La noche golpea sus rostros y la lluvia no les permite gritar.
El tiempo no transcurre y se niega a continuar.
No regresa lo vivido ni se consigue el olvido con un punto final.
Fuimos tiempo inescrutable y sonido sin replicar.
Ecos de una distancia próxima a zozobrar.
Todo transita por distintos caminos para llegar al mismo final.
Estarán tu cuerpo y el mío,
sepultados solos; por la eternidad.





Me carcome la infección que atraviesa segundo a segundo mi corazón.
El cáncer absorbe mi alma y deja sin sentido o motivo
a este cuerpo que se marchita sin llegar a su final.


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