Hubo un tiempo,
hace mucho (¿O fue poco?)
¡todo es tan relativo cuando de la distancia y las de horas se trata!
pero fue en ese tiempo (o tal vez lo es en éste),
en que continuaba ese vacío dentro de mí,
huecos insondables incapaces de ser llenados,
esperando a ser transmutados por quien sabe qué o quién.
Recorrí entonces cada uno de los pasos dados
y sembré en las heridas de mi alma
agujas de relojes
que se detuvieron en el momento en que ya,
no me permitiste dormir.
Tus letras me recordaron una vez más,
que ayer, que hoy y seguramente mañana (si es que hay un mañana)
siempre eras...eres tú.


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