Hola como están, espero les guste esto que escribí. Como siempre gracias por coincidir. Marisol

Una vez más leía su carta.

Él la dejaba. Pero no era solo el abandono lo que dolía en ese momento (aunque sí ardía su corazón), su traición fue lo que terminó por dejarla sin razón. Las lágrimas caían una tras otra y ella solo estaba ahí. Sentada en la banca de la plaza. Bajo esos árboles desprovistos de hojas como ella se sentía desprovista de fe.

La había engañado, había jugado con ella.

Con todo ese amor que había guardado, para entregarlo cuando se enamorara de verdad. Cuando encontrara a ese alguien que se sintiera igual a ella. Y creyó en sus palabras. En sus besos. En sus caricias. Aún lloraba.

Recordaba una a una sus palabras, trataba de entender en que momento comenzó a mentirle, en que momento dejó de quererla.

¿La había querido? Y si no fue a sí ¿por que mentirle? ¿Por qué enamorarla para luego abandonarla, engañarla?

¿Qué le decía esa carta? No pudo leerla de nuevo. Trato apretó el papel en sus manos pero sus ojos se negaron a leerla.

El amor que ella le dio jamás había llegado a su corazón, sus caricias nunca lo conmovieron no como ella pensaba, que además de sentir su piel, lograba sentir su alma.

Seguramente fue una broma del destino cruzarla con alguien al que ella amara tanto solo para ser herida de ésta manera.

Recordaba las veces que habían amanecido con sus cuerpos enredados y comenzar otra vez con la pasión.

Ya no quedaba nada del papel. Las fuerzas de sus manos lo habían destrozado por completo. Como sentía en ese momento su corazón. Quería ponerse de pie salir corriendo. Pero su cuerpo no respondía.

Deseaba gritar. Maldita voz que se negaba a salir. Los miles de castillos que había construido junto a él se derrumbaron en un segundo, todos los sueños que habían juntado en las noches de pasión y en los días de amor se acababan de ir con el viento.

Secaba sus lágrimas.

Sonreía. Tenía que pensar. ¿Qué haría? ¿Cómo lo llamaría?

¿Qué le diría cuando preguntara por su padre?

Demasiadas cosas en las que pensar.

Demasiado por lo que ponerse en pie. Tenia tiempo, siete para protegerlo en ella, y el resto de la vida para protegerlo en éste mundo.

No todo había sido tan malo. No todo se iría con él.

Pobre, tonto…cobarde y sin corazón tenes idea de lo que te perdés.

Por fin se puso de pie, y se alejo. El viento terminó por llevarse los trozos de papel que ella soltó.

“Ya no tengo nada que decirte, piensa lo que quieras”…solo se leía eso mientras caía en el agua y sus letras se borraban una a una.


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Hola… ¿creen en le amor a primera vista? Eso que sentía al conocer a alguien. Eso. ¿Cómo se llama, cuando te sentís bien con alguien que conoces hace poco, ese que dice algo y te hace quedar en silencio, mientras las palabras se amontonan en tu mente y una a una se niegan a salir, y la que mas quisieras decir sale muy bajito casi como un susurro?... y luego un día por fin quedas libre y solo decís… “te quiero”…que alivio que bien se siente ¿no?

Gracias por coincidir…Marisol

Mi muy querido desconocido

Nuevamente me encontró la lluvia, en la calle sin tener a donde ir y por supuesto sin paraguas. Me paré en la esquina viendo para donde huir, con una hoja de diario en mi cabeza como si eso realmente me cubriera algo. Pero bueno debía fingir que la lluvia me molestaba, el frío sí era molesto el agua no. Me gusta la lluvia suave sobre mí. ¿Raro no?

Nadie conocido en auto. ¿Por qué no aparece algún conocido cuando realmente se lo necesita?.... ¡Maldita sea!... cuando no, uno que te salpica.

Entro a un bar. Si pido una mesa y un café podré entrar al baño para limpiar un poco la ropa mojada y salpicada por agua sucia.

Claro que sorpresa, no hay mesa… y el malhumorado del moso, ni me mira. Claro con mis fachas ¿Quién lo haría? Me quedo parada. Me corren de un lugar a otro me quieren hacer ver que molesto. Pero por supuesto no me doy por enterada. No me muevo…quiero una mesa.

