Mi señor se perdió al despertar, el ángel que junto a mí caminaba perdió sus alas y descendió a la oscuridad y el silencio. Se dejo caer en la nada, y aunque fue lo que mas quise, solté su mano, lo dejé partir. Era mejor para él. Pude comprenderlo. No era mi destino, aunque en mis sueños siempre había estado. Su voz bañaba mis noches y su mirada albergaba mis días. Sus palabras llenaban mi alma y mi ser de su espíritu se impregnaba. Creo (mal que me pese) que todo ha sido una mera ilusión. Éramos aire, que vagaba en la inmensidad de un universo que no fue creado y sus campanas de papel se hicieron añicos con la mínima brisa. Él, naufraga nuevamente con sus letras y yo, me pierdo en mi papel que continúa en blanco. Es que ya no sé como soñar.




II




Te he perdido al despertar…mira mí a amor, que se desdibuja en mi interior. Bien venido seas, tenía miedo cuando comencé éste viaje. Temía que fueras irreal o que todo fuera una quimera. Hoy descubro (con asombro) que el llanto ha valido la pena ya que te ha puesto frente a mí. Bendito tu canto, tu inspiración y bendita tu voz que hizo que te reconociera. Vuelve a tirar las cartas, reacciona, mírame, soy yo. Una vez más frente a ti. Deja de soñar, tómame en tus manos, háblame de tu sentir que deseo oír. Y otra vez estoy aquí, junto a ti como ayer, dispuesta a comenzar he intentar hacer realidad lo que nos cuentan las campanas de esa vieja melodía. Lo que debe ser…simplemente será. Esta es mi forma de decir… “te amo”. Dibujando noches con estrellas en tu cielo, flores cuyo perfume traiga mí presencia a donde estés, y colores que te muestren mi sentir. Sigues siendo lo único en el universo de mi realidad, quedamos los dos. Viviendo en una fantasía que se expande. No hay angustia al sentir que te fundes en éste cuerpo que ha sido creado para ti. Queman tus manos mi piel, y nazco debajo de tu calor. Nada importa cuando extasiados volvemos a nacer, tú en mí y yo de tu boca. Muere el deseo con cada latir de tu corazón, siento temblar hasta tu ser, si recorro los secretos que tu voz temblorosa me cuenta al llenarte de mi pasión. Mil palabras que mueren cuando llegas a mi pecho. Sueños infinitos cuando pruebas de mi amor y al ver tu mirada sobre mí, comprendo cuanto me amas.








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