Me gusta cuando ríe…
Y me pierdo en la luz de su expresión y se desgarra mi alma en la tristeza de su mirada.
Nazco cada mañana en la suavidad de sus besos, me transfiguro en la delicia de sus caricias y me estremezco ante el roce de su cuerpo con el mío.
Me gusta cuando sueña…
Y se convierte en el chiquillo lleno de ternura, en el hombre que se refugia a mi vientre y se pierde en mi pecho.  Madura en un segundo y luego de amar con pasión, lo siento volar, temblar y perderse otra vez en mí.
Me gusta…
El espacio de su frente, logro mimarlo y sentir la suavidad de su piel y la serenidad de sus días.
La claridad de su voz, que me embriaga y transporta donde todo está lleno de su cariño.
Su mirada serena, tristeza agónica de un gran dolor que guarda en secreto su alma dulce y llena de pasión.
Sus manos perfectas, hacedoras de dicha e ilusión.
Los surcos en su cara, fuente inagotable de una vida admirable, colmada de tropiezos pero jamás de fracasos.
Sus labios de besos inagotables, el olor de su piel del cual me impregno una y otra vez.
Me gusta su ser, su alma, su cuerpo y su corazón.
Me gusta, cuando nervioso discute o cuando tierno hace el amor.
me gusta el hombre que me cela, el niño que me necesita, el  amante apasionado en que se convierte, el amigo que con dulzura me aconseja, o el compañero que conmigo duerme, tan solo para darme los buenos días en la mañana.
Me gustas…


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