Nada.

Esto si es genial… tropiezo con tan mala suerte que rompo el estúpido tacón de mi zapato… ¡que bien…genial! Mojada, sucia, descalza en un lugar lleno de desconocidos ¡esto ya lo viví! Era mi pesadilla recurrente cuando tenía exámenes en la secundaria. ¡Por Dios que venga mi madre ya, y me despierte!

Pero eso no ocurre, ahora sí el frío esta llegando a mis huesos. Me quiero morir. Me siento mal.

- ¿gustas sentarte?- miro…con la suerte que tengo hoy, seguro es un ladrón. Pero no. Muy amable con una sonrisa me indica una silla, parece apiadarse de mí. Me siento, estoy cansada y con frío como para negarme.-me llamo Rubén – dice, y sonríe, creo que también le sonrío debería hacerlo pero no sé si mis músculos faciales tienen fuerzas y ganas de obedecerme. llama al moso. Estúpido mozo a él si le haces caso ¿no? No se lo digo en voz alta por supuesto pero lo miro lo suficiente como para que lea muy bien mis pensamientos. Y si no lo hace que lea mi rostro mojado, desalineado y sucio. Mi ahora querido desconocido pide dos cafés, sonríe. Acabo de darme cuenta que debo verme horrible. Dejo de sonreír. No por favor, conozco a alguien agradable el día más espantoso de mi vida. Dice algo. No es de acá ¿de donde dijo que era? Le sonrío ¿Por qué no me traga la tierra?

Llegan los cafés tomo el mío de un sorbo. – si gracias…-¿Por qué no se me ocurre nada interesante que decir? Lo miro. Me impacta su mirada. Tengo que ir al baño.- disculpa ya vengo- se pone de pie no lo puedo creer.

- sí claro.-

¡Qué horror… no puedo verme peor! Limpio mi ropa, me peino un poco, paso unas servilletas por mi ropa. Respiro hondo. Salgo ya estoy jugada.

Mi mala suerte continúa. -¿dónde esta el señor que estaba en esta mesa?- el bobo moso ahora sí me habla.

-se fue señorita pero dejó la cuenta paga y también pidió un taxi para usted.-

- a bien gracias- me siento. No digo yo. Tengo que conocer a alguien que me parecía bien el día en que me veo peor. Me quedo en la mesa.

Sola.

Esperando el taxi que me lleve a cenar con la familia de mi tía. Muero de ganas por llegar. Y escuchar como me preguntan cuando voy a tener novio, que cuando me voy a casar y la misma cantaleta de siempre. Pero son familia. Soporto hoy que es su cumpleaños y hasta navidad no los veo de nuevo. Suspiro. Ya no tengo frío. Le quite el taco al otro zapato y están los dos iguales. Miro por la ventana. ¿Estará mi desconocido? ¿Y si salgo a ver?

No que le digo.

Llegó el taxi, mejor me voy.

- Hola nena por fin llegas. ¿Pero qué te paso? Mira como estas.-

- Un tren tía, me paso un tren por encima. No es broma, no te preocupes, préstame algo de tu ropa y listo.

- Si claro vení- la cara de horror de mi tía me hace sentir peor. Y ésta sensación en el pecho, de Haver perdido la oportunidad de conocer al último caballero sobre la tierra. ¡Que boba! Pero no dejo de pensar en mi desconocido ¿Cómo se llamaba?

Mientras me cambio le cuento a tía lo que sucedió. Por supuesto menos de dos segundos después de terminar de contar mi asqueroso día ella baja por las escaleras gritándolos a los cuatro vientos para que lo escuchen los que estaban en la casa y los del país vecino también. Bueno mejor bajo y enfrento las burlas las risas y toda a la linda familia y amigos que saludaré con mi mejor sonrisa falsa… por supuesto.

Llego al comedor, todos están sentados a la mesa. Que bien invitados que no son de la familia lo que me faltaba.-

- y entonces parece que un extraño le ofreció sentarse con él, le invitó un café y hasta le llamó a un taxi.- lo contaba como si hubiera hecho toda una hazaña ¿Por qué no se quedó a esperarme?

