Una traición no te mata.
Pero te deja una herida que tarda mucho en sanar.
Y duele endemoniadamente
Puede que un adiós no sea un puñal, pero sangra el corazón de misma manera.
Un pensamiento que se marchita, una pasión que deja de ser.
Y el momento que no deseaba pero si esperaba.
Llegó,
Y justo así se escuchó tu adiós
¿Y de que me sirvió tanta entrega?
¿De que las promesas, de que las caricias, de que tantos besos?
Todo te lo llevaste y ni el aire para respirar dejaste junto a mí.
Palabras, repetitivas, caricias frías que fingen darme vida
Cuando en realidad acabo de morir.
En el lecho aún tibio por tanto amor, esta mi cuerpo inerte.
Donde llegó el éxtasis y el placer al entregarse al tuyo
Hay sabanas arrugadas y lágrimas en mi almohada.
Noches de pasión que no volverán, y aún me faltaban maneras de hacerte el amor.
Y esas miles de veces que a mi boca le falto recorrer tu piel.
Y mi cuerpo que no deja de arder, te llama, te desea.
no hay nada que yo pueda hacer.
Gemidos ensordecedores que acaban de fallecer
Cadenas que liberaron mis manos, las cuales tu pecho no recorrerán.
Mis piernas desnudas, buscan esas con las cuales enredarse.
Pero nada.
solo el sol entibia mi piel, y no tu pasión.
Una traición no te mata…
¡Ojala fuera así!...tal vez dolería menos que ésta agonía en vida
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