ¿Bueno? …no sé, tal vez, pero me hubiera gustado que me avisara que no iría, así no lo hubiese esperado mojándome de pies a cabeza, perdiendo toda la mañana y hasta mi teléfono.





- Para mi es muy bueno, si lo hubieras conocido estarías con él y no con migo. – No podía creer haber dicho esas palabras… “seguro se levanta y se va”… pensó.





- ¿Y esas frases te resultan con las chicas?- sonreía- le había parecido muy gracioso, necesitaba relajarse y olvidar un poco los malos momentos…todos sus malos momentos ...desde... ya había olvidado desde hacía cuánto tiempo, no estaba relajada y tranquila con alguien… como lo estaba ahora.





- No lo creas. También me han dejado plantado. Ni siquiera he tenido la oportunidad de decir mi mejor repertorio.





- Bueno… si me invitas un café te daré la oportunidad de que lo digas.





Una puerta doble se abrió…y una mujer se apreció.





- ¡AH!- decía mientras se acercaba a la mesa sonriendo.- ¿Aquí se encuentran? … estaba segura que se entenderían.





- Perdí mi móvil, por eso no pude llamarte para decirte que el tonto de tu hermano me dejó plantada. Encima llovía a cántaros, mira como estoy.- La chica se había puesto de pie, frente a la recién llegada y nuevamente hablaba distraída del mundo a su alrededor.





- ¿Cómo que te dejó plantada?





- Sí lo que te digo nunca fue.





- Ella me dejó plantado a mi.- dijo el hombre sin levantar mucho la voz, de pie detrás de ambas mujeres que en un momento hablaban al unísono.





- ¿Conoces a mi hermana?





Por fin ella lo escuchó - ¿Tu hermana?





- Él es mi hermano. De quien te hable.





- Ella me dejo plantado… Él me dejó plantada.- sonaron las voces a dúo.





- No entiendo nada, si ambos se dejaron plantados. ¿Cómo es que están juntos?





Ahora los tres permanecían en silencio.





- ¡Coincidencia!- se escucho la voz masculina que pareció hacer eco en el amplio lugar vacío.





- Tome una buena decisión, en un buen momento.- dijo ella.





Y al parecer algo resonó dentro del hombre.





- Bueno... como sea ya están aquí…diré que les traigan un café para cada uno, así se conocen, verán que tienen mucho en común.- Y sin decir más... la tercera en discordia se retiró…segundos más tarde llegaron los cafés. La lluvia desapareció por completo. Las bocinas de los coches ya no sonaban como si se acabara el mundo y las personas caminaban en lugar de correr. Todo era normal.





- Y bueno…





- ¿Bueno qué?





- No estabas por decirme tu repertorio…





Ambos subieron sus tazas y bebieron.





- ¿ Así que es uno de esos días en donde no debiste salir de la cama?-





- ¿Cuál… éste? …¡No!...nada que ver, éste ha sido perfecto.





- Que bueno, también para mí.







- Ven... quédate a mi lado...permite que te tome de la mano, mírame a los ojos...¿Te sonríes? . Me gusta ver tu rostro cuando lo haces. No temas...solo voy a pedirte una cosa... Pronuncia una palabra...¡si!, una sola. Esa, que sepa convencer a mi corazón que hay un futuro en una ilusión... ¿Callas? ah... ¿no sabes que decir?...bien, de todos modos, permanece junto a mí. No me despiertes, si sabes que me gusta soñar.



Pienso en algo,
guardo una palabra,
grito un silencio,
conservo un suspiro y me pierdo en una lágrima.



El viento me abraza, recorre mi piel, acaricia mi rostro, besa mis labios y enreda mis sueños, recorre mi ser, enjuga mis lágrimas, expande mi voz, escucha mi corazón y lucha contra mi soledad. Duerme junto a mi, entona canciones únicas, alivia mi alma...lo que nadie logro hacer, lo consigue él una y otra vez .
El viento sabe de amor, pero más que nada sabe de dolor, se convierte en mí y yo, soy él, que recorro el mundo consolando sin ser vista, sin ser acariciada, sin ser sentida. Entonces voy con el viento a donde nadie más logra llegar. Hasta donde está el último sueño, donde nace la caricia más sincera, donde se da el beso más dulce y se siente el amor tan cálido, que consigue quemar las palabras, donde la verdad, va de la mano con una sonrisa y donde el llanto es solo de dicha. Donde el abandono no existe, ni la desilusión, ni el adiós. Donde el amor es un velero, que tiene su rumbo bien trazado, donde no duele el ser. Y un amanecer es una nueva oportunidad, para conseguir amar. Es el viento sabio amante, que besa mi boca y acaricia mi piel. Es amigo fiel, que seca mi llanto y abraza fuerte mi cuerpo. Es el viento, mi compañero nocturno que ahuyenta a la nada. Y la nada de mi vida, es corpórea con cada nuevo día.