- Si tía, todo muy lindo pero el mal educado se fue sin despedirse y ni su nombre creo que me dijo, así que no lo hables tanto que no fue tan correcto como lo haces ver.- miro a los invitados para que se pongan de mi lado. Pero como que no encontraré mucho apoyo.-

- Les acabo de contar la misma historia en la que sí te dije mi nombre, creo que estabas tan mal que no lo recuerdas.- el hombre detrás de mí se ponía de pie. Reconocí esa voz casi de inmediato.- Rubén ¿te acordas? Sí te dije mi nombre. Les contaba a tus tíos como había conocido a la chica más linda, mojada y con una manera de mirar al mozo que me encantó. Pero que tuve que dejarla ya que tu tía no quería que llegara tarde a conocer a su sobrina. Según me contó una chica dulce y agradable.- al darme vuelta lo veo reír. ¿se burla de mí? Quiero pegarle una bofetada para que se le quite lo gracioso. Pero no lo hago.

- Me voy tía, mañana vengo.- si me quedo le digo las cosas que …

- No espera no te vallas.- el tonto que me sigue, si se ríe de mí ahora si que le pego.- esperá no te vallas, dejé plantada en un bar a una chica que me encantó por venir a conocerte a vos. ¿no me vas a dejar solo con tus tíos? Van a estar toda la noche preguntándome porque no tengo novia, que porque no me he casado. No tenes idea de lo que son.

- Si la tengo – le digo de mala manera.

- Y bueno, quedate no seas así. Hola me llamo Rubén.- me estira la mano. Se ve muy lindo. Pero no me interesa, se reía de mí.

- De verdad tengo que irme. Le digo. Pero sin mirarlo a los ojos.

- Ahora la mal educada sos vos. ¿no te vas a presentar?

- Luciana…me llamo Luciana.- me besa en la mejilla. Se siente lindo.

- Hola Luciana, sabes que hoy vi a una chica que me encantó era tan linda como vos, estaba toda mojada, su pelo despeinado, su ropa salpicada- se ríe de nuevo- hasta un zapato roto tenía. Y aún así no había mujer más bella e interesante en todo el lugar. Me recordas mucho a ella.

- ¿así?-le dije. Y ahora si lo miré a los ojos. En ese momento lo sentí. Ese era mi querido desconocido, al que ya no dejaría nunca más alejarse de mí. Se me pasó el enojo sonrío. Él me sonríe también. Ya no me molesta. Nada en él me molesta.




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Coincidimos sin querer, como suelen pasar las cosas más raras, locas y lindas de la vida.

Como dije, fue sin querer que comenzó, este juego loco de querernos. Fue de apoco con miedo, (mas de mi parte que de la tuya) pero comenzó. Como esas semillas que caen en tierra fértil y ya es inútil detenerlas. Como sea algo crecerá.

Primero, esas charlas eternas, los silencios, las sonrisas nerviosas.

No pensé en ese momento que conocerte me cambiaria tanto. ¿Cambiar? Puso se cabezas mi mundo. Pero que importaba. Sonreía de felicidad, solo así por las calles sin que nadie me dijera nada. Solo por pensar en vos.

Crear infinitos sueños de la nada, solo al escuchar tu voz. Nacer otra vez con tu sonrisa, morir con tu tristeza.

Retroceder en el tiempo y sentir que solo poseía quince años, y darme libertades de hacer incoherencias, solo por sentirme enamorada. Luego buscarte, imaginarte, ¿saber si te pasaba lo mismo o no? ¡¡ Cielos que felicidad!!! Te pasa igual. Amor ¿puedes creerlo? Me amas también. A mí, a quien te adora.

Buscar tu boca, desear tus caricias, necesitar tu piel. Quererte aún más.

La locura del amor. La locura casual de coincidir. El destino perro, que te cruzó en mi camino, sabiendo que jamás serias para mí.

Tenerte tan cerca y a la vez tan lejos. Saberte mío y jamás poseerte.

Juegos macabros del destino. Que te hizo coincidir en mi mundo para mostrarme la felicidad que jamás poseeré.

Soñar con los hijos que alguien más te dará, los nombres que con otra escogerás, el amor que de vos alguien mas recibirá, los besos que tienes y ya no serán para mí.

Y tomarte de la mano fuerte…rogar que no te aparten de mí. Pero en vano. La luz que se apaga, luego la oscuridad, el silencio.

