La cita

La noche estaba cálida, lleno de estrellas el cielo.

Y ellos, que parecían extraídos de una cursi película romántica. Los vi desde lejos. Sonreían, se veían felices.

Ella caminaba frente a él, pero lo hacía mirándolo a los ojos. Mientras movía sus manos al explicarle algo. Él la miraba con suma dulzura parecía escucharla atentamente. Pero creo que en realidad solo pensaba en besarla.

En cierto momento la vi tropezar pero él la sujeto de la mano y no la dejó caer.

Continuaron su caminata junto al río. Decidí seguirlos con la mirada. El hombre era, alto moreno, espaldas anchas, grande, fuerte. Y en ese momento sonreía como un niño. Me gusto ver como enredaba los dedos de su enorme mano, a los pequeños dedos femeninos.

Creo haber distinguido en ella una mirada triste en lo profundo. Pero en aquel momento se la veía realmente feliz.

Seguramente se gustaban (eso saltaba a la vista) permanecieron largo rato sentados uno frente al otro. Hablando, sonriendo, o solo mirándose a los ojos. No sé que habrá dicho él, me hubiera gustado saberlo. Cuando en cierto momento ella acarició el rostro masculino. Puso su blanca mano en el gran rostro del hombre. Luego bajó por su mejilla y acarició sus labios. Entonces él sujetó la mando dejándola un largo rato en su rostro. Mi di cuenta que ya no había sonrisas. Es más creo que ella lloraba. Debió ser eso ya que él parecía secárselas con su mano libre.

Luego pude observar como uno se acercaba más al otro, y como poco a poco llegaron a juntarse sus bocas y como se besaron. De una forma que lograron que me estremeciera. Cuando el beso termino me descubrí llorando. No entendía que sucedía. Fue cuando él la abrazo, ella se acurrucó perfectamente en el cuerpo masculino.

Se notaba que se sentía feliz y segura en sus brazos.

El sol comenzaba a asomarse. Con seguridad habían estado toda la noche juntos, tenían esas miradas de aquellos que no duermen. Los dedos de él jugaban con el cabello de ella. Sus ojos la veían con mucho amor.

Pensé “¡es increíble, de verdad se aman!”.

Los imagine felices envejeciendo juntos y con una bonita familia.

Y entonces; algo me confundió. Se acariciaron se besaron intensamente nuevamente. Y luego ambos comenzaron a caminar en direcciones opuestas. Así que supuse que todo aquello solo había sido una bonita despedida.

Él se detuvo a unos pasos. “de seguro se da vuelta y regresa por ella” -me dije. Nada más errado. Ya que continuó y ni siquiera miró atrás.

Ella sí lo hizo, sí se dio vuelta y lo vio alejarse por unos minutos.

Con que ganas le hubiera gritado -¿¡Qué haces!?... ¡dale andá a buscarlo!!”. No lo hice. Me quede callada y ella también. Luego creo que cuando su mirada ya no lograba verlo se dio vuelta nuevamente. En ese instante sus ojos se encontraron con los míos. Por unos segundos fuimos una… fui ella. Sentí el enorme amor que había en su corazón y la confusión en su mente. No sé por que tonta razón le sonreí. Supongo que quería que se sintiera mejor. Lo raro es que también me sonrió. Me pareció que entendió lo que intentaba hacer. Secó su rostro, con una mano se dio media vuelta y se alejo.

Fue cuando comprendí que había sido testigo de su última cita. Aunque si la última fue tan hermosa. ¿Cómo habrán sido las otras? Aún me pregunto que habrá pasado con ellos.

0 Responses

Publicar un comentario