Quiero empezar a recorrer tu cuerpo.
Comenzar en mi imaginación, donde todo es posible, donde no se niega tu piel ni se resiste tu corazón.
Continuaré en la habitación, donde tu cuerpo yace tendido.
Mis manos acercándose, bajaran tus defensas,
explorarán los centímetros insondables llenos de perfume y pasión.
Temblando mi boca comenzará a humedecer tus labios, descubriéndome, en el pecado de amar lo prohibido y como un barco a la deriva permitiré que naufragues en mí.
Para perdernos los dos, donde todo es hoy y el mañana jamás llegará.
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