Y alguien que me dice del otro lado…- tranquila este no es el final, solo otro comienzo.- maldita frase trillada – pienso.- no quiero otro comienzo te quiero a vos. Aquí, ahora.

Pero no, siento el frío en mi cuerpo, y alguien que te aleja de mí.

Estas llorando. No lo hagas amor. Estoy aquí, junto a vos como siempre… ¿no me ves?

Te toco…¡¡cielos!! …no te siento, pero te veo estas ahí de pie junto a un cuerpo frío que una vez fue mío. Pero tranquilo amor…estoy bien…no llores…aún te amo.

Maldito juego del destino, que nos hizo coincidir solo para apartarme de nuevo de vos. Si no te puedo tocar, si se supone que ya no debo sentir… ¿que significa este dolor inmenso en medio de mi pecho cada vez que te veo o te pienso?

- tranquilo amor, mi tonto amor…mi dulce amor…estoy aquí contigo como ayer, estaré hoy, estaré siempre. Te esperaré hasta que vuelvas a encontrarme. Hasta que éste universo falso e hipócrita…nos haga coincidir… y si no lo hace…ya me conoces. No pararé hasta que pueda encontrar la paz en tu voz, la felicidad en tu boca, la ternura en tus caricias.¡¡ Coincidiremos de nuevo amor!! Me lo acaban de decir, que esta escrito en alguna parte, vos y yo estaremos siempre juntos.

- Amor dulce amor…ya me llevan no me permiten velar por tus sueños dicen que alguien más lo hará, pero no te preocupes desde donde sea, estaré viéndote, soplando una sube brisa como sé que te gusta las tardes de primavera. Dulce amor, te encargo encarecidamente que seas feliz. Ama mucho sobre todo, permite que te amen. Así te esperaré tranquila, con toda la paciencia, sabiendo que tienes todo lo que siempre quisiste, que alcanzaste cada uno de tus sueños aunque estos no lo hicieras conmigo. Sonreiré con cada una de tus sonrisas, y lloraré con cada una de tus lágrimas como siempre…¡¡cielos!! Ya me apartan de vos, no sigas junto a ese cuerpo frío mírame estoy aquí de pie junto a vos.

- No puedo creerlo me miras ¿acaso puedes verme? No lo creo. Que lindo mirarte a los ojos por última vez. Seca esas lágrimas amor, todo estará bien. Solo sé feliz…y recuérdame como un lindo sueño, un sueño que pronto continuará. Después de todo imagínate, coincidimos, nos encontramos, nos amamos. Lo haremos de nuevo. Depuse de todo… esta escrito. Te amo no lo olvides…y si, todos aquí me escuchan decírtelo, pero no me importa no es un secreto te amo, y sé me amas también. Ya no llores. No tardes demasiado… te espero en lo que llaman…eternidad.





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UN DIA ESPECIAL

Hoy es su cumpleaños… hoy cumple seis años.

Su mamá le hizo una torta grande, compró velas, globos, jugo y golosinas, todo para su cumpleaños.

Isabel esta feliz.

Es que hoy verá a su papá…ella no sabe porque él ya no vive con ella y con su mamá.

Pero no importa, hoy lo verá…porque hoy es su cumpleaños.

Su mamá le compró un lindo vestido, los zapatos que la niña tanto quería y un lindo moño para colocarle en el cabello.

Si, porque hoy es su cumpleaños.

Llegaron a donde esta su papá, el lugar no le gusto, lo vio feo, gris y lo pero es que no hay flores por ninguna parte. No entiende porque todos los hombres visten de verde, pero sonríe ¿cuál será su papá?

Un señor la saluda, le da un beso y le dice feliz cumpleaños.

La toma de la mano y la lleva a buscar a su papá.

Esta emocionada, siente que su corazón late más aprisa dentro de ella.

¿Qué le dirá a su papá cuando lo vea?

De seguro- piensa- me dará un beso, un abrazo y festejaremos juntos mi cumpleaños.

Llegan a un patio. Pero su papá no esta ahí. Ella mira al señor que la lleva de la mano y le sonríe, espera que se de cuenta que quiere seguir buscando. No esta cansada. Ya se siente grande. Es que hoy es su cumpleaños.

Suben escaleras interminables que luego vuelven a bajar. Y nada que ven a su papá.

