Viendo con mis ojos verías esa tristeza que inunda, ahoga y quema.
Que consume poco a poco tu alma y te deja marchito.
Una tristeza que aturde con tanto dolor, que nos hace callar de un solo golpe, arrojándonos a un abismo del cual nos es imposible resurgir.
Mi tristeza se marcha contigo y no pretendo mirar atrás. Solo suspirar con profundidad e intentar continuar en ese camino profano, donde el bien no ha pisado y la angustia ruega clemencia.
El orgullo es mitigado al descubrirnos intentandolo, por querer ver más allá de un horizonte sin luz, sobre un tiempo que se nos escapa una y otra vez
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