¿Qué es un sueño? ¿Qué es realidad? ¿Cuándo debemos madurar y por que? A veces la vida parece tan larga, que nos sobran los años para realizar los sueños que se nos entregaron. Otras en cambio la vida es tan corta que faltan los segundos para realizar los sueños, que se volvieron inalcanzables. ¿Qué hace que cambiemos nuestra forma de pensar, de sentir con respecto a algo o alguien? Si hasta ayer no mas, era alguien en apariencia comprensible, aceptable para las normas que nuestra mente y o corazón exigen (cada quien en sus propias normas). ¿Por qué cambia ante nuestros ojos… y se convierte en Mr.Hyde? ¿O es algo en nosotros que ha cambiado y nos hace ver a las personas y o cosas de otra manera? Maduramos con cada decepción, aprendemos según dicen. Tonta forma de aprender que nos lastima una y otra vez. Algo en mi aún no cambia, aún no madura, aún no se va muriendo, algo en mi aún sigue soñado, esperando, deseando, buscando. ¿Qué o por qué? Ni idea cuando lo encuentre al final del arco iris espero…les silbo y les aviso…como siempre gente…gracias, muchas gracias por coincidir…Marisol A.










No recuerdo si fue por la noche, que me hundía en el silencio mas siniestro que jamás me hubiera rodeado. Por recordar las veces en que anide en sus brazos, o me enredaba en su cuello. Pero al caer el manto del sueño sobre mí. Una sombra pareció acostarse en el lado vacío de mi cama. Entonces. Caí aún más en un profundo sueño. En el sueño de pie frente a mi un Ángel. Que me decía ven.
Pero he aquí que no me podía mover. Sentía tangible como mi mente daba tal orden a mi cuerpo, pero éste se negaba a obedecer.
Pero el Ángel cálido señor, me tomó de la mano.- ven – dijo de nuevo- mi hermano esta suelto y debes enfrentarlo.
- ¿Enfrentar?- pregunté sin lograr comprender. Apenas podían mis pies dar pasos. ¿Cómo y a quién podría enfrentar? A mi alrededor no había nada; no lograba sentir. El frío o el calor eran inexistentes.
Me abrazó, y solo así mi cuerpo transportó.
- Mira- dijo. Pero no miré permanecí refugiada en su cuerpo. Mis manos cubrían mis ojos y mi cuerpo buscaba seguir siendo abrigada por él. Pero entonces, algo que sentí como su mano acarició mi rostro. Me hubiera entregado al llanto sin reservas si no fuera por que sus dedos rozaron suavemente mis ojos y creo lograron así detener las lágrimas.
- ¿Ves?-me dijo señalando a una mujer. Miré. Era yo. Y de pie junto a mí, su figura, él. Podía verlos, oírlos. Pero ellos a mi no. Entonces por fin me moví. Caminé hacia ellos. Sí. Era yo. Perecía feliz; al menos sonreía. Lo vi a él imponente, seguro de sí mismo. Había olvidado el sonido de su voz y casi por completo su rostro.
Fui hasta donde estaba, decidí mirarlo a los ojos. Mi Ángel me sujetó.
- No lo hagas- dijo
- ¿Por qué estamos acá? Esto ya pasó.
- Aún no- solo soñaste que pasaba.- cuando regreses y mi hermano se cruce en tu camino. Sabrás como actuar.
- ¿Hermano?- Me volví otra vez hacia el hombre junto a mi otro yo. Y mirándolo ahora sí a los ojos pregunté de nuevo. _ ¿Él es tu hermano?- el Ángel se alejó de mi.
- Si.-Respondió. Mientras sus ojos miraban al suelo.
- No comprendo.- quise tomarlo de la mano, ofrecerle mi consuelo pero la chica (yo), comenzó a llorar. Me volví hacia ella. El hombre de pie reía, mientras la veía como se desgarraba en la agonía de su llanto.
- ¿Ves?- y extendió su mano.- éste mi hermano fue enviado a ustedes para enseñar a amar. Pero se enamoró, de quien no le correspondió. Ahora solo y desterrado. Vaga en tu mundo. Jugando con el amor y rompiendo los corazones de quienes logra enamorar y engañar.- Entonces el hombre de la visión, dentro de la visión se marchaba de la habitación. No quería que eso pasara. Deseaba verlo un poco más.
Aún recordaba cuanto amor había sentido por él. ¡Qué raro! Ahora que lo veía de nuevo recordaba, que en más de una ocasión, “mi Arcángel” le había llamado. Sin saber que lo era, pero solo del desamor. La mujer lloraba, pero no lo veía. El Ángel miraba un punto lejano, y su hermano causante de dolor. Se encontraba de pie junto a la puerta.
De pronto un escalofrío recorrió mi cuerpo.
- No te engañes- dijo, mientras me miraba. Me acerqué a él, busque sus ojos.- Jamás me derrotarás.- y su voz perforó mi corazón. Sabía que así sería.- ¡Te dejarás amar niña!- tocó mi boca, esa que recordaba tantas veces había besado. ¿O todo había sido un sueño? Ahora la confusión era mayor.
- Pero también la amarás.- gritó mi Ángel mientras apartaba su mano de mi. El hombre lo miró y puso una de sus manos sobre el ser celestial.
- No mi hermano- le respondió con serenidad- solo la busqué porque sé que sos vos quien la ama. Y haciéndola sufrir a ella te hago pagar a vos. El haberme condenado a no tener corazón.
- Pero también la amas- la voz del Ángel sonaba ahora muy humana, hasta vi su mano sujetando la mía. Mi otro yo, no se movía. No hablaba, no entendía. El hombre tampoco respondía. Me miró nuevamente, luego vio a la mujer que permanecía en el silencio con los ojos ausentes y sus labios comprimidos. Con seguridad para ya no llorar.
- Tal vez.- respondió por fin. Y entonces fue cuando ella reaccionó, acercándose a nosotros.
- ¿Soy un juego para ustedes?- y los miró a ellos dos.- Me alegra que se diviertan. El amor no es un juego. Ambos están condenados a vagar por el mundo sin tener corazón- mientras hablaba los señalaba con uno de sus dedos. No me reconocí en ella en ese instante. Había tanto frío en su mirada. Tanto odio en su voz. Pasó entre nosotros y se marchó. El hombre y el Ángel se miraron. Y ambos llevaron sus manos hacia su pecho como buscando; ¡quien sabe que!
Mi Ángel se acercó a mi- solo ama- dijo mientras me veía a los ojos.- da todo de vos no te guardes nada. Si a quien escoges te corresponde ganará su corazón y el tuyo. Si no lo hace, solo él lo perderá. Por que el tuyo mi amor, siempre lo tendrás mientras yo, vele por vos.- cerré mis ojos, sentí el calor de sus labios en los míos y la ternura de sus manos sujetando mi rostro…entonces…desperté.
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