Entran en un salón enorme, ve mesas muy largas y muchos hombres al rededor de ellas.

¿Sabrán que hoy es su cumpleaños? No, no lo saben.

Siguen buscando. Los zapatos nuevos le hacen doler los pies, pero ella no se queja. Hoy es su cumpleaños, hoy quiere ver a su papá.

Lo saludará, le contará los regalos que recibió, le mostrara cuanto creció.

Pero no.

El hombre de verde la lleva de nuevo con su mamá.

Y aún no ha visto a su papá.

Se marchan.

No han podido encontrarlo.

Ella mira hacia atrás, lo busca en las ventanas enormes, sabe que esta ahí, en ese lugar frío y gris.

Y se alejan, Isabel y su mamá las ventanas se hacen cada vez más pequeñas.

Y no vio a su papá… ¿será que olvidó que hoy era su cumpleaños?








¿Qué es el amor? ¿Será talvez esa fuerza arrolladora que nos impulsa a lo desconocido y a actuar de la forma menos pensada? ¿A reírnos cuando estamos solos, a llorar con alguna canción.? A ver lo bello, aunque todo se vea mal a nuestro alrededor. ¿Quién sabe?...gracias por coincidir. Marisol




¿Cómo te olvido?



Si dentro de un tiempo,
sientes que alguien te observa a lo lejos.
No temas. Seré yo.
Si acaso alguna vez,
sientes dentro de ti que alguien te necesita
no te angusties.
Seré yo.
Si te descubres despertando de un sueño hermoso
pero sin recordar un rostro.
No te esfuerces,
será el mío.
Si sientes en el tumulto de la gente
tu mano ser rosada con ternura
No busques al responsable
Soy yo.
Porque aunque no esté con vos
estaré siempre cerca
viéndote reír aunque sea de lejos.
Porque siempre me harás falta
aunque más de una vez te dije lo contrario
¿Cómo hago para obedecer a mi mente,
si lo que siente mi corazón es mas fuerte?
Velaré tus sueños
construiré un mundo perfecto para vos
¿cómo te olvido, ahora que sé que existís?
Si siempre te busque.
¿Cómo hago para no tocarte?
Si mi alma y mi cuerpo arden por vos.
Si fue tu boca mi refugio y mi paz.




Un intento más
¿Cómo se puede extrañar lo que jamás se tuvo?
¿Cómo se puede amar lo que jamás se conoció?
¿Cómo hago para no extrañarte?
¿Cómo hago para no amarte?
Tantas veces lo he intentado,
Tantas son las veces que he fallado.
Un día más, un intento más.
El auto engaño de siempre,
la mentira que mas me gusta
hoy podré.
Hoy ya no lo pensaré,
no vendrán a mi los recuerdos de aquellos días.
Y luego, esa canción que compartimos y me recuerda a vos
O ese algo que sucedió y muero por decírtelo.
Y que fallo nuevamente,
Porque te pienso, porque te busco, porque aún te amo.
Y otro día que fracaso en mi propósito.
Y otro día que intento olvidarte
y mi corazón que se niega a obedecer.
¿Cómo buscar lo que no sé donde esta?
¿Cómo encontrarte?


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Sus instintos le decían…corre

Su coherencia le decía aléjate.

Pero ni corría ni se alejaba.

Su corazón reía,

solo quédate… decía.

No lograba ocultar sus emociones.

Sonreía.

Él comprendía

Luego el silencio,

Luego la noche.

Luego la risa el llanto.

Y él, que ya tiene dueña.

Y ella que no se atreve a alejarse.

Que espera, puntualmente como siempre.

Despacio poco a poco

le deja su corazón.

Y él como ladrón se lo adueña.

Y ella puntualmente.

pero hoy no vino.

Ya nunca llegó.

Luego la nada el vacío

solo ella y la oscuridad.


maldito día



El día llegó
uno tras otro
como siempre.
Ella despertó,
llevo una mano
hasta su boca
toco sus labios
estaban tibios
sintió sus besos.

El día llegó
entonces ella recordó
que jamás lo beso.
El día paso
uno tras otro
como siempre.
Sola se quedó
recordó una boca
que jamás conoció.

El día llegó
y entonces supo
con gran estupor
que había sido
un sueño.
Maldijo el día
maldijo el sol,
por sacarla de su sueño
y alejarla de su amor.