Mi señor se perdió al despertar, el ángel que junto a mí caminaba perdió sus alas y descendió a la oscuridad y el silencio. Se dejo caer en la nada, y aunque fue lo que mas quise, solté su mano, lo dejé partir. Era mejor para él. Pude comprenderlo. No era mi destino, aunque en mis sueños siempre había estado. Su voz bañaba mis noches y su mirada albergaba mis días. Sus palabras llenaban mi alma y mi ser de su espíritu se impregnaba. Creo (mal que me pese) que todo ha sido una mera ilusión. Éramos aire, que vagaba en la inmensidad de un universo que no fue creado y sus campanas de papel se hicieron añicos con la mínima brisa. Él, naufraga nuevamente con sus letras y yo, me pierdo en mi papel que continúa en blanco. Es que ya no sé como soñar.




II




Te he perdido al despertar…mira mí a amor, que se desdibuja en mi interior. Bien venido seas, tenía miedo cuando comencé éste viaje. Temía que fueras irreal o que todo fuera una quimera. Hoy descubro (con asombro) que el llanto ha valido la pena ya que te ha puesto frente a mí. Bendito tu canto, tu inspiración y bendita tu voz que hizo que te reconociera. Vuelve a tirar las cartas, reacciona, mírame, soy yo. Una vez más frente a ti. Deja de soñar, tómame en tus manos, háblame de tu sentir que deseo oír. Y otra vez estoy aquí, junto a ti como ayer, dispuesta a comenzar he intentar hacer realidad lo que nos cuentan las campanas de esa vieja melodía. Lo que debe ser…simplemente será. Esta es mi forma de decir… “te amo”. Dibujando noches con estrellas en tu cielo, flores cuyo perfume traiga mí presencia a donde estés, y colores que te muestren mi sentir. Sigues siendo lo único en el universo de mi realidad, quedamos los dos. Viviendo en una fantasía que se expande. No hay angustia al sentir que te fundes en éste cuerpo que ha sido creado para ti. Queman tus manos mi piel, y nazco debajo de tu calor. Nada importa cuando extasiados volvemos a nacer, tú en mí y yo de tu boca. Muere el deseo con cada latir de tu corazón, siento temblar hasta tu ser, si recorro los secretos que tu voz temblorosa me cuenta al llenarte de mi pasión. Mil palabras que mueren cuando llegas a mi pecho. Sueños infinitos cuando pruebas de mi amor y al ver tu mirada sobre mí, comprendo cuanto me amas.








Despertaste todos mis sentidos…hiciste que desaparecieran mis temores y llenaste de luz mis momentos oscuros. Haberle dicho que lo amaba…cuando el silencio se adueñó de mí. Alma mía, grita su nombre, pronúncialo y has que permanezca a mi vera. Inspiración de mi ser, bendita musa inspiradora, la de nuestra pasión silenciosa, marchita entre la luminosidad de una fría ventana. Que une sigilosamente nuestros cuerpos y llena de deseo nuestros corazones. En el paraíso de lo imposible sembraste, ilusión y donde solo había sequía nació, éste amor. Y crece fuerte, sano, indoblegable y lleno color. Mis ojos se abren con la llegada de cada nuevo sol y es por ti que se atreven a mirar lo desconocido, es cuando comprendo que es a tu ser a quien mi alma vela. Déjame soñar con una nueva luna, pretende quedarte en éste momento y que no avancen las horas. Acerca tu rostro quiero recordarte como si no pasaran los segundos y que tu mirada marque así mi piel, tu beso quede impregnado en mi boca y tus manos me estremezcan en cada centímetro. Te quiero para mí, en mí y a mi lado. No escuches las voces que te dicen que debes partir. Olvida lo que ves, toma como propio lo que sientes. Que vale más un espíritu que sepa su destino a un camino sin final. Se quedan las estrellas perplejas, al ver nuestro sentir. Necesito de tu aire, ya que sin él no lograré respirar. Deseo abrigarte en tu soledad y guiarte con mis manos a un mejor lugar. Andar tu camino y apartar de él el peligro. Pretendo llenarte de paz en las noches de tormenta y abrigarte del frío de la soledad. Que bebas de mi piel las gotas que la lluvia deja caer. Mi bien, préstame uno de tus segundos y lo haré eterno. Dime si te irás… o si te quedarás por siempre…y un día mas.





Busco el argumento para esas palabras que ya no serán dichas. Intento descubrir el por qué de la oscuridad en mi mente y del silencio de los sonidos que ausentes en las noches de luna nueva ya no entonan cánticos de júbilo. Solían danzar en perfecta comunión, arlequines, duendes y hadas. Podía verlos, reían al son de una vieja flauta bebían a la luz de las estrellas. Insectos de colores radiantes de vida y llenos de vigor encendían sus luces intermitentes en aquellos viejos robles que majestuosos se erguían. ¡Ay! suelo suspirar al recordar aquellos días (¿o eran noches?) a veces eran tus días en mis noches y en mis días surgían victoriosas tus noches. Eras amo y señor de las frases que solía el transportador hacer navegar. Un capitán y a la vez un timonel. Y un tormentoso recuerdo que desea continuar. Si te miras al espejo no me hallarás en él y arrancas la raíz que dejaste en ese corazón que has decidido abandonar. Bosques encantados de mundos que decidiste derrumbar. Los pusiste a distancia, pretendes olvidarlos y no regresar a buscar la pluma y el papel que abandonaste en ellos. Tus letras naufragaron mientras las mías luchan por sobrevivir…sin ti. Y sigo sin comprender…el por qué de un silencio que grita con tu voz.








