Se cruzó en su vida sin que percibiera su llegada. Cuando en realidad ya nada esperaba. Cuando estaba segura de no sentir nuevamente. Cuando al parecer solo la tristeza, el dolor y el vacío le harían compañía.
Y entonces…él…salido de quien sabe donde. Con su humor incomprensible (al menos para ella), y esa manera de hacerla sentir simplemente, viva.
Podía estar con él horas, y todas le parecían minutos. Y se olvidaba del mundo y solo eran ellos dos. Pero en ocasiones una sombra, una duda…que del mismo modo en que llegó, así también partiría. Sin dejar rastro, dejándola vacía nuevamente. Y aunque se repetía una y otra vez…que él no era para ella. Ya era tarde…no lograba arrancarlo de su ser. Reprimía sus lágrimas, su dolor y fingía una sonrisa que de todos modos él no veía…solo para tomar todo lo que pudiera darle. Temiendo que cada despedida, sea la última. Sabiendo que un día, no regresará.
Apresurándose en darle lo poco que aún quedaba en ella para ofrecer, sin lograr comprender la inseguridad que la invadía cuando de él se trataba. Maldiciendo el momento en que sabía el sueño se acabaría.
¡Dios!... ¿Cómo es posible sentir así?
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