Pienso;
en la fragilidad del silencio,
que se rompe con un suspiro y
en la tristeza de una melodía que hace que un alma llore.
Me maravilla lo grandioso de un beso, que logra que dos cuerpos se unan.
Escudriño lo simple de un rayo de sol,
que llena de calor un rostro, haciéndole sentir la vida.
Me quiebro ante la mirada clara de un niño,
En la cual descubrimos, todo por lo que vale la pena continuar.
Pienso en lo valioso de una flor,
que consigue llenarnos de esas palabras que no sabemos pronunciar.
Me queda el tiempo como tesoro, de un sueño frágil que nadie construyó.
Estoy sumergida en la eternidad perdida
de estas palabras, que suelto al mundo, sin que las pronuncie mi voz.
Conquistarme pueden las letras ardientes,      
que se niegan a naufragar en la oscuridad.
Logro hoy ser feliz,
en los brazos de éste viento que sabe a mi piel acariciar.

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