El olvido me atrapó en un rincón del la oscura habitación
y el silencio llegó a mí con hordas de reclamos infringiendo dolor.
Intento no dejarme morir,

con fuerza, insisto en seguir con vida.
Las horas mutiladas se alejan

y permiten que vea a los escarabajos
cargando sobre ellos mis recuerdos mas añorados
y también, los que mas duelen. 
Enfrento nuevamente un triste dilema,
fingir que todo esta bien o jugar a que jamás existió.
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