El viento me abraza, recorre mi piel, acaricia mi rostro, besa mis labios y enreda mis sueños, recorre mi ser, enjuga mis lágrimas, expande mi voz, escucha mi corazón y lucha contra mi soledad. Duerme junto a mi, entona canciones únicas, alivia mi alma...lo que nadie logro hacer, lo consigue él una y otra vez .
El viento sabe de amor, pero más que nada sabe de dolor, se convierte en mí y yo, soy él, que recorro el mundo consolando sin ser vista, sin ser acariciada, sin ser sentida. Entonces voy con el viento a donde nadie más logra llegar. Hasta donde está el último sueño, donde nace la caricia más sincera, donde se da el beso más dulce y se siente el amor tan cálido, que consigue quemar las palabras, donde la verdad, va de la mano con una sonrisa y donde el llanto es solo de dicha. Donde el abandono no existe, ni la desilusión, ni el adiós. Donde el amor es un velero, que tiene su rumbo bien trazado, donde no duele el ser. Y un amanecer es una nueva oportunidad, para conseguir amar. Es el viento sabio amante, que besa mi boca y acaricia mi piel. Es amigo fiel, que seca mi llanto y abraza fuerte mi cuerpo. Es el viento, mi compañero nocturno que ahuyenta a la nada. Y la nada de mi vida, es corpórea con cada nuevo día.
1 Response
  1. Francisco Hervás Says:

    Nada hay como sentir la caricia del amor,
    el dulce abrazo de la brisa enamorada que la persona que te ama
    te hace llegar con su especial magnetismo...
    que solo el amor verdadero es capaz de hacerte llegar,
    atravesando el espacio y el tiempo,
    sin importar dónde se encuentre y dónde tú estés...
    nada hay como ese sentimiento dulce y hermoso...
    Amo... te amo...


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