Miraré tu foto hasta perderme en esa mirada sin vida.
Rosare tus labios que no palpitan con mi calor.
Recorrerá una de mis lágrimas tu mejilla pero jamás la sentirás, y en la tibieza de tu recuerdo, en la distancia entre la luna y el mar.
Donde convergen los sueños y los amores de nunca jamás, estará mi alma en un rincón vacío y oscuro esperando por la tuya (que en secreto sabe) tampoco la olvida.
Marisol


Amarte mi ángel, no es un acto altruista de mi parte… por el contrario, debo confesarte que es el más egoísta acto que podría cometer.
Amarte, me aparta de la soledad, de la tristeza tan profunda que a veces golpea mi alma… amarte, es llenarme de paz, de amor, pero de un amor inmenso, único, atiborrado de luz y dulzura.
Traerte a mi vida ha sido y será el obsequio más colosal que alguien podría recibir. Decirte “te amo” llena de emoción mi corazón y de alegría mi ser y es por eso, mi vida, que no pierdo oportunidad en decírtelo.
Es que amarte, es el sentimiento absoluto de lo que significa estar lleno de luminiscencia, de gozo y orgullo.
Desde el día en que llegaste a éste mundo y sobre todo a mi vida; han convergido lo hermosísimo, lo sublime e inesperado, solo porque has llegado a nosotros.
Amarte no es altruista, es egoísta porque amándote soy mejor.
Amarte, es oxígeno a mi cuerpo, optimismo y avenencia para mi alma
Como verás mi querido hijo, tu madre es egoísta amándote,  pero te ama con todo lo que consigue… y alcanza el infinito en tu sonrisa.