Querida presencia amiga…hoy que me lees y sé, a veces aún me observas.
Cuéntame de ti.
¿Continúa tu alma yendo a volar por nubes de papel durante la noche?
¿No es paradójico que hablemos de nubes en las madrugadas?
Preciosas batallas las que nos hacían remontar a tiempos de aromas dulces que colaban en nuestras vidas nuevas ilusiones.
Recuerdo una noche de verano, hace tantos ayeres que pareciera ser otra vida; pero aunque agotada mi alma por la soledad, solo ha sido un existir. Regresando a esa noche… ¿recuerdas cuantas estrellas llegamos a contar? Se volvieron infinitas como esas gotas de lluvia que una vez intentamos con nuestros rostros atrapar. 
Me lees, me percibes, sabes de mí, es que aún te adueñas de mis pensamientos. Sé que continúas de pie junto mi vera, observando, sonriendo al escuchar mis visiones.
Se agotó el tiempo, entre tú y yo, solo hubiera deseado tener unos segundos más. Reír con más fuerza, embriagarnos de libros, de historias, respirar otra vez tu hálito.
Solo tú eres como yo, y solo yo,soy como tú.
Juntos deliramos, navegamos, conquistamos mundos, destruimos barcos; solo para levantarlos con nuestras propias manos.
He caído lo confieso, con dolor en mi ser y un suspiro escapando al unísono con éstas palabras, caí. Y sé que si hubieras estado caminando a mi lado, no habrías permitido mi tropezar o hubieras encontrado el modo de fortalecer mi espíritu.
¿Cuánto crees que hace falta para terminar con una vida, para marchitar un alma?
Han sido tantas las guerras peleadas, que me creí triunfante, lo sabes, nadie tiene una mejor espada que la que tú y yo hemos portado desde antaño.
Alguien quebró la profundidad en esta habitación donde se aloja mi corazón, extinguieron su luz, borraron esa ilusión que había custodiado durante todo mí existir. Y ahora, no sé quién soy, no sé donde ir o en quien resguardarme.
Intento evitar que las letras naufraguen (son mi razón y lo sabes) pero es difícil mantener algo con vida, cuando una misma ha muerto.

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