¿Has caido corazón? ¿Como fue eso si te llevo en peso? Solo pudo suceder si caimos ambos y no tengo moretones que demuestren mi encuentro con el suelo. Vamos de la mano, es dificil caer así.
Nada perdemos, olvidamos acaso, brotaron si, pero concientes siempre de ello. Seguimos ese resplandor mencionado, como en un iman que atrae nuestra luz atrapada en estos nuestros ojos (tres en total). Por mi parte querida, te confieso que le temo al sábado. Aunque más bien creo que temo a toda la semana. La angustia plena de tus temores que se me extienden desde el lunes y me preocupan hasta el domingo. Angustia que ha roto ya los limites del día, pues llenas mis noches con un sopor extraño entre sueño y vigilia en que te pienso, te pienso, te pienso. Tantos pensamientos cuando intento dormir, y sin encontrar siquiera algo de paz temporal, de paz que te envio con ahínco. Si soñar no cuesta nada. Sueño que eso suceda a diario. Es siempre cuestión de tiempo antes de que el olvido reclame el dolor para el, todos los sentimientos que en los seres del mundo habitan, con el pasar de los días cierran en algun momentosus puertas y ventanas. Los caminos y calzadas que marcaron, se borran de los mapas y de las memorias barridos por el tiempo, el viento y el desuso. Tarde o temprano seremos víctima de los movimientos violentos de la felicidad y, con una paciencia infinita, todo vuelve a ser de mil colores. Pero recuerda que con el tiempo nada queda, ni siquiera los recuerdos de los seres del mundo retenemos nuestra propia existencia.
 
Por ello es que hoy te quiero, extendiendome indefinidamente hasta la eternidad.
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