Solfea el señor con su laúd, escribe notas que narran historias de su corazón.
Caminante ausente de noches usurpadas.
Caballero indómito de cruzadas malgastadas y amores nocivos.
Intérprete de sonetos, relator de sueños, historiador de vida.
Cuerdas equívocas que atenúan su soledad.
Notas dilapidadas que nadie entonó, calcinan hoy su alma sin razón.
Demonios que se manifiestan a reñir,
traen en sus alforjas monedas de cobre por las que nadie pagó.
Solloza lágrimas de sangre esa copla que en ningún tiempo nadie concertó.
Imagina una vez más, mi bien, cuál es la melodía que entona tu ser y grita tu voz.
Dulces notas que ahuyentan lo complaciente del vino que mitiga mi vetusto dolor.
El tiempo es dolorosamente corto y un para “siempre” se pierde en un suspiro.
Hoy perdimos el tesoro que sin buscar encontramos en el mar de personas que como nosotros, vagan buscando lo que tú y yo hayamos.
2 Responses
  1. Un trabajo muy bello. Gracias por compartir.


  2. Me alegra mucho que te guste... gracias por tus palabras es un gran placer leerlas sobre todo porque sos alguien que admiro mucho...cuando sea grande quiero escribir como vos... eso dice siempre un muy querido amigo mío...solo se lo robe...


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