El día llegó
maldito día,
que de él la alejo.
tocó sus labios
recordó sus besos.
maldito sueño
que le regaló
esa ilusión.




Quiero ser en tu vida.

Quiero ser en tu vida
El llanto, la risa.
Quiero ser en tu vida
Lo que te colme de alegría
Quiero ser en tu vida
Lo más grande, lo mas pequeño
quiero ser en tu vida
la lluvia y el sol
quiero ser
tu sueño y tu despertar
velar por ti
cuando nadie más esta,
quiero consolarte
en tu dolor,
acompañarte en tu felicidad.

Quiero ser en tu vida,
Tu amiga,
Tu mujer, tu amante,
Tu confidente, tu compañera.
Quiero ser
A quien acudas
Cuando sientas pesar,
Quiero ser en tu vida
El refugio
En el cual puedas continuar.

Quiero ser en tu vida
La mano que te sostenga,
Si estas por caer,
El brazo en el que te apoyes
La mirada
En la cual te busques.

Quiero ser en tu vida,
La primera en besarte
Por las mañanas
Y la última por las noches.
En fin;
Por si no te has dado cuenta…
Quiero ser tu vida.




Mi cielo…mi infierno

Sí que hay dolor
En el infierno
Tu amor
Me llevó ahí
No me importó
Me quedaría
La eternidad
Si te quedaras
Junto a mí.


Sí que hay paz
En el cielo
Tu amor
Me llevo ahí,
No me quedaría
Ni un segundo
Si no es
Junto a vos.


Conocí el cielo
Conocí el infierno
Y ahora que no estas
Conozco
El vacío la soledad
No me importó
Es un precio justo
Por conocer
Un poco de tu amor




