Fue el afán de hallarte lo que me hizo soñarte, fue el soñarte lo que me llevo a imaginarte (aún estando despierta), fue mi imaginación constante, lo que me hizo sentirte, fue el sentirte lo que me arrolló a desearte, fue el desearte lo que hizo imperioso en mí el buscarte, fue el buscarte lo que me condujo por caminos desconocidos, fue ese desconocimiento lo que logró al fin, que me equivocara. 
Fue el hallarte el dolor mas grande que sintió mi alma, fue mi alma quien me dijo, que nada había sido real. Fueron mis sueños los que  destruiste y supe, que el imaginar quimeras hace al corazón sentir cosas que no se deben desear, comprendí entonces que no hay nada que buscar, no hay un solo camino que me lleve a ti, ya que andando adquirí el conocimiento... no hay a quien deba esperar, ni encontrar, ni buscar o soñar.
Fue soñando, que comencé a madurar hasta lograr olvidar lo que una vez imaginé, lo que tal vez, amé.


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