te encontraré de nuevo... te veré en otra vida.

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Es difícil entender cuando estamos en la realidad o somos parte de un ensueño. 
A veces solo queremos ser felices, pero al parecer eso es tan complicado.
¿Qué nos hace reír? 
Naturalmente creemos merecer algo más, seguramente así sea, es solo que... no sé como explicarlo, es solo que las cosas no suceden así de sencillo. 
Leí una vez, o más de una, en realidad, leí (como decía)Hamlet. Todos conocen esta historia.Un príncipe, quien pierde a su padre y descubre que fue asesinado. En fin, ésta introducción es para decir o traer al presente una frase que es parte del libro. " ¡Morir…, dormir! ¡Dormir!…¡Tal vez soñar!. ¡sí, ahí está el problema!. ¡Porque es forzoso que nos detenga el considerar qué sueños pueden sobrevenir en aquel sueño de la muerte, cuando nos hayamos liberado del torbellino de la vida!"
Es una reflexión que siempre me ha parecido perfecta. ¡La he analizado y racionalizado tantas vece!... ¿Qué pasaría si...? y las respuestas son un torbellino inagotable de constantes y dolorosas frases de las cuales muy pocas ven la luz. ¿Por qué? fácil. Temor. Tengo un miedo enorme a todo eso que escondo en lo profundo de mi ser. Esa parte oscura que no dejo salir. Temo morir, y sin embargo tantas veces pienso en ello. Quiero ser feliz y aún no comprendo que significa. 
¿Alguien en verdad puede conocer su significado en toda su amplitud?

Manrique.

Querida presencia amiga… tú que me lees o me observas, según la ocasión.
¿Cómo se encuentra tu alma? ¿Continúa viajando en barcos de papel sobre mares de tinta?
¡Oh capitán, mi capitán!
¡Qué hermosas noches, esas en las que viajábamos a través de esos mundos que se extendían a nuestros pies para ser gobernados por nuestra imaginación y sana locura!
Te imagino joven, te imagino niño, te imagino hombre conquistando ciudades de cartón y
duende, gobernando castillos creados de nubes.
La ciudad poco a poco anochece, hace calor y al parecer no soy la única que decide caminar bajo la luz de la luna y las estrellas. (Aún espero encontrarme con Manrique a la vuelta de la esquina)
Pienso (mientras me siento en un banco frente al mar que escucho pero no logro ver) que debes estar bajo la misma luna, admirándola tal vez, sonriendo con las estrellas contándoles historias que ellas ya han escuchado pero jamás de tus labios, jamás con tu voz.
Sonrío. Es el resultado de recordar tu voz. ¿La escuche en un sueño?
No. Lo sé. Fuiste real… tanto como el amor de Manrique por un rayo de luna.
¿Será posible enloquecer por amor?
Sonrío nuevamente… levanto la vista- ¡claro que no!- digo en voz alta.
Las estrellas me escuchan, lo sé.
Ansío letras de quien jugaba a escribir, canciones de ese ser que ama la música tanto como respirar.
La soledad no siempre es dolorosa. Yo por mi parte, suelo regodearme con ella de buen modo. Nos gustamos, nos agradamos.
No podría continuar mirando ese bosque sin buscarte en él. No estas, jamás has estado pero te busco. Quiero que sepas que hay lugares por conocer, mundos por explorar y continúas llenándome de silencios que ensordecen mi alma.
La noche avanza y permanezco en ella eternamente.
Me sepultas en su oscuridad, esta vida es una. Nos veremos en la siguiente. Te encontraré.
Junto a las vías del tren o a la orilla del mar. Observando estrellas o intentando volar. Lo haré.

Nite.

Enséñame




Enséñame de tu mano a caminar en la oscuridad
a disfrutar de los atardeceres sin necesidad de contemplarlos,
a ver el mundo como lo ven los niños.
Enséñame a recordar lo que me causó una vez dolor sin que esto duela.
Enséñame el poema más bello jamás escrito, la melodía más hermosa que un laúd acarició.
¡Enséñame, muéstrame!
Defineme el mundo con el intelecto de los sabios y la ternura de quien ama por vez primera.
Háblame de viejas primaveras, de otoños inmemorables y de inviernos junto al fuego acariciando con la memoria el cuerpo de un primer amor.
Enséñame a entender de lo que habla el viento cuando me susurra por las noches.
O interpretarme la escritura que dejan en la arena las olas del mar.

Eres de Odiseo su Quimera.
Y aun así.
Enséñame el mundo como lo has aprendido.
Háblame del canto de las sirenas y de tus sueños de pirata frustrados por la realidad.
Enséñame ese viejo mapa que te lleva hasta el tesoro que guarda un corazón.
Enséñame el mundo que habita del otro lado del espejo
y vivamos en él un último encuentro, antes de que nos alcance para siempre… esta realidad.