Es una de esas historias que todos hemos oído alguna vez pero rara vez creemos que sean ciertas.
Creo que ésta si lo es, va, al menos me dijeron que lo era, espero que así sea y si no igual es una bonita historia, que debería ser cierta. ¿No?
Me contaron esta historia como ya dije y tratare de ser lo mas exacta posible, tratando de no ser aburrida o repetitiva. Bueno, no mucho.
Quien me lo contó lo hizo con tanta pasión y entusiasmo que no he dejado de pensar en ello sintiendo una necesidad enorme de dejarlo plasmado en el papel.
Ellos un joven y una joven, ¿cómo los llamaré? (no quiero involucrar los verdaderos nombres ya que eso me afectaría).
A si ya sé, a él lo llamaremos Enrique, y a ella… Elizabeth.
Creo que ya podemos comenzar con nuestra historia.
Enrique y Elizabeth coincidieron en el mismo siglo, en la misma década, en el mismo año, pero en distintos países.
No diremos cuales por que no viene al caso. Pero aunque todo parecía indicar que jamás se conocerían entre si, la vida tiene esas cosas extrañas y finalmente uno vino desde su país hacia el lugar en donde el otro se encontraba. Sin saber siquiera lo que el destino, la vida o quien sabe que les tenia preparado.
Se encontraron sin querer, como suceden siempre las grandes cosas (sin querer), en un lugar donde los jóvenes de aquel tiempo y lugar acostumbraban a ir. La cosa es que Enrique buscaba a Elizabeth, pero no ha nuestra Elizabeth, sino a una novia de la adolescencia que hacia muchos años no veía. Y con la que había quedado por teléfono en encontrarse en aquel sitio. Así que en cuanto se acerco al encargado del lugar le pregunto por Elizabeth, el encargado que conocía a la nuestra la señalo, dando por sentado que era a esa mucha a quien buscaba el joven.
Enrique no miro bien ya que la chica estaba sentada de espalda y no atino a desconfiar de la rapidez con la que el encargado le dio la información que solicitaba.
Feliz de reencontrarse con su viejo amor se acercó a ella le tapo los ojos le volteo la cara hacia él y le dio un gran beso en la boca. Todo parecía normal la chica no se estaba negando aunque no recordaba que los besos de su ex fueran tan dulces y calidos. La sorpresa fue mutua cuando por fin le quito las manos de los ojos y dejo de besarla.
´-perdón creí que eras otra persona- la cara del hombre era de todos los colores.
La de Elizabeth era de asombro pero no podía dejar de reír, estaba nerviosa y no podía dejar de hacerlo siempre le pasaba lo mismo cuando estaba así, no importaba que tan malo pareciera, si afloraban sus nervios, la risa también lo hacia.
Entre disculpas y explicaciones continuaron hablando, se presentaron y cuando se dieron cuenta habían pasado más de cinco horas hablando.
Enrique el último caballero sobre la tierra, decidió acompañarla hasta su casa ya que estaba lloviendo y era tarde.
Elizabeth la antigua novia no se presento; mas tarde le diría a él que todo le había salido mal que cuando iba a encontrarse donde habían quedado el taxi se perdió y luego ya no quería llevarla que en el lugar que la dejó tirada (exageraba) no pasaba ni un alma. Claro que nada de esto le importaba ya a Enrique, gracias a eso había conocido a el amor de su vida (si cursi pero era así), a la mujer de la cual se había enamorado en el preciso instante en que la besaba.
No pasaron muchos meses cuando él no pudo contenerse mas y le propuso matrimonio a Elizabeth, a lo que ella acepto de inmediato. Todos los que los conocían decían que era una locura que no era bueno que se casaran tan pronto pero ellos no querían escuchar a nadie y siguieron a delante con los planes del casamiento.
Era realmente hermoso verlos juntos, era una pareja que de simple verlos uno podía darse cuenta del inmenso amor que había entre ellos. Aunque en broma Enrique siempre le decía - ¡Te amo!-, y luego susurraba – pero no se lo digas a nadie es un secreto, ja -y largaba esa risotada que tanto amaba Elizabeth.
Es que ella había entendido ya que al decirle – es un secreto – decía en realidad que la amaba tanto que era imposible que alguien no se diera cuenta de cuanto amor había en él para ella.
Y si; los que lo conocieron se dieron cuenta que era imposible que alguien en este mundo no supiera cuanto amaba Enrique a Elizabeth y viceversa también. Pero él era el gracioso que decía “es un secreto”.
La vida juega buenas y malas pasadas y creo que se quiso cobrar pronto la dicha que estos jóvenes habían logrado ya que antes del casamiento.En una accidente sin explicaciones (como todos) él murió.
Elizabeth(aunque sea trillado) quedo devastada, triste parecía un fantasma, pálida, apenas si se levantaba de la cama.
A los pocos meses se fue a vivir sola a la casa que ella y Enrique habían comprado para formar sus vidas juntas. Era un lugar apartado en una pequeña isla con pocos habitantes pero con mucho interés histórico que era lo que mas le había atraído al joven, que como imaginaran era historiador y como si fuera poco coleccionaba relojes antiguos. Tenia uno que según decía había pertenecido a un tatarabuelo que había desaparecido, después de que falleciera su esposa.
Nadie sabía como ni por que, solo su reloj encontraron en su casa.
Aunque no estuvieron de acuerdo la muchacha no hizo caso y busco en ese lugar el refugio a su soledad.
Necesitaba estar con sus cosas sentir su perfume. Deseaba más que nada, que todo volviera a ser como había sido, como debía ser. Y estar junto a él. ¡Cuánto deseaba estar junto a él!
Pero estaba sola día tras día, noche tras noche. Una de esas noches en que el cielo parecía querer caérsele encima y en que ella deseaba que eso sucediera, ya no lo soportaba su alma estaba tan dolida, sus ojos habían llorado tanto que no salían lágrimas por ellos ya. El dolor era insoportable, solo atino a tomar entre sus manos y a apretar contra su pecho el reloj del que él sentía tanto orgullo por haber pertenecido a la familia tanto tiempo. Entre gemidos de dolor, de rabia y de impotencia, Elizabeth se quedo dormida acurrucada en el suelo, descalza solo con el reloj en sus manos.
A la mañana siguiente la despertó un sol brillante. -Maldición –pensó- ya amaneció- otro día que enfrentar, otro día que sentir.- si pudiera seguir durmiendo y no despertar nunca, solo dormir, no pensar, no sentir, solo dormir. Pero no, el sol ya la había despertado; no importaba no se levantaría. Se tapó la cara con las sábanas, ni siquiera noto que estaba en la cama.
Unos minutos después un beso.- despierta dormilona, ¡te amo, pero no se lo digas a nadie, es un secreto!-
Y la presencia desapareció, las lágrimas comenzaron a recorrer sus mejillas aún continuaba con la cara tapada,- ¡Dios no me hagas esto por favor!- suplico- no me hagas imaginármelo.
Pero mas gritos la despabilaron, - mamá, mamá vamos, vamos a la playa vamos,- y un par de niñas saltaban junto a ella mientras la destapaban, Elizabeth no salía de su asombro, no entendía si era un sueño, una ilusión, espejismo o que. Tras las niñas lo mas asombroso lo que definitivamente dejo a la joven sin habla, Enrique ahí de pie sonriendo como siempre.
- ¿Qué, aún te sentís mal?
Ella no podía responder, no sabía que responder.
Finalmente se puso de pie, sin decir palabra alguna claro. Luego de unos cuantos minutos en silencio, y esforzándose por tratar de comprender que era lo que sucedía… decidió que era un sueño y que disfrutaría de ‘el todo lo posible. Se vistió y fue a la playa. Qué más podía hacer, estaba feliz, Enrique estaba junto a ella después de haberlo deseado tantas veces, y por si fuera poco tenían dos hijas hermosas. Si era un sueño, no volvería a dormir, no podía despertar, no quería despertar.
El día pasó y ella continuaba ahí o eran ellos los que continuaban acá. No entendía pero no quería entender, deseaba que no desapareciera. Hablo casi toda la noche, su ahora esposo tenia mucho sueño pero ella tenia miedo de dormir, así que cuando sintió que las fuerzas la abandonaban solo le susurro al oído de Enrique – ¡no me olvides, si!- Esa frase fue una suplica, un ruego sus palabras sonaron tan desgarrantes que no pudo evitar llevar sus manos a su corazón. Deseaba tanto que todo permaneciera como en ese preciso instante, solo rogaba que no desapareciera, que no fuera olvidada por su familia, por sus amores. Que todo se quedara como estaba, justo así.
A lo que él respondió, mas dormido que despierto- no podría te amo…, pero no se lo digas a nadie es un secreto.
Elizabeth fue al dormitorio de sus hijas y se sentó frente a ellas, es que quería poder mirarlas el mayor tiempo posible. Eran tal cual ella se las había imaginado, y eran suyas, eran sus hijas, ¿cómo podía ser?