He comenzado un viaje, para el que no estaba preparada. Avanzo casi sin conocimiento de lo que soy o a donde pertenezco. Soy parte de algo que no comprendo. Podría decir que veo la claridad delante de mí…pero estaría mintiendo. Lo cierto es, que no tengo ni idea de lo que hay mas allá. Hay curiosidad por averiguarlo, por saber como se siente el roce de sus manos sobre mi piel. Pero temo. Al día, a la noche, a sus palabras y su silencio. Temo a su presencia y a su ausencia, temo aún más. Tantos sueños se han convertido en polvo de estrellas que me arde el corazón al soñar. La semántica de la vida, o la vida en semántica es cruel con el tiempo, con el destino o lo que se espera del futuro. Un chasquido y soy bruma, niebla, lluvia, silencio. Un nuevo amanecer, una segunda oportunidad y los mismos errores. Podría olvidar en un soplo todo lo vivido y te perdería en los recuerdos. En la misma centella de luz, descendiste como un ángel, llegaste en soledad y te quedaste a mi vera, acompañaste mis pasos por un poco de tiempo. Cultivaste mis quimeras, ensalzaste mi espíritu. Bebiste licor, narraste historias de antaño y luego, partiste en el rayo de esa tormenta que apagó el fuego en mi corazón. Sin mediar palabra, sin decir “adiós.” Aún camino, aún avanzo, veo paisajes que él creo para mí y mundos en los que nadie habita. Como un arlequín, sin cascabeles, que entre sombras se mueve jugando con las promesas que sabe, no cumplirá. ¿Qué ves en mis ojos?...es verdad, jamás has visto mi mirada. Pero sabes fingir y yo sé mentir. Tantos siglos recorridos, hallarte para dejarte ir, para tan solo verte marchar. Los caminos no me conducen todos a ti, pero entre encrucijadas y pérdidas de la memoria siempre te hallo. Dime algo…antes que tu recuerdo desaparezca de mí.



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En las noches de verano suelo observar florecer al naranjo y percibe mi piel su aroma... es cuando recuerdo tus caricias y siento el perfume de tu cuerpo y el sabor de tus besos...mis manos tiemblan buscando las tuyas y mis labios se humedecen esperando la respuesta de tu boca...tiembla el tiempo mientras avanza sin compasión ...acercándose la hora maldita...en que te diga adiós...olas persistentes que traen a mí, con cada noche de luna llena, con cada aroma de una flor...melodías ancestrales que hablan de nuestro amor






Voces en cautiverio, marchitos cuerpos que renacen al son de la melodía que de tus manos nace. Ensueños de antaño que hablan de lo eterno en ti. Ven cuéntame quien eres, de dónde vienes y a quién buscas… háblame de tu dolor. Enséñame de tu amor. Que se apaga la luna y se borran las estrellas si dejas de sentir.





Las aguas cristalinas del lago, formaban un perfecto espejo para su reflejo. ¿O era lo que se reflejaba lo que lo hacia a la medida? la noche cubría lo etéreo, lo majestuoso… y el universo nacía del canto de un ave nocturna. Quiero prepararme una barca para llegar hasta ti. Plantar bandera en tu corazón y comenzar a sembrar amor. Bajarte un sueño del cielo y regalarte el perfume de una flor. Encerrar en una caja de cristal tu voz y convertirla en canción. Deseo ser viento y envolverte en mí. Colmarte de caricias, y traspasar así tu piel. Despeinar uno por uno tus cabellos y hacerte estremecer. Sueño con ser lluvia y descender hasta donde estés…que mires al cielo buscando consuelo y caer así en tu boca robándote el más preciado de tus besos. Ser luego la noche que conserva tus secretos y vela tus sueños. O ser el sol que llena de perfume tu habitación. La melodía que nace de tu corazón, la he inventado yo, una simple manera de agradecer por lo mucho que me das. La risa que se dibuja en tus mejillas la he soñado anoche para hacerla realidad hoy. Mi universo se hace infinito con tu presencia y desparece con tu distancia.





Si me ves entre la niebla desvanecerme…no llores
Soy parte de ella y ahí deseo habitar.
Y si en algunas ocasiones ves que desaparezco con el alba…no te preocupes
¿Es que no te lo he dicho? estoy en esa nueva luz y me gusta llenarte de mi calor.
Si ves que entre la espuma de las olas del mar me pierdo…no temas.
En él voy a donde deseo y muero con cada nuevo amor.
Jamás temas por mi destino… soy niebla, estoy en el alba y muero en el mar.
Tengo prisa en ser parte de todo y permanecer en la nada, es mi deseo.