Y entonces cada noche voy…llego y con suave beso contemplo tus sueños. La herida mortal se abre en mi corazón, no consigo imaginar una realidad donde no estés. Intento volar pero el crujir de hojas marchitas bajo mis pies me dice que tal cosa no me es posible. Pido un deseo a las estrellas y es entonces que reconozco solo el brillo de una gota de lluvia, nada hará realidad, lo que tanto pedí…lo que añoro gritar.Y se ha quedado mi piel sin sentir tu calor, continúo intentando descubrir como hacer para no despertar y escuchar algún día tu “adiós”. Y puede que la eternidad sea pequeña ante las promesas y aunque una eternidad tarde. Algún día, serás para siempre. Y una noche será día y un infierno de dolor se convertirá en un colorido jardín. No me pidas despertar ya que tal cosa, me regresa a mi realidad. Deseo continuar sin llorar, en esa oscuridad donde tu luz me guía. Rodeada del silencio donde gobierna tu voz, donde tus manos me sostienen y tus ojos me ven.Un lugar no tan solo existente en mi corazón, y tu razón, sino también donde estemos tú y yo. Un solo ser, para siempre.

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