El sol nuevamente la despertó. No abrió los ojos sentía el frío del suelo en su espalda y sabía lo que eso significaba.
Comenzó a llorar
- mamá ¿por que lloras?- .Ahora reía, lloraba todo al mismo tiempo pero aún no habría los ojos el miedo era mas grande que su alegría al escuchar esa vocecita chillona que había conocido el día anterior.
- mamá esta feliz Por no tener que preparar el desayuno. ¿Verdad mamá?- Era la voz de Enrique ahora estaba segura todo estaba igual. Abrió los ojos y los abrazó los besó.
En ese instante decidió que no importaba lo que hubiera pasado o cuanto durara, disfrutaría esto de lo que fuera o como se llamara.
Tenía a Enrique y los dos tenían a sus hijas.
Así que durante el día eran una familia feliz, rían jugaban, se amaban.Elizabeth llenaba de besos a sus hijas, y de caricias a esposo, de amor, caricias y besos. Pero por las noches la angustia, el miedo retornaban. Así que las abrazaba muy fuerte les decía cuanto las amaba, y antes que el sueño la venciera por completo le rogaba a Enrique-¡no me olvides, si!
A lo que él respondía casi dormido,- ¡no podría, te amo pero no se lo digas a nadie… es un secreto!
Para él esa frase era una broma, una ironía ya que la amaba mas que antes, pero no comprendía por que la voz de Elizabeth, se escuchaba tan desgarrante y triste por las noches.
Al verla feliz por las mañanas no preguntaba nada. Pero por las noches todo cambiaba.

No sé que habrá pasado después, pero en la isla donde fue a vivir Elizabeth, se encontró en una casa muy antigua y abandonada hace años , en un hueco oculto en una pared, dentro de una caja de madera un diario en donde contaba esta historia.
Junto con el reloj que cuentan en mi familia pertenecía a mi tatarabuelo. Ese que desapareció misteriosamente después de morir su esposa, y del cual no se supo nunca nada, solo se encontró éste reloj.


Marisol