Dicen que nacemos con un destino, propósito o algo así.
¿Será posible tal cosa? Y en caso de ser de ese modo. ¿Cómo saber, que es para lo que nacemos?
Es verdad que muchos tienen ese sentimiento dentro suyo de que algo les falta, que “algo” deben encontrar. Y así se pasan la vida siendo infelices con lo que tienen, por que no es “eso” que sienten deben hallar.
Están los otros que aunque han tenido ese sentimiento de “falta”, con el tiempo se conforman, lo olvidan. Acallan esa voz que les dice que continúen buscando, con objetos, con casas grandes, linda ropa, con música fuerte. O simplemente ignorándola.
Así poco a poco se convierten en lo que deben ser. En lo que la sociedad les impone, en hombres y mujeres serias, responsables. Con un elegante traje gris, al igual que sus vidas. Sin controversias, sin sobresaltos y casi sin sentir.
Entonces la vida les pasa, no como soñaron, no como quisieron, no como esperaban. Sino como se les impuso. Con responsabilidades, sin tiempo ni lugar para soñar. Sin necesidad de bolar ni construir castillos en el aire.
Con cuentas que pagar cada mes, con las cosas de moda. Llorando cada noche antes de dormirse, pero sin saber por que.
Caminando en callejones, que conducen a ninguna parte. Viendo la lluvia caer por la ventana pero sin dejar que nuestra piel se humedezca. Sin poder amar como nuestro corazón desea. Si no, como debe ser.
Las palabras correctas, las miradas sin expresión. Mordiéndonos por no decir lo que nuestra alma desea gritar.
Nos convertimos en personas de cartón. Perfectamente aceptables.
Pero…están los que esperan. Los que por momentos sienten que su vida no ha tenido sentido, que han perdido la oportunidad de ser felices, de vivir.
Y pasa, que justo cuando estaban por darse por vencidos. “eso” llega a ellos.
Y la vida cobra sentido, comprenden que el dolor que sintieron, la soldad que los colmo. Solo fue el tramo que los trajo a lo que les hacía falta, los puso en el camino de lo que era para ellos. Comprenden y entonces todo tiene sentido. Las lágrimas son olvidadas y su lugar es ocupado por una inmensa paz.
Por un gran amor, por un único ser.
Nos hallamos en el lugar donde siempre quisimos estar. O coincidimos, con nuestra otra mitad, la que nos quitaron al nacer. Tal vez somos felices al encontrar esa canción que sonaba en nuestras mentes, o al reconocer esa voz, que solo sonaba en nuestros sueños. Descubrimos que ese rostro, que solo era reconocido por nuestro corazón, pertenece a ese “alguien”, que con solo mirarnos no llena.
Que con solo mirarnos, nos sonroja hasta nuestras células mas intima, que con solo rozarnos con su voz, hace que cada centímetro de nuestra piel se estremezca.
Recordamos que la infelicidad que había en nosotros, partió el preciso instante. En que por fin comprendimos cual era nuestro destino.
Y el tiempo, se vuelve infinito. Y éste mundo pequeño, comprendemos que AMAR, es demasiado, tanto que solo cabe en el corazón de quien de verdad puede decir una palabra tan dulce. AMOR.
Como siempre mi gente linda, gracias por coincidir. No me olviden soy Marisol A.


No creo en los finales felices,
Pero creo en lo feliz que puedo ser junto a él.


En la agonía de la noche
Y en la tardanza del día
Lo pienso.
¡Cielos! ¿Pensarlo?
Lo siento junto a mí, lo veo en mi sombra,
lo percibo en mi cama
necesito una respuesta
a una pregunta que no me atrevo ha realizar.
La oscuridad es infinita, (es la respuesta)
El dolor constante (continúa diciendo)
El sonido se me vuelve desconocido, aún así me estremezco.
No logro recordar su voz,
Su rostro se alejo de mi memoria, pero mi piel
¡Ay mi piel!
Arde al sentir sus dedos recorriéndola.
Sus manos recorren cada noche, éste cuerpo.
Cierro los ojos, cuento hasta uno, cuento hasta dos, tres, hasta cien, cuento hasta mil.
Cruel y absurdo es el amor,
Que hace que al igual que el mar que me vio nacer
Su recuerdo continúe en mí.




Soy un ente
Que viene y va
Que no recuerda el principio, pero que jamás piensa en el final.
Soy un ente
Que divaga en éste universo y en los miles a los que le permiten entrar.
Y se convierte así.
En participe de sueños, en arquitecto de fantasías, en creador de ilusiones.
Se transforma por una milésima.
En una estrella fugaz, y ve así a esos que aún sueñan.
A aquellos que todavía piden deseos.
Es cuando se desvanece el caos.
Alguien enciende una luz y un deseo se hace realidad.



Olvidar a quien se amó, es morir.
Es mas que morir, es jamás haber existido.
Es… jamás haber amado.
Por que por mucho que duela, amar es solo eso.
Amar.







Estaba perdida, rodeada de muchos objetos pero sola.
Y yo la encontré. Me gusta pensar que fui quien la encontró. Aunque para ser sincera, sé plenamente, que ella era quien aguardaba. Quien esperaba.
Y en su cálida forma, fue también quien me llamó.
La reconocí al instante.
Y fui feliz, sé que ella también.
¿Cuánto tiempo habrá estado apagada hasta que por fin me rescató?
Es su canción la que me recuerda un sueño que estoy segura aún no he tenido.
Esa canción me recuerda un lugar, que no creo haber visto(al menos no en ésta vida)
Lo sé, su canción me trajo a la memoria, ese amor, que no pudo ser.
Una pequeña cajita de música, que rescata los sentimientos más grandes
Que una persona pueda llegar ha tener.
Y no habla de ella, no cuenta su historia, ni llora por amores pasados.
Solo toca su canción una y otra vez.
Y me transporta a un universo que sé, solo algunos van.